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Aryna Sabalenka responde con firmeza a insinuaciones sobre su vida fuera de la pista

Aryna Sabalenka salió de la pista central Arthur Ashe como lo que es: número uno del mundo, vigente doble campeona del US Open y dueña absoluta del partido. Apenas 58 minutos necesitó para barrer a Polina Iatcenko por 6-1, 6-1. Pero el verdadero choque llegó después, en la sala de prensa.

Allí, la bielorrusa cambió el tono. Del control férreo en la pista a la incomodidad evidente ante una pregunta que la persigue desde la primera ronda: su agenda de actos y apariciones comerciales en Nueva York.

Un periodista sugirió que el entorno del US Open había estado marcado por “fiestas y diversión”. Sabalenka no dejó pasar la frase.

“Ustedes son, como, una broma. Fiestas, diversión… ¿por qué dirías eso? ¿Por qué siquiera pensarías eso? ¿Qué clase de pregunta es esa?”, lanzó, visiblemente molesta.

La número uno mundial ya había escuchado algo similar días atrás y esta vez cortó de raíz la insinuación de que sus compromisos con marcas pudieran haber afectado su preparación.

“Solo porque publiqué, como, algunas actividades con marcas, ¿ya piensan que he estado de fiesta y no entrenando?”, añadió, antes de dar por terminada la discusión y llevar la conversación a lo que sí le importa: el tenis.

Control total en la pista, discurso claro fuera de ella

En la pista, Sabalenka no dejó resquicio a la duda. Dominó con autoridad a Iatcenko, mandó con su servicio y su derecha, y se adueñó del ritmo en Arthur Ashe Stadium. Otro trámite contundente en su intento de conquistar un tercer título consecutivo en Nueva York.

“Estoy trabajando muy duro, pero siento que me estoy alejando un poco de intentar ser perfecta en la pista”, explicó después. “Sé que no puedes ser perfecta, y solo intento trabajar con lo que tengo ahora mismo”.

Es una confesión reveladora en boca de una jugadora que ha vivido una temporada irregular para sus estándares. No levanta un título desde el Miami Open, en marzo, un vacío llamativo para la líder del ranking y campeona de cuatro Grand Slams.

Sabalenka no esquiva ese bache, pero tampoco se recrea en él.

“Creo que tuve algunos problemas en medio de la temporada. Una vez más, no voy a defenderme ni a explicar por qué, qué pasó, pero estoy contenta con mi nivel”, afirmó la jugadora de 28 años.

Más fuerte por dentro, más afilada por fuera

El mensaje de Sabalenka gira ahora alrededor de su fortaleza mental. Menos obsesión con la perfección, más énfasis en la consistencia emocional y en el foco competitivo.

“Definitivamente puedo decir que mentalmente estoy mucho más fuerte que a mitad de temporada, y físicamente también me siento más fuerte. Siento que estoy en mi nivel de juego, y solo quiero llevar la concentración adecuada a cada partido”.

La ecuación es clara: menos ruido, más juego. Menos especulación sobre su vida fuera de la pista, más atención a lo que hace con la raqueta en la mano.

En Nueva York, Sabalenka se juega algo más que un trofeo. Busca evitar cerrar el año sin un grande, defender su estatus de reina del US Open y demostrar que, pese al bache del curso, sigue siendo la referencia del circuito.

La contundencia con la que respondió en la pista y en la sala de prensa deja una sensación nítida: quien quiera sacarla de su eje, tendrá que hacerlo con algo más que preguntas sobre “fiestas y diversión”.