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Cerúndolo remonta ante Fritz y sacude el US Open

Taylor Fritz salió a la Arthur Ashe con todo el guion a favor. Noveno cabeza de serie, finalista en Flushing Meadows en 2024, dos sets arriba, break de ventaja en el tercero y la grada empujando a su chico. Parecía la tarde perfecta para seguir alimentando el sueño de un campeón local, 23 años después de Andy Roddick.

Acabó convertido en pesadilla.

Francisco Cerúndolo, número uno argentino, remontó un partido que parecía enterrado y firmó un 3-6, 4-6, 6-3, 6-4, 6-4 que sacude aún más un cuadro masculino ya desfigurado por las sorpresas. Dejó a Fritz sin respuestas, sin explicaciones y sin ganas de hablar.

“Ni siquiera sé qué decir. No quiero hablar con nadie, ver a nadie. Necesito irme un par de días y luego volver al trabajo. No sé cómo dejé que pasara esto hoy”, admitió el estadounidense, todavía con la derrota fresca.

Del control absoluto al derrumbe

Durante dos sets, Fritz manejó el partido con autoridad. Mandó con el saque, apretó con la devolución y se apuntó el segundo parcial con la sensación de tener a Cerúndolo contra las cuerdas. El quiebre temprano en el tercer set pareció la sentencia.

Ahí cambió todo.

El argentino empezó a soltar el brazo, a encontrar ángulos, a jugar cada punto como si fuera el último. El público, que esperaba una cómoda victoria local, empezó a inquietarse cuando el 3-0 potencial se convirtió en 2-1 y luego en 2-2 en sets. Fritz perdió profundidad, perdió claridad y, sobre todo, perdió el control emocional del duelo.

Cerúndolo, en cambio, creció con cada juego. Se adueñó de los peloteos largos, sostuvo el servicio en los momentos calientes y cerró los dos últimos sets por 6-4, silenciando la pista y metiéndose en octavos de final.

Para Fritz, la derrota duele el doble: llega en su Slam de casa, con el cuadro abierto como pocas veces y con la ilusión de liderar una armada estadounidense que ya soñaba con un campeón propio.

Cobolli se desinfla y Blockx aprovecha el regalo

El terremoto no terminó con Fritz. Menos de una hora después, el quinto cabeza de serie, Flavio Cobolli, siguió el mismo camino de salida. El italiano arrancó bien, se llevó el primer set en el tie-break, pero se vino abajo de forma estrepitosa ante el belga Alexander Blockx: 7-6 (7-4), 3-6, 0-6, 3-6.

El marcador cuenta la historia con crudeza. Cobolli perdió el hilo tras el primer parcial y se desplomó en un tercer set que entregó en blanco en apenas 20 minutos. No encontró piernas ni energía para reaccionar.

“Creo que mi energía estaba un poco más baja que otros días. Me sentí un poco más tenso y quizá más cansado”, reconoció el italiano, sin excusas y con un punto de resignación. Aceptó la superioridad de su rival: “Alex es un muy buen chico fuera de la pista. Mereció ganar, y ganó”.

Blockx, 28º cabeza de serie, se gana así un sitio en la cuarta ronda, donde se medirá precisamente a Cerúndolo por un puesto en los cuartos de final. Un duelo que pocos habrían imaginado cuando se sorteó el cuadro.

Djokovic, Navone y el inicio del caos

La sensación de torneo descontrolado no nació con Fritz ni con Cobolli. El primer gran golpe llegó ya en la jornada inaugural. Novak Djokovic, cuarto cabeza de serie y lanzado a por un histórico 25º título de Grand Slam, cayó en cinco sets ante el argentino Mariano Navone, número 49 del mundo.

El serbio abandonó la pista entre lágrimas. No habrá número 25 en Nueva York. Ese resultado abrió una brecha en el torneo que otros han ido agrandando.

El siguiente en caer fue el décimo cabeza de serie, Arthur Fils. El francés se marchó a las primeras de cambio, derrotado en cuatro sets por Stefanos Tsitsipas, ex número tres del mundo, que volvió a mostrarse cómodo en los grandes escenarios.

Tampoco sobrevivió el tercer cabeza de serie, Felix Auger-Aliassime. El canadiense se vio superado por Karen Khachanov en la segunda ronda, el mismo peldaño en el que se despidió el sexto preclasificado, Alex de Minaur.

Cada una de esas derrotas fue despejando el camino. En teoría, para jugadores como Fritz o Cobolli. En la práctica, para otros con menos foco mediático, pero más colmillo competitivo en estas dos primeras rondas.

Un cuadro roto y una autopista para Zverev

Las caídas encadenadas han dejado el cuadro superior en una situación insólita. Con Fritz y Cobolli eliminados, y con Djokovic, Auger-Aliassime y De Minaur fuera, solo queda un top-10 en esa mitad: el primer cabeza de serie, Alexander Zverev.

El alemán mira alrededor y ve un paisaje despejado. Además de él, únicamente dos jugadores del top-20 siguen vivos en esa parte del cuadro: el 14º preclasificado, Learner Tien, y el 17º, Jakub Mensik. Para completar el cuadro, se enfrentan entre sí el viernes.

El dato es contundente: Zverev podría plantarse en la final sin enfrentarse a ningún top-10 y sin cruzarse con un top-20 antes de las semifinales. Para un jugador que persigue su gran título en Nueva York, la oportunidad es mayúscula.

El sueño local, tocado pero no hundido

La derrota de Fritz golpea el ánimo estadounidense. El noveno cabeza de serie aspiraba a convertirse en el quinto jugador local en alcanzar la cuarta ronda este año y a alimentar la idea de un campeón de casa, dos décadas largas después de Roddick.

La ausencia de Jannik Sinner, la reciente vuelta de Carlos Alcaraz tras su lesión de muñeca y el derrumbe de varios favoritos habían encendido la ilusión. El escenario parecía ideal. Fritz lo sabía. Por eso la frustración es tan profunda: la “oportunidad dorada” se le ha escapado de las manos en su propio patio.

El sueño, sin embargo, no muere con él. Otros estadounidenses siguen en carrera. La pregunta es quién será capaz de aprovechar un US Open que se ha convertido en una ruleta emocional para los cabezas de serie.

Dobles: luces y sombras británicas

En el cuadro de dobles masculino, el día dejó un balance mixto para el tenis británico.

Arthur Fery y Joshua Paris dieron un paso adelante con una trabajada victoria por 6-4, 5-7, 6-4 ante la pareja formada por Anirudh Chandrasekar e Ivan Liutarevich. Supieron rehacerse tras ceder el segundo set y cerraron el partido con solidez en el tercero.

Neal Skupski, junto a su compañero estadounidense Christian Harrison y como quintos cabezas de serie, también avanzó con autoridad: 6-0, 7-6 (7-3) frente a los franceses Arthur Reymond y Luca Sanchez. Un recital en el primer set y temple en el desempate del segundo.

No hubo final feliz para todos. David Stevenson y Marcus Willis se quedaron a las puertas, derrotados por los undécimos cabe de serie, Sadio Doumbia y Fabien Reboul, por 5-7, 7-6 (7-2), 6-3. Estuvieron cerca, pero cedieron cuando el partido se volvió una batalla de detalles.

En un US Open que está devorando favoritos a un ritmo inusual, las historias de supervivencia, remontadas imposibles y cuadros abiertos se acumulan. La sensación es clara: este torneo ya ha perdido su guion. Y quien se atreva a escribir el final puede cambiar su carrera para siempre.