logo

EFL Championship: Liderato compartido y tendencias tempranas

Cuatro jornadas no hacen una temporada, pero sí marcan el tono. Y en la EFL Championship ya se intuye quién ha arrancado con paso firme y quién mira demasiado pronto hacia abajo.

Swansea, QPR y Charlton comparten el liderato con 10 puntos. Tres equipos, tres historias distintas, un mismo mensaje: están aprovechando el arranque como oro puro en una categoría que castiga cualquier despiste.

El caso de Charlton merece subrayado. Un inicio así, en una liga tan larga y despiadada, suele convertirse en colchón cuando el calendario aprieta y la batalla por no bajar se vuelve asfixiante. Hoy son puntos “bonitos”; en primavera pueden ser puntos de supervivencia.

Swansea y QPR, por su parte, transmiten solidez. Juegan con confianza, se sienten cómodos en su plan y han encontrado resultados pronto. El matiz, inevitable en Championship: aquí hemos visto a muchos volar en otoño y desplomarse en invierno. La verdadera prueba llegará cuando empiecen las rachas malas, que siempre llegan.

Más abajo, West Ham tardó en arrancar. Tres primeros partidos espesos, dudas, ruido. Pero la victoria contundente ante Wolves cambia el paisaje. Ese triunfo no solo limpia sensaciones, también recuerda por qué siguen siendo uno de los grandes candidatos al ascenso automático. El potencial está ahí; la cuestión es si encontrarán continuidad.

En el otro extremo de la tabla, la foto es dura. Preston acumula cuatro derrotas en cuatro partidos. Cero puntos, cero red. Burnley tampoco ha ganado todavía y se queda en dos puntos, mientras Stoke City se asoma peligrosamente a la zona roja con solo tres.

Clasificación

La clasificación empieza a dibujar tendencias:

Top 8 actual:

  • Swansea (10 pts)
  • QPR (10 pts)
  • Charlton (10 pts)
  • Wolves (7 pts)
  • Boro (7 pts)
  • Bristol City (7 pts)
  • West Brom (7 pts)
  • Birmingham (6 pts)

Últimos tres:

  • Stoke City (3 pts)
  • Burnley (2 pts)
  • Preston NE (0 pts)

Es pronto para sentencias, pero no para alarmas. En Championship, un buen o mal agosto suele perseguirte hasta mayo.

Tottenham: un septiembre para construir o lamentar

Sin fútbol europeo, Tottenham encara un septiembre inusualmente despejado. Menos viajes, menos rotaciones forzadas, menos excusas. Un calendario corto, pero cargado de intención.

El equipo masculino tiene solo cuatro citas este mes: Forest (5 de septiembre), Everton (12), la visita a Anfield ante Liverpool en la EFL Cup (15) y un duelo siempre incómodo ante Villa (19). Pocas fechas, mucha responsabilidad.

El contexto es claro: la plantilla está casi cerrada, a la espera de resolver el futuro de Richarlison. Roberto De Zerbi ya ha tenido un primer vistazo serio con el partido ante Newcastle: señales de buen juego, cero puntos. Eso ya no vale. Septiembre debe ser el mes en el que el rendimiento se convierta en resultados, antes de que llegue un octubre más áspero.

El cruce de copa en Anfield añade un matiz interesante. Es una prueba de carácter y de profundidad de plantilla. Un examen temprano para medir si este Tottenham renovado puede competir a alta intensidad sin el desgaste europeo, pero con la presión de tener que responder en cada fin de semana.

El equipo femenino, mientras tanto, abre un capítulo nuevo. Se marcha gente importante como Beth England y Molly Bartrip, y con ellas se va parte de la identidad reciente del vestuario. El calendario no da tregua: debut ante West Ham (6 de septiembre), visitas a Liverpool (13) y Palace (20), y un doble frente de League Cup ante West Ham (23) y Brighton (30), con un duelo contra Villa el 27 en medio de todo.

Es un arranque que obliga a acelerar el proceso de adaptación. Nuevo bloque, nuevas jerarquías, mismas exigencias. La pregunta es sencilla y brutal: ¿qué puede ofrecer este nuevo-look Spurs desde el primer mes?

Un mercado agresivo y un veredicto claro: la nota de Fitzie

Tottenham venía de coquetear peligrosamente con el desastre la temporada pasada. Casi descenso, fútbol pobre, identidad difusa. La respuesta del club en el mercado ha sido contundente: más de 300 millones de libras para rediseñar el proyecto.

La directiva ha respaldado a su entrenador sin medias tintas. Se han marchado nombres pesados como Cristian Romero y Guglielmo Vicario, pero el mensaje llegó con un fichaje de autoridad: Mateus Fernandes, una incorporación que habla de ambición y de presente, no solo de futuro.

Los movimientos inteligentes no se quedaron ahí. Marcos Senesi y Andy Robertson llegaron libres, operaciones que en cualquier mercado se aplauden. Experiencia, oficio y coste cero. Pocas veces se alinean esas tres variables.

Tottenham también decidió pagar el peaje por Savio, un extremo llamado a elevar el nivel del equipo por fuera. Si responde a las expectativas, puede convertirse en uno de los puntos de apoyo del proyecto. Omar Marmoush se suma como apuesta interesante, un perfil que puede crecer bajo De Zerbi.

El fichaje más desconcertante, al menos sobre el papel, es Mykhailo Mudryk. Talento evidente, rendimiento irregular. La incógnita es doble: primero, si De Zerbi logrará desbloquear al jugador; después, si ese esfuerzo encaja en la visión a largo plazo de Spurs. Si el técnico lo consigue, la jugada puede ser brillante… pero también plantea preguntas sobre la coherencia del plan global.

Y en medio de todo, otro golpe de mercado: Sandro Tonali. Un fichaje pesado, de esos que cambian el tono de un centro del campo y el discurso de un proyecto. Sobre el papel, el balance es rotundo: plantilla más profunda, más competitiva, más hecha a medida del entrenador.

No todo brilla. La salida de Will Lankshear deja una sensación de oportunidad perdida. Había margen para un plan de desarrollo vía cesiones, pero el club optó por vender, eso sí, con una cláusula de venta futura que mitiga el riesgo. Aun así, la sensación es que se podría haber hecho algo más para retener su potencial.

La portería es otro punto delicado. La llegada de Dubravka no parece una amenaza real para Antonin Kinsky, y la confianza plena en este último todavía no está ganada. Da la impresión de que Spurs dejó pasar una ocasión para subir el nivel en una posición clave.

Con todo, el balance de Fitzie es nítido: B+ para el mercado de Tottenham. Un sobresaliente contenido, un notable alto que obliga a una sola cosa.

Ahora le toca a De Zerbi demostrar que todo este gasto no fue solo un golpe de efecto, sino el inicio real de un Tottenham distinto.