Girard-Perregaux presenta los Laureato Williams Edition
Girard-Perregaux vuelve a la parrilla de salida de la Fórmula 1. No es un debutante: en los años 90 ya firmó varias piezas con Ferrari y, hasta 2025, su logo viaja en los monoplazas de Aston Martin. Para 2026, el taller de La Chaux-de-Fonds cambia de garaje. Nuevo socio, nuevo color, misma ambición: nace la alianza con Atlassian Williams F1 Team y, con ella, dos Laureato Williams Edition que marcan el inicio de la relación.
Un automático de tres agujas y fecha de 42 mm y un cronógrafo, ambos en acero, ambos vestidos con el azul Williams. El verde queda atrás; el paddock de la muñeca se tiñe de otro tono histórico de la F1.
El Laureato se sube al FW48
La base no se toca: el Laureato. Uno de los pioneros del reloj deportivo con brazalete integrado, presentado en 1975, dos años antes de que Williams entrara en el Mundial. Cincuenta años después, el modelo se ha convertido en emblema de la casa, celebrado recientemente con el Laureato Fifty y con nuevas versiones clásicas en acero de 39 y 36 mm. También sirvió de plataforma para estrenar el calibre automático GP4800.
Con este bagaje, era casi inevitable que el Laureato fuera el elegido para encarnar la velocidad de un Fórmula 1. Dos referencias, dos lecturas del mismo guion: elegancia deportiva pura en el automático de 42 mm y músculo cronométrico en el cronógrafo.
Ambos beben del mismo coche: el Williams FW48, el monoplaza de 2026. El guiño se ve de inmediato en la esfera, con un patrón Clous de Paris en azul Williams y pequeños acentos rojos que recuerdan la línea de diseño del coche. El resto del decorado refuerza el aire técnico: índices aplicados, agujas y aros de los contadores en rodio, todo enmarcado por una caja de acero de líneas tensas.
A las 12, un discreto logotipo “W” firma la colaboración sin robar protagonismo al diseño. En el reverso, el emblema de Williams aparece metalizado sobre el fondo de zafiro, un recordatorio permanente de que este Laureato nace en el mismo universo que un monoplaza de F1.
Laureato Williams Edition 42 mm: el tres agujas que juega a lo grande
El primero de la pareja es el más sobrio en complicaciones, pero no en presencia. Caja de acero de 42 mm, 100 metros de hermeticidad y el bisel octogonal clásico del Laureato, unido sin interrupción a un brazalete integrado de acero con cierre desplegable triple. Todo muy reconocible, pero con un cambio de guion cromático: el nuevo azul Williams domina la esfera y se extiende incluso al disco de fecha.
Pese a su tamaño, el reloj mantiene un perfil contenido: 10,68 mm de grosor, lo suficiente para deslizarse bajo un puño de camisa sin renunciar a la sensación de reloj deportivo sólido en la muñeca.
En el interior late el calibre GP1800, un movimiento automático de gran diámetro pero delgado, que ofrece 54 horas de reserva de marcha y late a 4 Hz. No busca exhibicionismos mecánicos, sino fiabilidad y proporciones equilibradas para llenar la caja sin excesos.
No se trata de una serie limitada, pero sí de una edición especial asociada a la alianza con Williams. Su precio se sitúa en 15.900 euros o 16.200 dólares, una cifra que lo coloca en plena batalla del segmento de relojes deportivos de alta gama con brazalete integrado.
Referencia: 81010-11-3680-1GM.
Laureato Chronograph Williams Edition: el cronógrafo que pide pista
El segundo modelo lleva la narrativa de la F1 un paso más allá. Si hay una complicación que encaja con un garaje de Fórmula 1, es el cronógrafo, y Girard-Perregaux lo sabe.
La caja mantiene los 42 mm, pero cambia el material: acero 904L, una aleación más resistente a la corrosión y con un brillo distinto, más tenso, que subraya el carácter técnico de la pieza. El grosor asciende a 12,16 mm, aún razonable para un cronógrafo automático con 100 metros de hermeticidad, coronado por pulsadores atornillados y protector de corona que refuerzan la sensación de herramienta deportiva seria.
La esfera vuelve a vestirse de azul Williams con relieve Clous de Paris. Los detalles en rodio dominan la escena, dejando que un único toque rojo, en la aguja de los segundos del cronógrafo, marque el pulso de la medición del tiempo. Un detalle mínimo, pero suficiente para recordar el ADN de competición.
El motor es el calibre GP03300-2451, un cronógrafo automático modular que reúne 419 componentes y 63 rubíes, con frecuencia de 4 Hz y 46 horas de reserva de marcha. No es un ejercicio de minimalismo, sino una arquitectura compleja pensada para ofrecer prestaciones sólidas y un acabado acorde con la posición de la marca.
Como el tres agujas, el cronógrafo es una edición especial no limitada, con un precio de 20.500 euros o 20.900 dólares. Se entrega con brazalete integrado de acero 904L y cierre desplegable triple, pensado para soportar el uso diario sin perder el aplomo en la muñeca.
Referencia: 81020-11-3681-1GM.
Girard-Perregaux ya ha demostrado que sabe moverse en el paddock de la Fórmula 1. Ahora, con Williams y estos Laureato teñidos de azul, la pregunta es clara: ¿cuántos aficionados querrán llevar en la muñeca un pedazo de la parrilla de 2026?






