Ben Shelton y Daniil Medvedev avanzan en un caótico US Open
La lluvia no frena a Ben Shelton ni a Daniil Medvedev en un caótico US Open
Ben Shelton volvió a encender Arthur Ashe Stadium. Bajo techo, con lluvia golpeando el techo del recinto y con Nueva York en pausa en las pistas exteriores, el estadounidense, octavo cabeza de serie, se abrió paso a la tercera ronda del US Open con una victoria de carácter: 6-3, 5-7, 7-6 (3), 7-5 ante Hubert Hurkacz.
No fue limpio. No fue rápido. Pero fue muy Shelton.
El zurdo de 21 años, semifinalista en Flushing Meadows en 2023, necesitó cuatro sets por segundo partido consecutivo. Esta vez se encontró con un Hurkacz que elevó el nivel a partir del segundo parcial y lo obligó a apretar cada servicio, cada resto, cada decisión en los intercambios largos.
Shelton arrancó dominando con su potencia habitual, se llevó el primer set y parecía encaminar el duelo. Hurkacz reaccionó, se adueñó del segundo parcial y convirtió el encuentro en una batalla de nervios. El estadounidense sobrevivió a un tercer set tenso, resuelto en un ‘tie-break’ impecable, y remató en el cuarto con un quiebre tardío que desató el rugido de Ashe.
“Creo que estar curtido en batallas es genial”, explicó después, satisfecho con el tipo de prueba que le planteó el polaco. Admitió que quizá podría haber cerrado el partido “de forma más eficiente”, pero no esquivó el elogio a su rival y a la exigencia del duelo. A su juicio, el empuje de Hurkacz le obligó a ajustar detalles que llevaba días queriendo pulir y que, según él, fueron apareciendo y mejorando a medida que avanzaba el encuentro. “Jugar un partido así definitivamente me beneficia de cara a lo que viene”, remató.
Shelton, que ya suma ocho majors consecutivos alcanzando al menos la tercera ronda en pista dura, confirma que su techo en Nueva York no fue un espejismo del año pasado.
Medvedev, velocidad de crucero y un punto… con pájaros
En Louis Armstrong Stadium, Daniil Medvedev cumplió con una autoridad casi rutinaria. El séptimo favorito pasó por encima del estadounidense Sebastian Gorzny: 6-3, 6-3, 7-5. Solo un episodio insólito rompió el guion.
Dos pájaros se posaron sobre la red en pleno punto. Medvedev siguió jugando, cerró con un golpe ganador y, cuando ya levantaba la vista hacia su caja, escuchó al juez de silla detener el juego y ordenar repetir el punto. El ruso no se lo tomó precisamente con indiferencia y se produjo un breve intercambio de protestas antes de reanudar el partido.
Preguntado después por el incidente, Medvedev lo colocó sin dudar entre sus momentos más extraños en Flushing Meadows. Contó que, al ver a las aves entrar en la pista, dio por hecho que el árbitro pararía la acción. No fue así. Solo cuando la bola ya había terminado en ganador llegó el “stop, stop, stop” desde la silla. El ruso, al final, restó dramatismo: “Pasa”.
Su tenis, en cambio, no dejó lugar a dudas. Medvedev dominó los dos primeros sets con su habitual precisión desde el fondo y, aunque Gorzny se aferró al tercero, el ruso apretó en los juegos finales para evitar cualquier desgaste extra en una jornada ya bastante comprimida por el calendario.
Un torneo a contrarreloj bajo la lluvia
Mientras Shelton y Medvedev avanzaban bajo techo, el resto del torneo intentaba sobrevivir a un segundo día de lluvia en Nueva York. Las pistas exteriores se detuvieron de nuevo durante horas. Solo Arthur Ashe Stadium y Louis Armstrong Stadium mantuvieron el juego sin interrupciones.
El cambio del US Open a un inicio en domingo, estrenado el año pasado, buscaba precisamente evitar este tipo de embotellamientos: repartir la primera ronda en tres días y llegar al miércoles con todos ya en segunda ronda. El plan se vino abajo con el mal tiempo. El miércoles todavía había jugadores disputando su debut.
El caos se notó en los cuadros, en las agendas y en las cabezas.
Alex de Minaur, sexto cabeza de serie, fue uno de los que más sintió el vaivén. El australiano vio cómo su partido se movía de pista hasta en dos ocasiones antes de poder empezar, hasta que por fin saltó a la pista 11 para cerrar un estreno impecable: 6-2, 6-2, 6-4 ante el italiano Andrea Guerrieri.
“Han sido un par de días duros. Pero en estos torneos todo va de adaptarse, ese es el nombre del juego”, dijo después. No sonaba a tópico: con tantas reprogramaciones, esperas y calentamientos a medias, el desafío es tanto mental como físico. “Hay demasiado en juego como para dejar que algo así te afecte”, añadió.
No todos lograron ajustarse al mismo ritmo. El español Rafael Jodar, duodécimo cabeza de serie y una de las irrupciones del verano con solo 19 años, encajó un duro correctivo en su estreno, que se había quedado a medias por la lluvia. El chino Yunchaokete Bu lo desbordó con un contundente 6-2, 6-1, 6-1 cuando por fin pudieron completar el partido.
Jodar reconoció que la larga espera del día anterior y del propio miércoles complicó la preparación, pero evitó excusas. “Sabía que no iba a ser fácil porque estuve esperando mucho ayer y hoy también, pero es lo que hay. No podemos controlar la lluvia, así que es difícil para ambos jugadores”, explicó.
Remontada del calendario y una sorpresa estadounidense
El torneo, mientras tanto, se lanzó a una carrera contrarreloj para ponerse al día. Solo en el cuadro masculino se disputaron 25 partidos individuales. Al final de la noche, la primera ronda quedaba por fin completada.
Entre los últimos en cerrar ese capítulo apareció una sorpresa local. Alex Michelsen firmó una de las campanadas del día al eliminar en tres mangas a su compatriota Brandon Nakashima, decimosexto cabeza de serie: 6-3, 6-4, 6-4. Un triunfo seco, sin concesiones, que lo coloca en un escaparate mayor en un torneo siempre sensible a las historias de jugadores estadounidenses emergentes.
Con el calendario ya casi en orden, el US Open encara por fin su ritmo natural: los favoritos asentados, los jóvenes empujando y la lluvia todavía amenazando desde el horizonte. En medio de todo, Shelton, Medvedev y compañía saben que cada set que se ahorren hoy puede decidir quién sigue en pie cuando Nueva York llegue a su segunda semana.






