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Chelsea busca a Wijnaldum para reemplazar a Enzo Fernández

El último día de mercado dejó a Chelsea con un vacío en el centro del campo y un zumbido incómodo en Stamford Bridge. Enzo Fernández se marchó a Manchester City por 125 millones de libras, una cifra récord, y el plan para sustituirle se vino abajo a última hora. Sin recambio y con la ventana cerrada, Xabi Alonso se ha visto obligado a mirar donde no quería mirar: al mercado de agentes libres.

Y ahí aparece un nombre inesperado, pero muy familiar para la Premier League: Georginio Wijnaldum.

De Anfield a la agenda de Xabi Alonso

Según Foot Mercato, Chelsea ya ha contactado con Wijnaldum, de 35 años, para ofrecerle una vía de regreso a la liga en la que se consagró con Newcastle y, sobre todo, con Liverpool. El neerlandés, campeón de la Premier en 2020 en Anfield, está sin equipo tras finalizar su etapa en el Al-Ettifaq saudí este verano.

No es una operación de futuro. Es una solución de urgencia. Un parche con pedigrí.

Alonso, recién aterrizado en el banquillo blue, ve en Wijnaldum una pieza puente: experiencia inmediata, conocimiento del ritmo inglés y un perfil que entiende lo que significa sostener a un equipo grande desde la medular. En Inglaterra disputó 277 partidos, firmó goles decisivos y fue parte esencial de uno de los mejores centrocampos de la era Jürgen Klopp.

Su último curso en Al-Ettifaq demuestra que gasolina todavía le queda: 17 goles en 34 partidos. No le bastó para renovar allí, pero sí para llamar la atención de un Chelsea que, de repente, se ha quedado corto de músculo y oficio en la zona ancha.

Un plan que se derrumbó en cuestión de horas

El guion de Chelsea para el cierre de mercado parecía claro: vender alto a Enzo y reinvertir rápido. El objetivo principal era Lamine Camara, de Monaco. Pero la operación nunca terminó de cuajar. Sin acuerdo, sin tiempo y con el reloj apretando, el club londinense vio cómo se le escapaba el relevo natural para el campeón del mundo argentino.

El resultado: Enzo en Manchester City, Camara en Monaco y Xabi Alonso con un hueco incómodo en el corazón del equipo.

Mientras el ruido sobre la salida de Enzo crecía, el técnico español ya había empezado a mover fichas. En los dos primeros partidos de la temporada, con su nueva idea de juego en marcha, Romeo Lavia fue el ancla en el centro del campo. A su lado, soluciones de emergencia: Reece James y Cole Palmer han tenido que adaptarse a funciones interiores, mientras Enzo quedaba fuera de las alineaciones a la espera de que se resolviera su futuro.

Tras el 4-3 frente a Brighton, Alonso fue claro cuando le preguntaron por la situación del argentino y el mercado: “Queremos lo mejor para el equipo. Nos preparamos para todos los escenarios”. En otras palabras: sabía que podía perder a su mediocentro y que quizá no habría sustituto inmediato.

Así ha sido.

Un centro del campo cogido con alfileres

Sobre el papel, Chelsea no está desnudo en la medular. Ahí sigue Moisés Caicedo, fichado por 115 millones de libras para ser referencia a largo plazo. Pero el ecuatoriano se marchó cojeando el domingo y encendió todas las alarmas. Lavia, aunque prometedor, todavía está en fase de consolidación. James y Palmer no son centrocampistas naturales. Y la temporada es larga, exigente y sin margen para errores de planificación.

De repente, un veterano como Wijnaldum encaja en el puzzle.

No se trata de un fichaje glamuroso ni de un golpe de mercado como los que han marcado la nueva era de Chelsea. Es otra cosa. Es pragmatismo. Es reconocer que, con la ventana cerrada, la experiencia pesa más que el potencial. Wijnaldum conoce la Premier, ha jugado partidos de título, ha sobrevivido a noches grandes y a rachas malas. Sabe cuándo acelerar y cuándo bajar pulsaciones.

Para un entrenador que intenta implantar una idea propia desde el primer día, tener a alguien así en el vestuario puede marcar diferencias pequeñas… pero decisivas.

Un movimiento a contracorriente

La posible llegada de Wijnaldum también rompe con la línea dominante de la dirección deportiva en los últimos mercados: juventud, proyección, contratos largos. Aquí no hay promesa de revalorización ni apuesta a futuro. Es una solución inmediata para un problema inmediato.

Chelsea se ha visto empujado a moverse en un terreno que muchos clubes grandes suelen mirar con recelo: el de los jugadores libres veteranos. Pero las circunstancias mandan. El hueco que deja Enzo no es solo técnico. Es jerárquico. Y el calendario no espera.

Ahora la cuestión es simple y, al mismo tiempo, cargada de matices: ¿puede Wijnaldum, a sus 35 años, sostener el ritmo de una Premier que no perdona una décima de segundo? Chelsea está dispuesto a comprobarlo. Y Xabi Alonso, con un centro del campo bajo mínimos, difícilmente puede permitirse no intentarlo.