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Fran Jones exige una investigación tras fracaso del tenis británico en el US Open

El tenis británico vuelve a irse demasiado pronto de un grande, y esta vez la voz que reclama explicaciones no llega de una estrella consagrada, sino de la última superviviente en Nueva York: Fran Jones.

La británica cayó el jueves por la noche ante la cabeza de serie número 14, Iva Jovic, y con su derrota se cerró el telón para todos los representantes del Reino Unido en el cuadro principal del US Open. Nueve jugadores habían arrancado el torneo. Ninguno superó la segunda ronda.

Nueve británicos, cero en tercera ronda

El balance es duro.

Arthur Fery, semifinalista en Wimbledon y principal esperanza británica en Flushing Meadows, se topó de entrada con un muro: el 13º cabeza de serie, Lorenzo Musetti, que lo eliminó en primera ronda.

Cameron Norrie, Jan Choinski y Henry Wendelken también dijeron adiós a la primera. Ni siquiera pudieron asentarse en el torneo.

En segunda ronda se frenó el resto: Jacob Fearnley, Toby Samuel —meritorio, tras superar la fase previa y ganar su primer partido en un cuadro final de Grand Slam—, Katie Boulter, Harriet Dart y la propia Jones.

Demasiado poco para un país que presume de tradición y recursos.

“Definitivamente” hace falta una investigación

Jones no esquivó el tema. Al contrario, lo encaró de frente.

Señaló primero un matiz clave: las ausencias. Ni Jack Draper ni Emma Raducanu, las dos figuras más consolidadas del tenis británico actual, han podido estar en Nueva York por lesión.

“Quieres ver a la gente llegar al tramo final de los torneos. Pero los mejores jugadores no están aquí. Jack y Emma son nuestros mejores jugadores”, recordó.

La jugadora también apuntó a la dureza de los cruces, pero sin buscar excusas: en un Grand Slam, tarde o temprano, el camino pasa por las cabezas de serie. “Un par de sorteos complicados, diría. Pero tendrías que jugar contra una cabeza de serie en segunda ronda. Tienes que ganar a los mejores para ser el mejor”, subrayó.

Su lectura del rendimiento global fue clara: se cumplió con lo mínimo, pero no se dio el salto de calidad. “Fue bueno ver a todos ganar los partidos que probablemente deberían ganar, pero tienes que ser capaz de vencer a las cabezas de serie”.

Cuando le preguntaron directamente si cree que debe abrirse una investigación sobre lo ocurrido, no dudó: “¿Creo que podría haber una investigación? Siempre pienso que hay cosas que el tenis británico podría hacer mejor. Así que sí, definitivamente”.

Eso sí, Jones no ve un escenario alarmante, sino una llamada a mejorar: “¿Creo que es algo preocupante? No, en absoluto. Las cosas pasan. El nivel está subiendo y todo el mundo es peligroso en su día. La gente puede perder en segunda ronda, pero puedes ver a alguien llegar a semifinales, como Arthur”.

Draper y Raducanu, dos ausencias que pesan

La realidad física de Jack Draper explica en parte el desplome británico. El ex número 4 del mundo ha pasado gran parte del último año y medio en la enfermería. Cada intento de regreso se ha visto frenado por la misma pesadilla: una lesión recurrente de contusión ósea que lo ha hecho caer en el ránking y le ha impedido coger ritmo competitivo.

Emma Raducanu vive un calvario distinto, pero igual de condicionante. Desde su histórica victoria en el US Open 2021, donde conquistó el título saliendo de la fase previa, las lesiones han marcado su trayectoria. Este año tampoco ha podido regresar al escenario de su gran hazaña: una fractura por estrés en la pierna la dejó fuera de Wimbledon y también de Nueva York.

Su ausencia no solo resta talento al cuadro; también deja al tenis británico sin su mayor foco mediático en un momento de dudas deportivas.

El consejo de Leylah Fernandez

Quien sí ha vuelto a Flushing Meadows es Leylah Fernandez, finalista en aquel inolvidable 2021 y hoy cabeza de serie número 31. La canadiense conoce de primera mano la exigencia física y mental del circuito, y lanzó un mensaje directo a Raducanu: paciencia.

“Es duro. Estás apartada y siempre está esa batalla interna de ‘ah, déjame volver antes de lo previsto’”, admitió.

Su advertencia va más allá del impulso del corto plazo: “Pero eso no ayuda a la larga. Siempre tienes que ver las ganancias a corto plazo y a largo plazo. Es esa batalla continua”.

Mientras el US Open avanza sin británicos en el cuadro, las palabras de Jones y Fernandez resuenan como algo más que simples reflexiones postpartido. Son un recordatorio incómodo: el talento está, pero entre lesiones, sorteos duros y una incapacidad recurrente para tumbar a las cabezas de serie, el tenis británico vuelve a mirarse al espejo.

La pregunta ya no es si hace falta una investigación. Es cuánto tiempo puede permitirse el Reino Unido sin encontrar respuestas.