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Ceuta y el regreso de migrantes: la situación bajo presión

En una ciudad en vilo, con la frontera como telón de fondo y la política nacional respirándole en la nuca al Gobierno, Madrid ha movido ficha. Las autoridades españolas informaron ayer de que más de 5.300 migrantes que permanecían en Ceuta tras la oleada de llegadas de mayo han regresado a Marruecos en el último mes, en un intento por rebajar la tensión en el enclave norteafricano.

La cifra, divulgada en pleno clima de presión para “normalizar” la situación en la ciudad autónoma, llega en un momento delicado para el Ejecutivo de Pedro Sánchez. La oposición y varias organizaciones han puesto el foco en la velocidad y las condiciones en las que se están produciendo estos retornos desde el territorio español en el norte de África, un asunto que amenaza con convertirse en munición política de cara a las elecciones del próximo año.

Ceuta, acostumbrada a vivir pegada a la frontera, se ha convertido otra vez en símbolo y escaparate. Cada movimiento en la línea que separa España de Marruecos se lee también en clave electoral en Madrid, donde el Gobierno trata de exhibir control y firmeza mientras lidia con las críticas por la gestión de la crisis migratoria.

Lejos de ese escenario tenso, en otro tipo de circuito, hubo espacio para una alegría distinta. Quien hubiera apostado por Lawson tuvo motivos para sonreír: el piloto neozelandés firmó una sólida sexta posición tras arrancar octavo en la parrilla. No fue una victoria, pero sí una remontada limpia, de las que dejan la sensación de que hay margen para algo más grande en la próxima carrera.