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Abhishek Sharma establece un récord de centena en T20I y arrasa con Afganistán

En Delhi, bajo las luces y con el murmullo del récord en el aire, Abhishek Sharma convirtió un T20 internacional en una exhibición personal. Treinta bolas. Eso le bastó para firmar la centena más rápida en la historia de los T20I para un bateador de una nación con estatus Test. Un latigazo tras otro, hasta dejar el partido y los libros de estadística patas arriba.

El zurdo indio desató una tormenta: 108 carreras de apenas 34 entregas, con 11 seis y nueve cuatro. Una entrada sin freno, sin pausa, sin respiro para Afganistán. Cada error de longitud, castigado. Cada intento de variar, desmontado. El marcador se disparó, y con él, la dimensión de lo que estaba ocurriendo.

Con esa centena en 30 bolas, Abhishek superó los 100 en 33 entregas de Finn Allen y Sikandar Raza, que hasta ahora marcaban el estándar entre jugadores de países con Test. Allen había logrado su ton ante South Africa en la semifinal del T20 World Cup en Kolkata a principios de año; Raza lo había hecho contra Gambia en octubre de 2024. Dos actuaciones enormes, ahora desplazadas por una noche descomunal en Delhi.

La marca de Abhishek no solo reescribe la tabla de registros de India. También se convierte en la centena más rápida jamás vista en un T20 internacional disputado entre dos naciones con estatus Test. En el contexto global, solo queda por detrás del récord absoluto de Sahil Chauhan, que firmó un 100 en 27 bolas para Estonia frente a Cyprus en 2024, y del registro de Muhammad Fahad, que lo hizo en 29 entregas para Turkey ante Bulgaria un año más tarde.

En el críquet femenino, el listón sigue siendo propiedad de Deandra Dottin, con su célebre centena en 38 bolas para West Indies contra South Africa en St Kitts en 2010. Otro hito, otra era, pero la misma sensación: un bateador que decide que las reglas del tiempo no van con él.

India aplasta, Afganistán se derrumba

La violencia controlada de Abhishek impulsó a India hasta 221-7 en este tercer T20 internacional. Un total que, desde el momento en que cayó su wicket, ya olía a irremontable. Afganistán nunca encontró ni el ritmo ni el valor para perseguir semejante montaña.

El intento de respuesta se desmoronó con rapidez. 94 all out. Solo 14.1 overs de resistencia. Un cierre abrupto para una serie que terminó en barrida: 3-0 para India. El dominio fue tan claro como el contraste entre la confianza del bateo local y la confusión del visitante.

Abhishek no se conformó con su obra con el bate. También aportó en el campo con una captura, mientras su compañero Nitish Kumar Reddy remataba el trabajo con la bola: tres wickets en el over 12, un golpe definitivo a cualquier atisbo de remontada afgana.

Escalando en la historia de India

El impacto estadístico de esta noche va más allá del brillo inmediato. Abhishek suma ya tres centenas en T20 internacionales, el tercer mejor registro para un indio. Solo Rohit Sharma, con cinco, y Suryakumar Yadav, con cuatro, se sitúan por delante. Dos gigantes del formato corto, ahora con una nueva sombra acercándose a pasos agigantados.

Hasta hoy, el récord indio de velocidad en una centena T20I pertenecía precisamente a Rohit: 100 en 35 bolas contra Sri Lanka en Indore en 2017. Esa marca también cayó en Delhi. El relevo generacional se expresó no con palabras, sino con una ráfaga de seis por todo el campo.

Lo más inquietante para los rivales es que Abhishek ya había demostrado que este ritmo no es una casualidad de una noche. En el críquet doméstico, registró una centena aún más rápida: 100 en 28 bolas para Punjab ante Meghalaya en 2024. El patrón se repite: si entra en ritmo, el reloj se convierte en su aliado, no en su límite.

India cierra la serie con una paliza, un récord y una certeza: en Abhishek Sharma tiene a un bateador capaz de cambiar no solo un partido, sino la forma en que se concibe un T20I entre grandes selecciones. La pregunta ya no es qué ha hecho esta noche, sino cuántas veces más podrá volver a destrozar el cronómetro.