Gasly logra su primera pole con Alpine en Monza
Pierre Gasly eligió el templo de la velocidad para firmar la vuelta de su vida. En Monza, donde cada error se amplifica y cada milésima duele, el francés se sacó de la manga una pole inesperada, su primera en Fórmula 1 y también la primera de Alpine. Un golpe a la lógica del campeonato, en un coche que este año ha vivido mucho más cerca del pelotón que de los focos.
Lo hizo por solo seis centésimas, pero en clasificación en Monza eso es un abismo. Su 1:21.786 dejó atrás al Mercedes de George Russell y al McLaren de Oscar Piastri, mientras Charles Leclerc y Lewis Hamilton se conformaban con la segunda fila virtual, cuarto y quinto respectivamente. El vigente campeón del mundo, Lando Norris, arrancará noveno, lejos de la pelea directa por la victoria.
Una pole contra todos los pronósticos
Gasly afronta su novena temporada completa en la parrilla. Nunca había salido primero. Alpine, en sexta posición del campeonato de constructores, tampoco parecía el coche destinado a romper la banca en un circuito de motor puro como Monza. Pero el francés ya había avisado: aquí ganó en 2020, en una carrera caótica marcada por un pit stop perfecto y una sanción a Hamilton. Esta vez no hubo carambola. Solo velocidad.
Desde los libres se le veía cómodo. En Q3, con el rebufo convertido en oro, todos jugaron sus cartas. Mercedes utilizó a Kimi Antonelli como locomotora para Russell, igual que McLaren emparejó a Norris con Piastri. En la primera tanda de vueltas rápidas, Russell marcó un 1:21.929 que parecía un buen colchón. Piastri se quedó pegado a él. Gasly, silencioso pero afilado, se colocó tercero, con los cuatro primeros comprimidos en apenas siete centésimas.
La sensación era clara: la pole se iba a decidir por detalles minúsculos. Un rebufo mejor calculado, una frenada un metro más tarde, una curva de Lesmo tomada con la fe ciega de quien sabe que solo tiene una bala.
Tiro perfecto en el duelo final
En el último intento, el paddock contuvo la respiración. Mercedes soltó primero a Antonelli, solo, para que limpiara pista y después se posicionara para volver a dar rebufo a Russell. Ferrari replicó con Leclerc abriendo camino a Hamilton. McLaren buscó la misma jugada con Piastri tirando de Norris.
Ahí se rompió el plan. Piastri apuró demasiado la frenada en la primera variante, se pasó de agresivo en la entrada a la curva 1 y arruinó la vuelta de Norris. El campeón se quedó sin opción real a pole antes siquiera de completar el primer sector.
Russell, en cambio, maximizó todo lo que tenía. Aprovechó el rebufo, hilvanó una vuelta limpia y cruzó meta con tiempo de pole provisional. Parecía suficiente. Parecía lógico.
Y entonces apareció Gasly.
Pegado al aire turbulento del Mercedes, exprimió cada kilómetro por hora de velocidad punta. No falló en la frenada de la Roggia, no dudó en Ascari, no levantó en Parabólica. Voló hacia la meta y, cuando el crono se detuvo, el tablero del pit wall de Alpine estalló: pole por seis centésimas. Una sacudida al orden establecido.
Antonelli, castigo estratégico y misión imposible
En paralelo al golpe de efecto de Gasly, el campeonato dibuja otra historia en Monza. Kimi Antonelli, líder sólido del mundial, solo fue séptimo en la tabla de tiempos, pero saldrá desde la última fila. Mercedes decidió cambiar todo el paquete de motor, aprovechando la naturaleza del circuito: largas rectas, muchas oportunidades de adelantamiento, menor castigo por penalización.
El cálculo es frío y ambicioso. Con 59 puntos de ventaja sobre Russell y Hamilton, el italiano puede permitirse una carrera a contracorriente. En Brackley sueñan con verlo remontar hasta la quinta posición, mientras Russell tratará de recortar un buen puñado de puntos desde la primera fila. El domingo, los dos Mercedes correrán casi carreras distintas, pero con el mismo objetivo: atacar el liderato del campeonato por vías opuestas.
Alpine celebra en pista, se defiende fuera de ella
La pole de Gasly llega, además, en medio de un fin de semana envenenado para Alpine fuera del asfalto. Antes de la clasificación, el Tribunal Internacional de Apelación (ICA) publicó un duro comunicado tras las acusaciones lanzadas por Flavio Briatore, asesor ejecutivo y de facto jefe de equipo de Alpine.
El italiano había insinuado el viernes que uno de los jueces que revocó el tercer puesto de Gasly en el GP de Mónaco mantenía un sesgo a favor de McLaren, escudería que llevó aquel caso ante el ICA. Briatore llegó a afirmar que ese juez actuó como un “fiscal” y lo describió como “muy vinculado con McLaren”. La respuesta no tardó: Andrea Stella, responsable de McLaren, calificó esos comentarios de “insultantes” para su equipo.
El ICA, independiente de la FIA, salió al paso con una defensa firme de sus procedimientos. Recordó que Alpine tuvo la oportunidad de cuestionar la composición del tribunal al inicio y al final de la vista, y que no presentó objeción alguna. Subrayó que los jueces se eligen siguiendo los procedimientos judiciales de la FIA y las prácticas habituales, inspiradas en estándares como las directrices de la International Bar Association sobre conflictos de interés en arbitraje internacional.
El comunicado remarcó que todos los jueces están sujetos a requisitos de independencia y confidencialidad, presentan declaraciones anuales de intereses al responsable de cumplimiento de la FIA y firman, para cada caso, una declaración específica de independencia que se comunica a las partes implicadas.
En ese contexto, con el equipo bajo el foco por lo que se dice en los despachos, Gasly eligió el mejor altavoz posible: la pista. Monza ya fue el escenario de su único triunfo. Ahora le regala su primera pole. El domingo, con dos Mercedes al acecho y un campeón del mundo obligado a remontar, se sabrá si esta vuelta perfecta fue solo un destello… o el inicio de algo más grande para Alpine.






