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Tottenham arrebata a Leeds el fichaje de Mudryk

El mercado se cobra siempre alguna víctima de última hora. Esta vez ha sido Leeds United. Cuando en Elland Road creían tener una opción real de incorporar a Mykhailo Mudryk, Tottenham irrumpió con fuerza y dejó la operación prácticamente cerrada a su favor en el tramo final del plazo.

El atacante ucraniano se someterá a un reconocimiento médico con los Spurs después de que el club del norte de Londres se adelantara a Leeds en la carrera por su fichaje desde Chelsea. Las informaciones de los últimos días situaban al conjunto de Daniel Farke muy bien posicionado para hacerse con un extremo, una de las prioridades del técnico este verano. Pero el giro ha sido brusco.

Según el especialista en mercado Fabrizio Romano, Mudryk llegará a Tottenham en calidad de cedido, con una opción de compra cercana a los 75 millones de libras incluida en el acuerdo, aunque no obligatoria.

El periodista aseguró que hay un pacto total también en las condiciones personales del jugador. Un movimiento contundente, de los que cambian el tablero en cuestión de horas.

El ucraniano, de 25 años, arrastra una historia reciente tan delicada como llamativa. En 2024 fue sancionado con cuatro años de suspensión tras dar positivo en un control antidopaje por una baja concentración de meldonium, una sustancia prohibida. No juega desde noviembre de aquel año. Su caso, sin embargo, dio un vuelco el mes pasado: la apelación prosperó y Mudryk fue habilitado de nuevo para competir, quedando resuelta su sanción y abriéndole otra vez la puerta del fútbol de élite.

Tottenham, que ya ha protagonizado un verano de gasto descomunal, vuelve a pisar el acelerador. A las llegadas de Andy Robertson, Marcos Senesi, Jan Paul van Hecke, Martin Dubravka, Mateus Fernandes, Sandro Tonali, Savinho y Omar Marmoush se suma ahora el movimiento por Mudryk, mientras el club también prepara el reconocimiento médico de Tosin Adarabioyo, igualmente procedente de un rival londinense. Un golpe de autoridad más en un mercado en el que los Spurs han decidido no levantar el pie.

En Leeds, el escenario es muy distinto. El club sigue decidido a incorporar un atacante antes del cierre de la ventana a las 23:00, pero ya sabe que no será Mudryk. El revés, sin embargo, abre una puerta inesperada para dos jugadores que conocen bien el clima de Yorkshire: Daniel James y Harry Wilson.

Ambos ocupan posiciones de banda y se juegan buena parte de su rol en la plantilla en estas horas finales. Wilson, llegado libre desde Fulham este verano, busca consolidarse de inmediato en el once inicial. James afronta la temporada después de 18 meses complicados, marcados por las lesiones y por una continuidad siempre interrumpida. La caída del fichaje de Mudryk puede interpretarse como una segunda oportunidad para ellos, aunque con una advertencia clara.

Porque Farke no ha renunciado a reforzar el frente de ataque. Su intención de añadir más pólvora arriba deja un mensaje nítido al vestuario: nadie tiene el puesto garantizado. Leeds quiere mejorar con urgencia el 14º puesto de la pasada campaña en la Premier League y sabe que el margen de error es mínimo. La presión por acertar en estas últimas horas de mercado es enorme.

En paralelo, el futuro de Wilfried Gnonto sigue en el aire. El italiano está cerca de salir rumbo a Fiorentina, pero en Elland Road solo darán luz verde a su traspaso si antes aseguran un sustituto. Otro rompecabezas para la dirección deportiva, atrapada entre la necesidad de vender y la obligación de no debilitar aún más una plantilla que ya siente el golpe de haber perdido a su gran objetivo para la banda.

El reloj avanza, las líneas telefónicas echan humo y los movimientos se aceleran. Tottenham ya ha jugado su mano con Mudryk. Leeds, obligado a reaccionar a contrarreloj, debe decidir ahora si este revés de mercado será solo una anécdota… o la primera señal de alarma de su temporada.