George Russell advierte sobre el nuevo circuito de Madrid
El estreno del nuevo circuito urbano de Madrid apenas ha comenzado y ya tiene una etiqueta contundente puesta por uno de los pilotos del momento. George Russell no dudó en lanzar una advertencia tras liderar la primera sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de España: el Madring perdona menos que Mónaco.
El británico de Mercedes marcó el ritmo en el trazado madrileño, un circuito de estilo urbano trazado alrededor de un recinto ferial cercano al aeropuerto de la capital. Paró el cronómetro por delante de todos y, sobre todo, por delante de su propio compañero. Russell fue 0,286 segundos más rápido que Kimi Antonelli, segundo con el otro Mercedes, en una primera toma de contacto que dejó claro quién se adaptó antes al nuevo desafío.
La comparación con Mónaco no es gratuita. Russell la explicó con precisión quirúrgica. Allí, en el Principado, los muros están encima del coche, pero la velocidad media es mucho menor. Hay margen para un pequeño bloqueo, para una corrección a última hora, para salvar el error a base de reflejos. En Madrid, no.
El inglés describió un circuito plagado de curvas rápidas, con los guardarraíles y las barreras acercándose al asfalto de forma inquietante. No es solo la proximidad del muro, es el ángulo. Si un piloto se pasa de la raya y se abre de más, el impacto no llega paralelo a la trayectoria del coche. El muro “entra” hacia el monoplaza, se le cruza, de modo que cualquier fallo puede convertirse en un golpe mucho más violento de lo que las cámaras sugieren.
Pese a ese perfil agresivo, la sesión de entrenamientos transcurrió sin incidentes de peso. Un par de advertencias, eso sí. Varios pilotos rozaron las paredes del Madring, entre ellos Lewis Hamilton con el Ferrari y Fernando Alonso con el Aston Martin. Pequeños toques, chispas contra el hormigón, nada de daños serios. Pero suficientes para entender dónde está el límite.
El mensaje de Russell, sin embargo, va más allá de una simple descripción técnica. En un campeonato que busca nuevos escenarios y espectáculos urbanos, Madrid se presenta como un examen de nervios y precisión. Un circuito que combina velocidad alta con márgenes mínimos. Menos margen que Mónaco, en palabras del propio piloto.
Si en los libres los muros ya se han dejado sentir, la gran incógnita es evidente: ¿qué ocurrirá cuando llegue la clasificación y todos vayan al límite de verdad?






