Alex Michelsen y su sorprendente camino en el US Open
En un cuadro masculino cargado de cabezas de serie, focos y pronósticos, un nombre que casi nadie tenía en sus quinielas se ha abierto paso a golpes limpios: Alex Michelsen. Veintidós años, sin sembrar, sin complejos y sin haber cedido todavía un solo set en todo el torneo.
Si alguien apostó por verlo en cuartos de final antes de que comenzara el US Open, hoy debe de estar sonriendo muy satisfecho.
Un juego directo y demoledor
Michelsen no está ganando partidos, los está arrasando. Cuatro victorias, doce sets a favor, ninguno en contra. El dato ya impresiona. El modo en que lo ha logrado, aún más.
Su servicio es un martillo. Por momentos, simplemente no vuelve. Y cuando el resto logra poner la pelota en juego, empieza el segundo acto: el estadounidense ataca la bola con una naturalidad insultante y se fabrica ganadores con una facilidad que desarma a cualquiera. En su triunfo de cuarta ronda ante Tomas Martin Etcheverry, número 27 del cuadro, firmó 44 golpes ganadores. Cuarenta y cuatro.
Su revés a dos manos, compacto y agresivo, sostiene la estructura del juego. Desde ahí construye, abre ángulos, sube líneas. El patrón se repite: saque profundo, primer golpe ofensivo, punto corto. Un tenis sin adornos, pero tremendamente eficaz.
No es casualidad que haya despachado en tres sets al cabeza de serie número 16, Brandon Nakashima, con un 6-3, 6-4, 6-4 que sonó a declaración de intenciones. Tampoco que haya dejado a Federico Cina en solo cinco juegos (6-4, 6-1, 6-0) en su estreno ni que haya manejado con frialdad el desempate del primer set ante Daniel Merida antes de cerrar por 7-6 (7-5), 6-4, 6-3.
Hoja de ruta hasta cuartos
- 1ª ronda: victoria ante Federico Cina 6-4, 6-1, 6-0
- 2ª ronda: victoria ante el nº 16 Brandon Nakashima 6-3, 6-4, 6-4
- 3ª ronda: victoria ante Daniel Merida 7-6 (7-5), 6-4, 6-3
- 4ª ronda: victoria ante el nº 27 Tomas Martin Etcheverry 7-6 (8-6), 6-4, 6-4
Todo en tres mangas. Todo con una autoridad poco habitual en alguien que aún está dando sus primeros pasos serios en Grand Slam.
De promesa universitaria a profesional precoz
La historia de Michelsen no sigue el guion clásico del tenis estadounidense reciente. Nacido en Aliso Viejo, California, se formó académicamente en Laurel Springs School y firmó una carta de intención con el programa de tenis masculino de la University of Georgia como el jugador nacido en Estados Unidos mejor clasificado de su promoción en 2023.
Parecía destinado a liderar a los Bulldogs en la NCAA. No llegó ni a pisar Athens. Ese mismo año decidió dar el salto al profesionalismo. Sin red universitaria. Sin escalera intermedia.
Su trayectoria como júnior ya había dejado claro que no era un nombre cualquiera. Campeón de dobles en Wimbledon 2022 en la categoría de chicos, finalista de dobles en el Abierto de Australia júnior ese mismo año. En 2022 también debutó en un Grand Slam absoluto en dobles en el US Open, aunque se despidió en primera ronda.
En 2023 regresó a Nueva York, esta vez como invitado en el cuadro individual. Era su estreno en un grande a nivel de singles. El verdadero avance en torneos de esta categoría llegó en 2025, cuando alcanzó por primera vez la cuarta ronda en el Abierto de Australia. Hasta este US Open, ese era su techo.
Hoy lo ha perforado.
Ranking, dinero y una puerta que se abre
Michelsen ocupa actualmente el puesto 46 del ranking ATP. Es un número que ya no encaja con el nivel que está mostrando en Flushing Meadows. Si alcanza las semifinales, se instalará en el top 30 y firmará la mejor clasificación de su carrera.
El salto económico también es notable. Hasta ahora, en 2026 había acumulado poco más de un millón de dólares en premios. Solo esta presencia en cuartos de final le garantiza 780.000 dólares adicionales. Un cheque que cambia agendas, planificaciones y, sobre todo, margen para construir un equipo a la altura de sus ambiciones.
Pero nada de eso parece distraerle. Sobre la pista, su lenguaje corporal es el de alguien que siente que pertenece a este escenario.
El reto Frances Tiafoe
Ahora llega el examen que separa la gran semana del gran torneo. En cuartos de final, Michelsen se medirá al cabeza de serie número 11, Frances Tiafoe, el martes 8 de septiembre.
El duelo tiene un matiz incómodo para el californiano: ya se han enfrentado dos veces y en ambas ocasiones ganó Tiafoe. El veterano del circuito conoce bien el ruido, la presión y la energía de la pista en Nueva York. Michelsen, en cambio, está descubriendo todo eso sobre la marcha.
Será un choque entre dos versiones muy distintas del tenis estadounidense actual. El carisma, la experiencia y la electricidad de Tiafoe frente a la frescura, la potencia y la línea ascendente de Michelsen. Uno que ya sabe lo que es ser protagonista en el US Open. Otro que está escribiendo, casi de golpe, el primer gran capítulo de su carrera.
Hasta ahora, nadie ha encontrado la forma de arrebatarle un set al joven de Aliso Viejo. La pregunta es si Tiafoe será el primero… o si este torneo está asistiendo al nacimiento de algo mucho más grande de lo que nadie se atrevió a pronosticar.






