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El futuro incierto de Kawhi Leonard: Clippers y Raptors en pausa

El movimiento que podía reordenar el mapa de la NBA sigue en pausa. Los Angeles Clippers y Toronto Raptors tienen un acuerdo sobre la mesa para enviar a Kawhi Leonard a Canadá a cambio de Brandon Ingram y Gradey Dick, pero todo está atado a la investigación de la liga sobre la estrella californiana. Hasta que la NBA no se pronuncie, nada se firma. Y en ese limbo, los Clippers han tomado una postura clara: si el traspaso se cae, Kawhi vuelve… y vuelve como líder.

La información la desveló la veterana periodista Ramona Shelburne. El plan interno de la franquicia angelina es sencillo: no hay plan B sin Leonard. Si Toronto decide frenar la operación hasta tener luz verde de la liga o directamente echarse atrás, en Los Ángeles no habrá drama.

“Si este traspaso no se concreta, si por alguna razón Toronto no quiere seguir adelante hasta conocer el resultado de la investigación, los Clippers están bien con que Kawhi Leonard vuelva a su equipo”, explicó Shelburne. Un mensaje directo al mercado: no hay sensación de urgencia ni de incendio en la franquicia.

La relación entre Steve Ballmer y Leonard sostiene ese escenario. El propietario ha protegido a su estrella durante años, pese a las lesiones, las restricciones de minutos y la frustración de unos playoffs marcados por la fragilidad física del jugador. Kawhi, por su parte, pidió el traspaso buscando dos cosas: un proyecto con más techo competitivo inmediato y una franquicia dispuesta a comprometerse con él en su próximo gran contrato.

Toronto encaja en ese perfil. La ciudad y la organización todavía veneran al alero que, junto a Kyle Lowry y Pascal Siakam, llevó a los Raptors al título en 2019. Leonard es sinónimo de bandera en esa franquicia. Sin embargo, el contexto ha cambiado: la investigación de la NBA por un supuesto pago “por debajo de la mesa” coloca una sombra sobre cualquier apuesta a largo plazo. Si llega una suspensión, el coste del riesgo se dispara. Y ahí es donde los Raptors podrían pisar el freno.

El plan A de los Clippers: Kawhi al mando

Si nada se mueve y Leonard se queda, el dibujo de los Clippers asusta… siempre que Kawhi se mantenga sano y al nivel del curso pasado, cuando volvió a ser considerado un jugador de élite, top 10 de la liga para muchos analistas.

El quinteto proyectado:

  • Base: Darius Garland
  • Escolta: Keaton Wagler
  • Alero: Kawhi Leonard
  • Ala-pívot: Rui Hachimura
  • Pívot: Brook Lopez

Desde el banquillo: Bradley Beal, Derrick Jones, Kris Dunn, Max Strus e Isaiah Jackson.

Es una rotación con talento, puntos y experiencia. Garland como generador principal, un rookie como Wagler ganando galones desde el primer día, el tiro y la protección del aro de Lopez, la versatilidad de Hachimura y, en el centro de todo, Leonard como referencia ofensiva y ancla defensiva en los momentos calientes.

El riesgo es conocido. Las lesiones de Kawhi han quemado a la franquicia en el pasado. Temporadas condicionadas, planes dinamitados en mayo, ilusiones que se desinflan a pie de pista. Aun así, Ty Lue no dudaría: con este grupo y un Leonard sano, las opciones de entrar en playoffs y competir de verdad en el Oeste se disparan. No hay otra estrella en la plantilla con esa capacidad de cambiar una serie por sí mismo.

El escenario sin Leonard: más profundidad, menos jerarquía

Si el traspaso se consuma, el equipo cambia de piel. Los Clippers perderían a su única súper estrella clara, pero ganarían profundidad y una estructura más larga de rotación. El quinteto quedaría así:

  • Base: Darius Garland
  • Escolta: Keaton Wagler
  • Alero: Brandon Ingram
  • Ala-pívot: Rui Hachimura
  • Pívot: Brook Lopez

Desde el banquillo: Bradley Beal, Derrick Jones, Max Strus, Isaiah Jackson y Gradey Dick.

Once jugadores con argumentos para reclamar minutos. Un lujo… y un quebradero de cabeza. Hay tiro exterior, manejo de balón repartido, alas largas y versátiles, anotación desde el perímetro y un pívot veterano que ordena la defensa. Es un equipo más ancho, más preparado para sobrevivir a lesiones puntuales o a los altibajos de forma.

Pero falta algo que no se fabrica en los despachos: una opción número uno indiscutible. Ingram brilló en Toronto como segunda espada, liberado de la obligación de cargar con todo el peso ofensivo. Cuando New Orleans le pidió que fuera el líder anotador absoluto, el techo del proyecto se hizo visible muy rápido. En Los Ángeles, se repetiría el dilema: ¿puede Ingram ser el jugador que cierre partidos grandes en una Conferencia Oeste que no perdona?

En un Oeste que apunta a estar “cargado” de talento, con proyectos como Portland Trail Blazers y Phoenix Suns exigiendo un nivel altísimo para simplemente entrar en la conversación, estos Clippers necesitarían sobrepasar expectativas. Jugar por encima de su talento individual, ganar por sistema, por química y por fondo de armario.

Una decisión que marca una era

La disyuntiva es clara: con Kawhi, techo alto y riesgo máximo. Sin Kawhi, más estabilidad, más cuerpos, menos genio. Los Clippers se mueven sobre esa cuerda floja mientras la NBA decide el futuro inmediato de Leonard.

Toronto, mientras tanto, mide cada paso. El recuerdo de 2019 pesa, pero también la posibilidad de hipotecar el futuro por una estrella que podría empezar la temporada en la grada por sanción.

La investigación de la liga no sólo determinará si el traspaso se firma o se rompe. Puede definir quién manda en los Clippers los próximos años y si los Raptors se atreven a revivir la era Kawhi. La pregunta ya no es sólo dónde jugará Leonard, sino qué franquicia está dispuesta a asumir todo lo que implica.