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Carlos Alcaraz remonta en Nueva York y se prepara para nuevos retos

Carlos Alcaraz pasó por un susto, pero también dejó una advertencia. El vigente campeón del US Open se vio obligado a remontar un set en contra ante el portugués Jaime Faria antes de imponerse por 4-6, 6-0, 6-3 y 6-2 en la sesión nocturna de Nueva York. No fue un paseo. Fue un examen, sobre todo para su muñeca derecha, y lo superó con nota.

El español, de 23 años, entró frío, sin ritmo, sin la chispa que acostumbra a encender Arthur Ashe desde el primer peloteo. Faria, número 72 del mundo, olió la duda y se lanzó sin complejos. Aprovechó cada bola corta, castigó cada titubeo y se llevó el primer set, dejando en el aire una pregunta incómoda: ¿está realmente listo Alcaraz para defender su corona tras tantos meses fuera?

La respuesta llegó en el segundo parcial. Y fue contundente.

El punto de giro: dos bolas de ‘break’ y un cambio de cara

El momento clave no fue un punto espectacular ni un rugido al cielo. Fue el primer juego del segundo set. Alcaraz se vio contra las cuerdas con dos bolas de ‘break’ en contra. Si Faria rompía ahí, el partido podía torcerse de verdad. El español apretó el puño, ajustó el resto, arriesgó con la derecha… y sobrevivió.

A partir de ahí, cambió todo.

El 6-0 que firmó a continuación no fue casualidad, sino una declaración de intenciones. Subió un metro en pista, empezó a mandar con el drive y a variar alturas y efectos. Faria, que había jugado suelto en el primer set, se encontró de repente persiguiendo sombras. El campeón había despertado.

“Fue un partido duro para mí. Me sentí bien en el primer set, pero no tomé mi tiempo y eso me costó”, admitió después Alcaraz. “Luego intenté estar concentrado, mantener la calma y pensar que las cosas buenas iban a llegar”.

Llegaron. Y con fuerza.

Sin miedo a la muñeca: “Tengo que pegar como antes”

Este US Open es su primer torneo desde mediados de abril tras la lesión en la muñeca derecha, su mano de juego. La gran incógnita no era solo el resultado, sino cómo respondería el cuerpo a la exigencia de un grande, con partidos al mejor de cinco sets y poco margen de recuperación.

Ante Roman Safiullin en primera ronda, Alcaraz ya había hablado de sensaciones “normales”. Frente a Faria, lo confirmó: no se está guardando nada con la derecha.

“Sé que cuando entro a la pista tengo que ir a por ello cada vez. Tengo que sentirme normal”, explicó. “Tengo que pegar como estaba pegando antes de la lesión. Me siento genial. No hay razón para tener miedo y no pegar normal”.

El discurso encaja con lo que se ve en pista: derecha agresiva, apoyos firmes, cambios de dirección sin dudar. El riesgo, ahora, está en la acumulación de minutos y en cómo responderá la muñeca a medida que avance el torneo.

Curiosamente, Alcaraz no lamentó haber tenido que irse hasta el cuarto set. Al contrario. “Al final me di cuenta de que jugar cuatro sets era muy bueno para mí, para probarlo todo físicamente, para probar mi cuerpo, cómo me siento y cómo me voy a sentir mañana después de este partido”, reconoció.

Más que un susto, el duelo ante Faria se convirtió en un banco de pruebas.

Un cuadro abierto y una oportunidad gigantesca

El contexto del torneo añade una capa extra de relevancia a cada paso de Alcaraz. Jannik Sinner, su gran rival generacional en pista dura, no está en Nueva York por lesión. Novak Djokovic, dueño de 24 grandes, ya está fuera. El cuadro, de repente, parece menos blindado.

En ese escenario, cada victoria del español alimenta la sensación de que el camino hacia otro título está ahí, al alcance. Siempre que el físico aguante. Siempre que la muñeca no proteste cuando lleguen partidos más largos y rivales de más rango que Safiullin y Faria.

Su siguiente obstáculo será Wu Yibing, número 113 del mundo, en tercera ronda. Un rival peligroso si se suelta, pero muy por debajo en jerarquía y experiencia en estas alturas de un grande. El examen real llegará, previsiblemente, a partir de octavos.

En ese horizonte asoma un posible cruce con Tommy Paul, vigésimo cabeza de serie, que siguió avanzando tras imponerse por 6-2, 6-3, 5-7 y 6-4 al croata Dino Prizmic. El estadounidense se medirá ahora al kazajo Alexander Bublik, decimoquinto favorito, que pasó por encima del veterano francés Adrian Mannarino con un claro 6-3, 6-1, 6-1.

Estados Unidos sueña, España toma nota

El torneo masculino también vibra con la ambición local. Ben Shelton, octavo cabeza de serie, mantiene viva la ilusión de convertirse en el primer campeón estadounidense desde Andy Roddick en 2003. Derrotó al polaco Hubert Hurkacz por 6-3, 5-7, 7-6 (7-3) y 7-5, en un partido duro, de intercambios largos y sin concesiones en los momentos calientes.

Frances Tiafoe, dos veces semifinalista en Nueva York y otro de los favoritos de la grada, también envió un mensaje de fuerza. Superó al japonés Rei Sakamoto por 6-3, 7-6 (7-2) y 7-5, sólido en los desempates y con ese carisma que enciende la pista.

No todos salieron indemnes. La gran sorpresa del día en el cuadro masculino fue la caída del español Rafael Jodar, duodécimo cabeza de serie, barrido por el chino Bu Yunchaokete, número 124 del mundo, por un contundente 6-2, 6-1 y 6-1. Un marcador que sacude la parte media del cuadro y que recuerda que en este US Open nadie está a salvo.

Mientras tanto, Alcaraz avanza, ajusta sensaciones y mira hacia arriba. Ya ha probado su muñeca, su físico y su paciencia. Lo que viene ahora ya no es solo una defensa de título: es una oportunidad de mandar un mensaje al circuito en un grande que, por primera vez en mucho tiempo, parece abierto de par en par.