Alice Capsey regresa como wicketkeeper en la selección de Inglaterra
Cuando la selección de Inglaterra se reunió el lunes para la foto oficial previa a la serie, Alice Capsey tuvo que recordar una pieza extra de equipación. No era una simple anécdota. Era una señal de cambio.
La todoterreno de 22 años, ya asentada como bateadora, lanzadora y una de las mejores manos del equipo en el campo, se enfundará los guantes de wicketkeeper en la serie de una jornada contra Irlanda. Y lo hará con apenas una experiencia profesional previa en el puesto: un partido de 50 overs con South East Stars en 2020.
“Realísticamente, es un poco una incógnita”, admite a BBC Sport. “En partidos no lo he hecho mucho. Pero el trabajo que he hecho fuera del campo, sé que estoy metiendo muchas horas. Eso me da mucha confianza”.
No es un salto al vacío. Charlotte Edwards no es precisamente una entrenadora de impulsos.
Volver al origen
La idea de que Capsey volviera a ser una opción como wicketkeeper se puso sobre la mesa en la concentración de pretemporada en Sudáfrica, a comienzos de año. No era un capricho: había escasez de alternativas y un recuerdo muy claro. Durante buena parte de su etapa de formación, en la academia de Surrey, ella era la guardiana natural detrás de los stumps.
Solo dejó los guantes cuando empezó a jugar con categorías superiores que necesitaban desesperadamente una off-spinner. Había que elegir. Ganó el brazo de lanzar.
“Quién sabe si no hubiera subido de categoría si habría seguido siempre como wicketkeeper, pero es muy bonito volver a las raíces, a donde empecé”, explica.
En ese regreso al origen hay también una figura clave: Sarah Taylor. En sus años en Bede’s School, en Sussex, Capsey coincidió con la legendaria ex wicketkeeper de Inglaterra, que trabajaba allí como entrenadora antes de regresar al profesionalismo y acabar formando parte del cuerpo técnico de la selección masculina.
Capsey, que a los 12 años estaba en la grada de Lord’s cuando Taylor levantó la Copa del Mundo de 2017 con Inglaterra, terminó entrenando con su ídolo. Una referencia directa, tangible, de lo que significa dominar ese rol.
“La forma en que lo hacía, a su manera, con ese factor X, era increíble”, cuenta Capsey. “Lleva cuatro o cinco años diciéndome al oído que tenía que volver a hacer de wicketkeeper. Ha sido genial poder contactar con ella, especialmente este verano, para mandarle un mensaje y decirle: ‘He vuelto’”.
De suplente silenciosa a dueña de los guantes
El plan se aceleró este año. Tras varias sesiones específicas a principios de temporada, Capsey fue incluida como suplente de Amy Jones para el T20 World Cup de este verano. No llegó a estrenarse en el torneo, pero su nombre ya estaba instalado en el debate interno.
Cuando Nat Sciver-Brunt regresó de su lesión para la semifinal, el cuerpo técnico llegó a valorar un movimiento valiente: mantener a Sophia Dunkley, dejar fuera a Jones y darle los guantes a Capsey. La idea se descartó en el último momento, pero marcó un punto de inflexión. Ya no era solo un recurso de emergencia. Era una alternativa real.
“Sobre todo al principio del verano estaba bastante nerviosa con la idea”, reconoce. “Me metí un poco en mi caparazón y me volví muy interna. Fue increíble tener cerca a gente como Sophie Ecclestone, con ese carácter abierto, bromista, que mantiene todo relajado. Todo el mundo me ha visto entrenar tanto durante el verano que ahora ya es casi algo natural”.
Como toda buena wicketkeeper, Capsey disfruta del lado duro del oficio.
“La cantidad de veces que te golpean los dedos, o se te escapa una por la pierna…”, relata. “Pero esas son las cosas que disfrutas, trabajar para ser cada vez mejor”.
Trabajo invisible, impacto potencial enorme
El cambio de rol no se improvisa. Capsey ha encajado sesiones de wicketkeeping en un calendario ya apretado por el bateo, el lanzamiento y el trabajo en el campo. También ha ajustado el gimnasio: más fuerza en las piernas, especial atención a los abductores, horas de sentadillas simulando la posición de guardiana.
“De momento el cuerpo ha aguantado todo, toquemos madera”, comenta con una sonrisa. “Vuelve a preguntarme al final de la semana”.
Aunque su último partido oficial con los guantes se remonta a hace seis años, ya tuvo un ensayo general antes del T20 World Cup, en un amistoso a puerta cerrada contra India. Ahí dejó claro que el instinto seguía intacto: una buena captura al pecho subiendo con la bola a lanzamiento de Dani Gibson, un stumping limpio a bowling de Linsey Smith y ni un bye concedido.
“Fue increíble. Me encantó la experiencia”, recuerda. “Mantenerme arriba con Gibbo fue un reto muy bonito. Esa captura fue uno de los momentos destacados, pero también están las pequeñas cosas: en el primer over, atrás con Lauren Filer, coger una limpia en las manos, un par de recepciones por la pierna…”.
Esta semana ha dado otro paso más: se ha colocado pegada a los stumps frente a Issy Wong, una de las bowlers más rápidas de Inglaterra, en los entrenamientos. Un examen serio.
Si la apuesta sale bien en estos tres ODI ante Irlanda, el efecto dominó puede ser importante. De entrada, Inglaterra gana un relevo natural para Amy Jones, de 33 años, que descansa en esta serie. Y se abre una pelea real por el puesto.
Hay otro ángulo todavía más jugoso: el rendimiento reciente de Jones con el bate. Cinco marcadores de una sola cifra en siete entradas en el último World Cup han reavivado el debate. Si Capsey demuestra que puede sostener el rol de wicketkeeper al más alto nivel, el cuerpo técnico podría liberar un hueco para incluir una bateadora aún más explosiva en la parte alta del orden. Capsey, solo por su bateo, ya tiene el sitio asegurado.
Presión, confianza y un papel que puede cambiarlo todo
Capsey sabe lo que se juega, pero también qué tipo de presión le acompaña.
“Va a haber nervios y presión, pero más interna que otra cosa”, admite. “Como deportista profesional no quieres hacerlo mal y estás representando a Inglaterra. Es una serie internacional, hay puntos ICC en juego. Que confíen en ti para llevar los guantes de Inglaterra también tiene que darte confianza”.
No se vende como producto acabado. Al contrario.
“No soy ni mucho menos el artículo terminado, pero lo hice durante mucho tiempo cuando era pequeña. Pase lo que pase esta semana, sé que tengo algo de experiencia a la que agarrarme, y eso está bien”.
Inglaterra arranca la serie ante Irlanda con una bateadora consolidada convertida de nuevo en wicketkeeper. Una jugadora que vuelve al punto de partida de su carrera, pero en un escenario mucho más grande, con otra responsabilidad y otro peso en la espalda.
Si responde al desafío, no solo habrá encontrado de nuevo sus guantes. Habrá reabierto la pelea por uno de los puestos más delicados del equipo nacional. Y eso, a estas alturas del ciclo internacional, puede cambiar por completo el mapa de Inglaterra.






