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Gran Bretaña se despide ante la República Checa en la Billie Jean King Cup

La Billie Jean King Cup volvió a recordar a Gran Bretaña cuál es el listón en el tenis por equipos. La República Checa, once veces campeona, impuso jerarquía, profundidad y sangre fría para sellar el pase a semifinales y dejar fuera a las británicas en cuartos de final por primera vez desde 2023.

No hubo milagro. Hubo resistencia, hubo orgullo. Pero no alcanzó.

Kartal, tres horas de coraje en su regreso

Sonay Kartal reaparecía tras seis meses apartada por una lesión en la parte baja de la espalda. No eligió precisamente un calentamiento suave: enfrente, Marie Bouzkova, número 26 del mundo, en un duelo que se alargó hasta las tres horas exactas.

Kartal arrancó sin complejos, agresiva, pegando primero y tomando ventaja en el set inicial. El plan era claro: mandar, no esperar. Pero la checa respondió de inmediato, recuperó el ‘break’ y llevó el parcial al ‘tie-break’. Ahí enseñó oficio. Bouzkova apretó cada resto, castigó cada bola corta y se llevó el desempate por 7-2 para ponerse por delante.

Lejos de desmoronarse, la británica elevó aún más el nivel en la segunda manga. Volvió a romper pronto, defendió su servicio con determinación y se aferró a la pista para forzar el tercer set con un 6-4 que reflejaba su fe tanto como su tenis.

El desenlace, sin embargo, fue cruel. En un partido sin concesiones al servicio, el primer doble fallo de Kartal llegó en el peor momento: con 3-2, entregó el ‘break’ que dio a Bouzkova una ventaja de 4-2. La checa olió la sangre, se acercó a la línea de meta… pero Kartal aún tenía algo más que decir. Salvó tres bolas de partido, recuperó el quiebre y volvió a encender la esperanza británica.

Duró un suspiro. Bouzkova respondió con frialdad, rompió de nuevo de inmediato y cerró el choque por 7-6 (7-2), 4-6 y 6-4 para adelantar a la República Checa en la eliminatoria. Tres horas de batalla, un regreso ilusionante, pero sin premio en el marcador.

Boulter choca con la campeona de Wimbledon

Con el 1-0 en contra, todas las miradas se giraron hacia Katie Boulter, número uno británica. La misión, sin embargo, rozaba lo imposible: detener a Linda Noskova, campeona de Wimbledon este año y número 6 del mundo, en un equipo checo que además cuenta con Karolina Muchova, la otra finalista en el All England Club.

La presión se notó desde el primer punto. Dos dobles faltas en el juego inicial entregaron el servicio de Boulter y abrieron la puerta a un vendaval. Noskova olió debilidad y no perdonó: se adueñó de los intercambios, dictó el ritmo con el resto y encadenó los cuatro primeros juegos casi sin pestañear. El 6-2 del primer set fue tan contundente como descriptivo.

Boulter, herida pero no hundida, ajustó en el segundo parcial. Empezó a encontrar primeros saques, sostuvo mejor los peloteos y se agarró al partido. El encuentro, por momentos, se volvió más parejo, más tenso. La británica coqueteó con la posibilidad de forzar un tercer set.

Pero hubo un dato demoledor: no dispuso de ni una sola bola de ‘break’ en todo el duelo. Sin opciones al resto, su margen era mínimo. Noskova, paciente, esperó su momento y lo encontró en el ‘tie-break’. Allí volvió la versión campeona: golpes profundos, decisiones correctas en los puntos clave y un 7-3 que selló el 6-2, 7-6 definitivo y el billete checo a semifinales.

Para Boulter, fue otra derrota dolorosa ante una jugadora checa, apenas tres semanas después de la paliza sufrida ante Muchova en solo 58 minutos en el US Open. Una secuencia que subraya la distancia que aún separa a Gran Bretaña de las grandes potencias en pista rápida bajo techo.

La potencia checa mira al título; Gran Bretaña, al espejo

La eliminatoria estaba marcada desde antes de empezar. Las cinco jugadoras checas llegaban mejor situadas en el ránking individual que cualquiera de las británicas. Sobre el papel, un desequilibrio evidente. En la pista, se confirmó.

La República Checa, único equipo en estas Finales con dos tenistas en el top-10, vuelve a colocarse donde se siente cómoda: en la lucha por el título. Su siguiente obstáculo saldrá del cruce entre Kazajistán y España, pero el mensaje ya está enviado: tienen plantilla, experiencia y colmillo para pelear por su duodécima corona.

Gran Bretaña, por su parte, se queda fuera de las semifinales por primera vez desde 2023 y deberá seguir esperando su primera Billie Jean King Cup. El esfuerzo de Kartal, el intento de reacción de Boulter y el trabajo de Anne Keothavong no bastan para maquillar el dato: la brecha con las grandes sigue ahí.

La pregunta, ahora, no es qué pasó ante las checas. Es cuánto tardará este equipo en convertir estos golpes en el impulso necesario para, algún día, dejar de ser la sorpresa y empezar a ser la amenaza.