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Abhishek Sharma incendia Delhi con un 30-ball hundred

En el Arun Jaitley Stadium, bajo una humedad pesada y un cielo encapotado, India salió a batear con una sola idea: convertir el tercer T20I ante Afganistán en un trámite contundente. Lo que nadie tenía apuntado era que Abhishek Sharma iba a convertir la noche en un espectáculo de récords.

Ibrahim Zadran ganó el sorteo y eligió lanzar. Decía que habría ayuda para los bowlers al inicio. Sobre el papel, tenía sentido. Sobre el césped, duró exactamente un over.

El arranque: Farooqi afina, Abhishek calibra

Fazalhaq Farooqi abrió con precisión. Línea tensa, algo de movimiento, solo cinco carreras en el primer over. Sanju Samson tanteaba, Abhishek defendía, un solo golpe claro: un drive por encima de extra cover. India 5/0. Nada sugería el huracán que venía.

Azmatullah Omarzai tomó la pelota para el segundo over y el guion se rompió. Samson cortó para uno y cedió el protagonismo. Abhishek se giró sobre la línea de la pierna y mandó la primera advertencia por encima de deep square leg. Seis. Después, un cuatro mal cronometrado pero efectivo y otro seis por deep extra cover. India se disparó a 22/0. El tono del partido cambió en seis bolas.

El asalto: Farooqi y Omarzai, bajo fuego

Farooqi volvió en el tercer over y se llevó el castigo completo. Samson rotó strike, y Abhishek, ya desatado, empezó a golpear como si estuviera en una sesión de throwdowns.

Un seis recto, limpio, de manual. Otro por encima de fine leg anticipando el corto. Un pull a la lenta por deep square leg para cuatro, un top-edge que cayó por encima de short fine. Veintitrés en el over. India 45/0. Afganistán, de repente, sin respuestas.

Mujeeb ur Rahman intentó frenar la sangría. Al principio lo logró: hizo fallar a Samson con el giro, le obligó a cortar al punto. Pero el wicketkeeper indio encontró su rango y le devolvió un seis por el centro. Abhishek cerró el over con un corte por encima de cover point. India 56/0 tras cuatro. El marcador ya parecía de otro tramo del partido.

Entonces apareció Mohammad Nabi. Y el partido se convirtió en un festival.

Nabi bajo la tormenta, Samson se suma al baile

Nabi, el veterano que tantas veces ha controlado middle overs, recibió 29 en su primer over. Samson lo saludó con dos seis seguidos: uno de puro músculo por encima de su cabeza, otro largo por long-on. Entre medias, un drop clave: Zadran le dio una vida en mid-off, y con ese error Samson cruzó la barrera de las 9.000 carreras en T20.

Abhishek, mientras tanto, remataba el over a su manera. Seis por long-on para completar su cincuenta, cuatro cortando ancho, y otro seis en la última bola. Cerró en 62 de 18. India 85/0 en cinco overs. El powerplay ya olía a masacre.

Rashid Khan entró en el sexto over, la carta de emergencia. Dot ball de inicio, un par de singles, un momento de respiro cuando Abhishek fue batido en el vuelo y el giro. Pero la calma duró un suspiro. Dos fours consecutivos por extra cover y sweeper, y un seis por encima de sweeper para cerrar el over y el powerplay en 100/0. India no solo dominaba; dictaba.

El récord: 30 bolas, una nueva referencia

Con el campo ya abierto, Abdullah Ahmadzai intentó imponer algo de control. Nueve carreras en el séptimo, un pequeño alivio. Samson encontró un cuatro por deep backward point, Abhishek sumó un pull controlado. Nada dramático, solo el reloj acercándose al hito.

Mujeeb regresó en el octavo. Samson a singles, Abhishek a la yugular. Un seis enorme por long-on, uno más recto para cerrar el over. En medio, un empujón sutil para uno. Cuando terminó la octava, el marcador decía 124/0. Abhishek, 93 de 28.

El estadio ya no miraba el marcador global. Miraba el contador de bolas.

En el noveno, Ahmadzai volvió a sufrirlo. Samson abrió con un single. Abhishek, sin adornos, otro seis para ponerse a uno del centenar. La siguiente, un simple empuje por el centro del campo. Tercera centena en T20I, pero esta con un matiz histórico: cien en 30 bolas, el más rápido de un bateador de una nación Full Member.

