Jason Gillespie critica a Aaqib Javed y el caos en Pakistán
Jason Gillespie, antiguo seleccionador de Pakistán y héroe reciente de una serie ganada en Inglaterra, mira ahora al mismo equipo y apenas lo reconoce. Lo que ve le duele. Y no se guarda nada.
El ex rápido australiano ha señalado directamente al jefe de selección del Pakistan Cricket Board, Aaqib Javed, tras la sacudida monumental que el PCB ha ejecutado en plena serie contra Inglaterra: cambio de cuerpo técnico, siete jugadores enviados a casa y una sensación de desorden que desborda el vestuario.
Una revolución en mitad del desastre
Las derrotas en los dos primeros Tests lo desencadenaron todo. En Headingley, Pakistán cayó por una entrada y 103 carreras. En Lord’s, el golpe fue igual de duro: derrota por 194 carreras. Inglaterra se colocó 2-0 arriba en una serie de tres partidos y, en lugar de calma y análisis, llegó la tormenta.
El PCB reaccionó con una remodelación radical. Fuera el seleccionador Sarfaraz Ahmed. Fuera también el entrenador de bolos Umar Gul. Siete jugadores, de vuelta a casa antes del tercer Test en Birmingham, que comienza el 9 de septiembre.
Entre los nombres enviados de regreso: el guardameta Mohammad Rizwan, el abridor Imam-ul-Haq, Salman Ali Agha, el spinner Ali Usman, el rápido Khurram Shahzad, el all-rounder Aamir Jamal y el bateador Awais Zafar. Un barrido total, casi quirúrgico… pero sin plan visible.
En su lugar, el PCB entregó el timón técnico a Mike Hesson y Ashley Noffke para el tercer Test. Nuevo cuerpo técnico, mismo vestuario golpeado. Y un mensaje claro: nadie está a salvo.
“Juegan con miedo”
Desde la distancia, Gillespie no solo ve malos resultados. Ve un ambiente tóxico.
“Me duele por los jugadores, de esto depende su vida”, declaró al diario The Australian. Para él, la imagen es nítida: el equipo juega con miedo. No con libertad, no con claridad. Con temor a ser el siguiente en la lista de sacrificados.
El caso de Salman Ali Agha se ha convertido en el símbolo del desorden. De capitanear a Pakistán en el primer Test contra Inglaterra a quedar fuera del equipo para el segundo. Y, antes del tercero, ya en un avión de vuelta a casa.
“¿Cómo funciona eso?”, se pregunta Gillespie. La pregunta, en realidad, apunta a la gestión de Aaqib Javed y a la ausencia total de una línea coherente.
“Cambian de opinión como de pantalones”
Gillespie no se esconde al señalar al responsable. Para él, el problema no es solo la ejecución, sino la filosofía —o la ausencia de ella— en la sala de selección.
Es tajante: bajo el mando de Aaqib Javed, Pakistán no tiene estrategia de selección. No hay continuidad, no hay proyecto reconocible. Solo giros bruscos. Cambios diarios. Una selección que, en vez de proteger a sus jugadores, los expone.
La crítica va más allá del terreno táctico. Gillespie responde también a las acusaciones que el propio Javed lanzó hace poco, cuando el jefe de selección culpó a Gillespie y al ex seleccionador de white-ball, Gary Kirsten, de los males actuales del equipo.
Ahí el australiano endurece el tono. Recuerda que Aaqib Javed lleva dos años como presidente del comité de selección, mientras que ni él ni Kirsten han estado en el entorno reciente del equipo. Sin embargo, el dedo acusador apunta hacia ellos.
Para Gillespie, la lógica se rompe. Y devuelve el golpe: es Javed quien debe mirarse al espejo.
Jugadores informados por redes sociales
Si la política de selección parece errática, la forma de comunicar las decisiones roza lo inaceptable. Gillespie también cuestiona ese punto con dureza.
Según relata, los jugadores despedidos no recibieron una llamada directa, ni del jefe de selección, ni del capitán, ni del cuerpo técnico. Se enteraron por familiares, amigos y medios de comunicación. Algunos, al recibir el comunicado del PCB reenviado por redes sociales.
“¿Cuán irrespetuoso es eso?”, plantea. No es solo un detalle de protocolo: es la base de la confianza entre un jugador y la estructura que lo dirige.
Los informes que han salido esta semana van en la misma línea. Varios miembros del equipo descubrieron que habían sido descartados cuando amigos y familiares les mandaron el comunicado oficial del PCB. Ningún mensaje personal. Ninguna explicación. Solo una notificación pública.
Gillespie lo resume en un diagnóstico demoledor: no hay comunicación real entre Aaqib Javed, el hombre que debe liderar las decisiones de selección, y los jugadores que viven bajo ellas.
Un tercer Test entre la incertidumbre y la presión
Ahora, con Inglaterra ya 2-0 arriba y la serie perdida, Pakistán encara el tercer Test en Birmingham con un nuevo cuerpo técnico, un vestuario sacudido y un debate abierto sobre quién manda realmente y cómo.
Mike Hesson y Ashley Noffke toman un grupo que no solo arrastra derrotas, sino también desconfianza y ruido externo. El reto ya no es únicamente competir contra Inglaterra, sino recomponer una estructura que parece agrietada desde dentro.
En el centro del huracán permanece un nombre: Aaqib Javed. Sus decisiones, su manejo del vestuario y su responsabilidad en el caos actual ya están bajo el foco. La pregunta es cuánto más puede resistir este modelo antes de que la próxima gran decisión no afecte a un jugador o a un entrenador, sino al propio jefe de selección.






