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Garcia retiene el título del WBC tras vencer a Benn en dos asaltos

En Las Vegas no hubo suspense. Hubo velocidad, precisión y un final abrupto. Ryan Garcia necesitó menos de dos asaltos para desbaratar el sueño de Conor Benn y defender el cinturón del WBC del peso wélter en el T-Mobile Arena.

El británico entró al ring con la carga de un salto evidente de nivel. Desde 2022 compite en las 147 libras, pero nunca había tenido delante a un rival con la electricidad de manos de Garcia. Y se notó desde el primer intercambio.

Apenas sonó la campana inicial y el estadounidense marcó territorio: un gancho de izquierda limpio, seco, que encontró la mandíbula de Benn y le recordó de inmediato dónde estaba y contra quién peleaba. No fue un aviso aislado. Otro zurdazo volvió a impactar en ese primer asalto, obligando al inglés a ajustar la guardia y a responder como pudo, metiendo un golpe al cuerpo para tratar de frenar el ímpetu del campeón.

Parecía que Benn empezaba a asentarse, a leer mejor la distancia. Pero el segundo asalto cambió la noche en un instante.

Garcia aceleró. Acortó el ring, recortó los ángulos y soltó la mano derecha como un látigo. El impacto fue brutal: Benn cayó a la lona tras ese derechazo feroz, con el T-Mobile conteniendo la respiración. El aspirante se levantó, superó la cuenta, miró al árbitro y quiso seguir. Orgullo no le faltó.

Lo que no tuvo fue tiempo.

Garcia olió la sangre y no perdonó. Encerró a Benn contra las cuerdas y desató una ráfaga de golpes, una sucesión de manos rápidas y precisas que dejaron sin respuesta al británico. El árbitro intervino cuando el castigo ya era evidente y detuvo la pelea, poniendo fin al intento de Benn de coronarse campeón mundial.

El resultado deja a Conor Benn con la segunda derrota de su carrera en 27 combates, un dato que habla tanto de su recorrido como de la dimensión del reto que asumió en Las Vegas. Para Ryan Garcia, en cambio, la noche reafirma su estatus: sigue siendo el hombre al que todos quieren destronar en las 147 libras.