logo

Bacary Sagna advierte sobre el mercado de fichajes: ¿500 millones por un jugador?

Bacary Sagna mira el mercado y no ve un verano más. Ve una deriva. El ex lateral de Arsenal y Manchester City, elegante en el campo y siempre directo fuera de él, observa cómo la Premier League rompe otra vez sus propios límites económicos y lanza una advertencia clara: el fútbol se está acercando a una zona peligrosa.

El fichaje de Barcola, símbolo de un mercado desbocado

El último gran ejemplo, para Sagna, tiene nombre propio: Barcola. Campeón de Champions, formado en Lyon, consolidado en Paris, ahora nueva estrella en Anfield. Liverpool ha decidido invertir fuerte por él, en una operación que ronda los 123 millones, una cifra que para el francés resume el estado del juego.

“Barcola es un jugador increíble, pero es joven, tiene 24 años, se ha confirmado en Paris y antes en Lyon, pero esto tiene que parar”, señaló en declaraciones a GOAL, en un acto con BetVictor Online Casino. No cuestiona al futbolista. Cuestiona el sistema.

“Se fue por 123 millones, ¿no? Es muchísimo dinero si lo valoras ahora. Sé que no podemos comparar generaciones y que el mundo ha cambiado, económicamente no es lo mismo. Proporcionalmente, sí tiene sentido porque vendes a otros jugadores por 100 millones y él es mejor que ellos, pero no tiene sentido”, insistió.

Sagna apunta a algo más profundo que una simple inflación de mercado. Reclama un freno. “Deberían tener un límite. Para mí no le quita nada a su calidad, es un jugador top y creo que va a ser bueno en Liverpool, pero para mí esto es una locura, son 123 millones. Deberían tener un límite y deberían fijar un límite porque, en cinco años, ¿qué va a pasar? ¿Los jugadores se irán por 500 millones?”

Un negocio sin freno, un deporte en riesgo

El francés no habla solo de cifras. Habla de consecuencias. Las grandes inversiones de Liverpool, Chelsea, City, Tottenham o Arsenal en los últimos 12 meses han elevado el listón de los traspasos, pero también el coste de seguir el juego para los aficionados. Cada récord tiene un precio en la grada.

Las entradas suben. Los abonos se encarecen. El hincha paga la fiesta. Y Sagna teme que el fútbol se esté alejando de su base, empujado por una lógica empresarial sin cortapisas.

“Sabes que es fútbol, un negocio. Es bueno que el fútbol se haya convertido en un negocio, pero cualquier negocio que sube tan alto también tiene su lado malo y su peligro”, advirtió.

Para el ex internacional francés, la clave ya no está solo en cuánto se gasta, sino en quién pone las normas y hasta dónde se permite llegar. “Para regular las reglas del fútbol y las reglas financieras del fútbol tienes que ser muy inteligente, porque pronto pasará algo como lo que vimos con la FIFA intentando vender la Copa del Mundo y no me sorprende”, afirmó.

“No me sorprende porque no hay límite, ya no hay reglas financieras. Cualquier jugador puede irse por cualquier cantidad de dinero.”

“Tiene que haber reglas y raíces”

Sagna recurre a una idea sencilla: sin fundamentos, todo se tambalea. Lo aplica a la educación y lo traslada al fútbol.

“Tiene que haber reglas y raíces. Cuando te educan, tienes un 60 por ciento desde que eres pequeño, te arraigan en eso, y luego, por supuesto, desarrollarás el otro 40. El fútbol tiene que ser igual”, explicó.

Para él, tocar lo esencial del juego, sus bases competitivas y económicas, abre la puerta al conflicto. “Lo básico nunca va a cambiar; si empiezas a tocar las cosas más importantes, tendrás problemas”, advirtió.

Las polémicas recientes que han salpicado a FIFA refuerzan su tesis. “Cuando veo todos los problemas con la FIFA siendo atacada por todos, no me sorprende”, añadió, enlazando la crisis institucional con el descontrol económico que percibe en el mercado.

El aviso al futuro: clubes al límite y una élite cerrada

El francés va más allá del presente. Ve venir un choque frontal entre clubes, jugadores y organismos reguladores si no se corrige el rumbo.

“Pronto tendrás jugadores que se quejarán y clubes que se quejarán y clubes fuera del fair play financiero, así que los clubes top lo controlarán y tendrás que traer a otros clubes que no van a tener la misma calidad”, pronosticó.

Ese desequilibrio, avisa, no se quedará solo en los despachos. Golpeará también la imagen global del fútbol. “Los derechos de imagen se verán dañados porque si no tienes la misma calidad, entonces no tienes el mismo dinero, y cuando empiezas a ir por ese camino es difícil parar. Tenemos que tener cuidado.”

Mientras las cifras siguen subiendo y los récords caen uno tras otro, la pregunta que deja Sagna en el aire no va de millones ni de cláusulas. Va de rumbo. ¿Hasta dónde puede estirarse el fútbol de élite antes de que el juego, tal y como lo conocemos, empiece a romperse por dentro?