Bernie Ecclestone detenido en Portugal por arma en aeropuerto
Bernie Ecclestone, otra vez en el ojo del huracán por un arma en un aeropuerto. Esta vez, en Portugal.
El antiguo mandamás de la Fórmula 1 fue detenido el lunes en el aeródromo de Tires, en Cascais, después de que las autoridades aduaneras encontraran en su poder una escopeta sin documentación. El incidente, confirmado por varias autoridades consultadas por The Guardian, vuelve a situar al británico de 95 años frente a la justicia por un motivo que ya le había perseguido en el pasado: portar un arma en un vuelo privado.
Un control rutinario que acaba en caso penal
El jet privado de Ecclestone acababa de aterrizar cuando los agentes realizaron una inspección de rutina al avión y a sus ocupantes. En ese proceso, localizaron una escopeta que, según los informes, estaba en posesión del ex jefe de la F1. De inmediato fue apartado para ser interrogado por las autoridades portuguesas.
El protocolo es claro en estos casos: el arma queda incautada y la persona que la transporta pasa a ser formalmente considerada imputada en un proceso penal. Eso ya ha ocurrido. Lo que todavía no se conoce es cómo terminará el caso en los tribunales portugueses.
Ecclestone, sin embargo, rechaza la palabra “detención” en el sentido más duro del término. En declaraciones a PA Media, relató que la policía fue “muy servicial” y que, en su versión, los agentes trataron de facilitarle los trámites todo lo posible.
La versión de Ecclestone: tiro al plato y un “libro azul” desconocido
El británico explicó que su intención era participar en una competición de tiro al plato en Portugal, un plan que, según cuenta, surgió casi por casualidad. Fabiana, su esposa, habría conocido a una persona en un vuelo de regreso de Brasil a Portugal que le habló de ese torneo. A partir de ahí, la invitación: “¿Por qué no te vienes y participas?”.
Ecclestone aceptó. Y decidió viajar con una de sus armas.
Según su relato, ya tenía escopetas importadas legalmente en Suiza, donde practica tiro al plato, y simplemente llevó consigo una de ellas. Asegura que pasó por la aduana como siempre, con trato habitual y sin sobresaltos. Cuando le preguntaron si tenía algo que declarar, respondió que no, “solo cosas personales”.
El problema llegó unos minutos después. Uno de sus acompañantes le avisó de que la policía quería hablar con él. Ecclestone acudió y los agentes le pidieron información sobre el arma que había introducido en el país. Él ni siquiera había abierto la funda, según su propia narración. Explicó que se trataba de una escopeta para tiro al plato y detalló el motivo del viaje.
Entonces apareció el elemento clave del conflicto: el llamado “libro azul” del arma, un documento que, le dijeron, debía acompañar siempre a ese tipo de escopetas, como una especie de pasaporte. Ecclestone afirmó no haber oído hablar nunca de ese documento. Los agentes insistieron. Querían el libro. Él reiteró que no lo tenía.
El ex dirigente aseguró que compró el arma en Inglaterra y la introdujo en Suiza “por los cauces normales”. Pero la respuesta de los agentes fue tajante: lo que había hecho equivalía a intentar importar un arma en Portugal sin la documentación requerida. Ecclestone replicó que no estaba tratando de introducirla de forma encubierta, que había pasado por aduanas sin ocultarse.
Tras un cruce de versiones y reproches entre policía y funcionarios de aduanas, se le ofreció una salida administrativa: entregar el arma en Lisboa, tramitar una posible importación temporal y pagar los aranceles correspondientes si deseaba utilizarla en el país. Ecclestone aceptó esa vía.
El recuerdo de Brasil, aún reciente
El episodio de Cascais no es un hecho aislado en la biografía reciente del británico. En mayo de 2022, Ecclestone ya había sido arrestado en Brasil por posesión ilegal de un arma cuando se disponía a embarcar en un avión privado con destino a Suiza.
En aquel caso, un escáner de rayos X en el aeropuerto de Viracopos, en Campinas, detectó una pistola LW Seecamp calibre .32 no declarada en su equipaje. Ecclestone admitió ser el propietario del arma, pero sostuvo que no sabía que la llevaba en la maleta. Fue trasladado a una dependencia policial del aeropuerto, donde abonó una fianza antes de ser liberado para continuar su viaje.
El incidente brasileño ya había encendido las alarmas sobre la relación del ex jefe de la F1 con el transporte de armas en vuelos privados. Lo ocurrido ahora en Portugal refuerza esa imagen de reincidencia en un terreno especialmente sensible para las autoridades aeroportuarias.
Un imperio, una mansión y una sombra persistente
Mientras se aclara su situación legal en Portugal, el nombre de Ecclestone también aparece ligado a otro asunto en el país: una operación inmobiliaria de enorme magnitud. Su esposa, Fabiana Flosi, fue vinculada a la compra de una propiedad a unos 24 kilómetros al oeste de Lisboa, en lo que se describió como la mayor venta privada de una vivienda en la historia de Portugal, con un precio aproximado de 35 millones de libras.
Es el tipo de cifra que encaja con la dimensión del personaje. Ecclestone lleva vinculado a la Fórmula 1 desde la década de 1950. Empezó como piloto y hombre de negocios, se convirtió en propietario de equipo y, con el tiempo, en el gran arquitecto de los derechos televisivos del campeonato.
Durante décadas fue la figura comercial y política más influyente del paddock, el hombre que cerraba acuerdos con circuitos, patrocinadores y gobiernos, y que empujó al campeonato desde un nicho de aficionados al motor hasta el escaparate global que hoy domina la televisión y las redes sociales.
Su etapa oficial al frente de la F1 terminó en 2017, cuando Liberty Media tomó el control de los derechos comerciales. Desde entonces ya no decide, pero su sombra sigue proyectándose sobre el deporte. Y ahora, también, sobre los mostradores de aduanas y las salas de interrogatorio de los aeropuertos.
La pregunta, a sus 95 años, es otra: ¿hasta cuándo podrá seguir esquivando las consecuencias más duras de sus viajes armados por el mundo?