Se quitó el casco, se sentó en el césped y celebró en pose de meditación. El ruido en Delhi fue cualquier cosa menos zen.

India 134/0 tras nueve overs. El partido, en apariencia, decidido. El espectáculo, no.

Rashid impone algo de orden

Rashid volvió para el décimo over y, por fin, Afganistán tuvo una pequeña victoria. No antes de pagar otro peaje.

Primero, Abhishek le lanzó un seis por long-on. Después, un single a deep mid-wicket. Samson sumó uno más. Y entonces llegó el error que cortó una de las entradas T20 más brutales que se recuerden en suelo indio.

Googly ancha, Abhishek fue a levantarla por extra cover. Thick edge, sonido claro, Rahmanullah Gurbaz no falló detrás del wicket. El bateador pidió revisión, pero el UltraEdge mostró un pico nítido. Se acabó en 108 de 34 bolas, con nueve fours y once sixes. India 142/1 justo antes de la pausa de bebidas.

El daño ya estaba hecho. El resto de la alineación india solo tenía que administrar el legado.

Samson remata, Rashid y Mujeeb resisten

Mujeeb, en su tercer over, recibió otro aviso inmediato: Samson se abrió de piernas y lo mandó por encima de long-off para seis. Después, rotó strike con inteligencia, mientras Tilak Varma comenzaba con singles trabajados hacia el lado leg. Diez carreras, India 152/1 tras 11.

Rashid, sin embargo, no bajó la guardia. En el duodécimo, solo tres carreras y un wicket más. Tilak dudó con un empujón corto, Rashid recogió y clavó un direct hit al no-striker’s end. Run-out por dos en cinco bolas. Shreyas Iyer entró, se asentó con un single a mid-wicket y otro a long-off, Samson sumó un par de singles más. India 155/2 después de 12. El leg-spinner había devuelto algo de control al marcador.

Mujeeb completó su spell en el 13. Samson, ya dueño del tempo, se movió hacia el lado leg y golpeó un cuatro recto para asegurar su segundo cincuenta consecutivo en la serie, esta vez en 34 bolas. Iyer trabajó el lado leg con manos suaves, dos más por deep backward square. Nueve en el over, India 164/2.

Contexto, nombres propios y lo que viene

Detrás de los números hay una serie que ha tenido un patrón claro: el top order de India domina, el de Afganistán sufre. Abhishek lideró la primera victoria, Samson destrozó el segundo partido con 57 de 22. Hoy, ambos volvieron a marcar la pauta desde arriba, esta vez al servicio de un objetivo a batir.

En el otro lado, Afganistán ha vivido de rescates. Azmatullah Omarzai sostuvo el primer T20I con 64 después de caer a 43/5. En el segundo, Zadran, Nabi y Rashid llevaron el marcador a 159, insuficiente otra vez. Ahora, con un objetivo que se intuye descomunal, la presión sobre Rahmanullah Gurbaz, Zadran y compañía será máxima.

Los duelos individuales también tienen historia. Rashid ya había cazado a Shreyas Iyer tres veces en T20, incluida la anterior noche. Contra Abhishek, en cambio, el balance es extraño: lo ha despedido dos veces en seis entradas, pero el zurdo le anota a un ritmo de 237.77. En Delhi, ambos matices se vieron: un over caro, un wicket clave.

Gurbaz, por su parte, llega a otro cruce con Jasprit Bumrah con un registro incómodo: strike rate de 37.50 frente al seamer indio y dos ducks en la serie. Si Afganistán quiere algo más que resistir, necesita que esa estadística cambie de signo de inmediato.

El terreno de juego, tal como se intuía, ofreció runs desde el inicio. La supuesta ayuda temprana para los lanzadores se evaporó en cuanto Abhishek encontró la distancia. Lo que queda por ver es si esa misma superficie, con el peso de un objetivo gigantesco, se convierte en un examen psicológico para un top order afgano que ya ha mostrado grietas.

India, con la serie ya asegurada y la mirada puesta en los Asian Games, ha utilizado este tercer T20I para lanzar un mensaje: con este grupo, puede perseguir o puede fijar objetivos imposibles. La pregunta, ahora, es si Afganistán tiene una respuesta o si la noche de Delhi quedará marcada solo por el 30-ball hundred que convirtió a Abhishek Sharma en la nueva referencia del T20 internacional.