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El enrevesado fichaje de Djylian N’Guessan en el Liverpool

El último día de mercado dejó frío a más de un aficionado del Liverpool. Se esperaba ruido, un último golpe en ataque para acompañar la llegada de Bradley Barcola. En su lugar, silencio: el club cerró la persiana en cuanto rechazó la oferta de 80 millones de libras del Manchester City por Cody Gakpo.

Había un plan. Otro extremo contrastado para completar el frente ofensivo del campeón de la Premier League 2024/25. Pero el mercado, caprichoso como siempre, se cerró en banda. Brighton dijo no dos veces por Yankuba Minteh. Crystal Palace se aferró a Ismaila Sarr. Y Paris Saint-Germain cambió las reglas a mitad de la partida con Ibrahim Mbaye, prácticamente doblando el precio del jugador cuando el acuerdo parecía al alcance de la mano.

Richard Hughes, en su última ventana como director deportivo del Liverpool, tuvo que maniobrar en un escenario muy distinto al imaginado. Aun así, dejó dos nombres importantes: Victor Muñoz y el propio Barcola.

Al francés todavía no se le ha visto con la camiseta del Liverpool, pero la expectación ya está instalada en Anfield. Muñoz, en cambio, no ha perdido el tiempo: provocó un penalti ante Newcastle United y firmó el gol del empate en el tramo final frente a Nottingham Forest. Dos apariciones en la Premier League, dos impactos directos en el marcador. Fichaje silencioso, efecto inmediato.

No llegó ese atacante senior extra. Sin embargo, en las últimas horas del mercado el Liverpool se guardó un movimiento de esos que apenas hacen ruido el día que se cierran… y que pueden marcar una década si salen bien. Un chico de 18 años, un acuerdo poco convencional y una lectura quirúrgica del reglamento.

El enrevesado fichaje de Djylian N’Guessan

Oficialmente, el acuerdo por Djylian N’Guessan aún no existe. No hay anuncio, no hay foto con bufanda. Y no es casualidad.

El delantero de Saint-Étienne estaba llamado a cerrar su traspaso durante la ventana estival. El plan era sencillo: fichaje, cesión inmediata y desarrollo lejos del foco de Anfield. Pero apareció un obstáculo que no se resuelve con dinero: las restricciones de la FIFA sobre el número de cesiones internacionales salientes.

Con la cuota de préstamos externos ya al límite —incluida la cesión de Harvey Elliott al Valencia en La Liga—, el Liverpool no podía permitirse el movimiento clásico de “compro ahora, te presto después”. Cualquier intento directo chocaba con la normativa.

La alternativa era resignarse y ver cómo otros clubes europeos se abalanzaban sobre uno de los delanteros jóvenes más interesantes del mercado. El club eligió otro camino.

La solución: N’Guessan jugará la temporada 2026/27 cedido en Brest, pero como futbolista de Saint-Étienne, no del Liverpool. Sobre el papel, nada cambia para la FIFA. En la práctica, es una jugada a varias bandas.

El siguiente paso está marcado en el calendario. En enero, el delantero firmará un preacuerdo con el Liverpool. Cuando expire su contrato con Saint-Étienne el próximo verano, cruzará definitivamente el canal para instalarse en Merseyside como agente libre. Sin cláusulas, sin pujas de última hora, sin subastas.

Es un rompecabezas administrativo, sí. Pero también la única vía para sortear un reglamento que amenazaba con tirar por tierra meses de seguimiento. El club ha preferido caminar por el filo antes que renunciar a un talento al que muchos comparan con Eli Kroupi Jnr.

Anfield y la nueva ola de ‘wonderkids’

N’Guessan no es un caso aislado, sino la pieza más reciente de una estrategia que ya tiene forma definida. En Anfield se ha encendido el radar de las joyas precoces y el mapa de trabajo se extiende por medio mundo.

En los últimos meses han aterrizado defensas muy bien considerados como Ifeanyi Ndukwe y Mor Talla Ndiaye. También Samuel Martínez, otro nombre que el departamento de captación ha querido asegurar antes de que explotara su valor. Y, sobre todo, la apuesta fuerte: 30 millones de libras para sacar a Lucca Brughmans del KRC Genk. Una cifra que, para un futbolista todavía en fase de formación, habla más alto que cualquier discurso.

No es casualidad ni capricho. Bajo la mirada meticulosa de Pedro Marques y Matt Newbury, el Liverpool campeón de la Premier League 2024/25 está construyendo algo más que una plantilla para el presente. Está levantando una estructura que pretende dominar el mercado de talento sub-20, adelantarse a la competencia y moldear a los futuros titulares antes de que el precio se dispare.

El último día de mercado quizá no regaló el gran nombre que muchos esperaban. Pero dejó una pista clara: en Anfield ya no se trata solo de ganar el próximo partido, sino de asegurarse que, cuando llegue el siguiente ciclo, los mejores chicos del mundo ya estén dentro de casa. Y si para eso hay que doblar el reglamento sin romperlo, el Liverpool ha demostrado que sabe cómo hacerlo.