logo

Hamilton y Leclerc resuelven tensiones en Ferrari antes del GP de España

Lewis Hamilton llegó a España con algo más que la decepción de Monza en la maleta. Traía también un conflicto interno que amenazaba con enquistarse en Ferrari. Pero, según el propio siete veces campeón, ese capítulo ya está cerrado.

En el primer chicane de Monza, Leclerc lo empujó hacia la grava. Dos vueltas después, el monegasco acabó contra el muro. Hamilton remontó hasta un discreto sexto puesto y el debate sobre la convivencia en Ferrari volvió a encenderse, apenas una semana después del rifirrafe por radio en Zandvoort, cuando Leclerc se negó a dejarle paso.

Esta vez, el asunto no se dejó pudrir.

Cara a cara en Ferrari

Hamilton lo explicó sin rodeos en el ‘media day’ del Gran Premio de España: hubo conversación directa, sin testigos, sin paños calientes.

“Lo bueno es que no hubo ningún tipo de evasiva a la hora de hablar. Nos sentamos cara a cara, solo él y yo, y lo hablamos”, contó. “Fuimos abiertos y honestos, y lo zanjamos. Podemos seguir adelante. Creo que eso demuestra su madurez”.

La relación, insiste Hamilton, no se ha roto. Al contrario, se apoya en una base construida con tiempo y kilometraje compartido.

“Es sano. Es una relación que hemos construido con el tiempo. Claro que habrá frustraciones y estoy seguro de que habrá más momentos en los que estemos muy cerca, porque somos muy parecidos en ritmo”, analizó. “Los dos queremos ganar tanto como el otro, y los dos queremos hacerlo bien para el equipo”.

Leclerc, que sabe que en Monza cruzó la línea, no intentó reescribir lo que todos vieron.

“Está bastante claro que nunca queremos ver un coche del mismo equipo en la hierba”, admitió. “Después de revisar, hablamos con Lewis. Sé que fui demasiado lejos en la curva dos y se lo dije a Lewis. Creo que está muy claro lo que debemos hacer o evitar de ahora en adelante”.

No quiso abrir el contenido de esa charla, pero sí dejó claro lo esencial: la química entre ambos no ha quedado dañada.

“No entraré en muchos más detalles de lo que dijimos. Lo único que puedo decir es que definitivamente no afectó a la buena relación que tenemos y no afectará a nada en el futuro. Y eso es lo más importante para mí”, subrayó.

El contexto, además, era el peor posible: Monza, el templo de Ferrari.

“Sabemos que pilotamos para Ferrari y, si hay una carrera en la que no quieres que pase algo así, es en Monza. Cuando estas cosas suceden en nuestra carrera de casa, se monta un lío enorme fuera”, reconoció Leclerc.

El monegasco también lanzó un dardo al ruido mediático: en una carrera plagada de roces entre compañeros de equipo, solo se habló de ellos dos. “Mirando la carrera desde fuera, también ha habido fricciones entre otros compañeros, y de lo único que acabamos hablando es de Lewis y de mí, lo cual no creo que sea del todo justo. Pero eso no significa que hiciéramos todo perfecto”.

Hamilton pide orden en Ferrari

Más allá del incidente, Hamilton volvió a señalar el verdadero problema: Ferrari se está disparando en el pie los sábados y dejando puntos sobre la mesa los domingos.

Son ya tres fines de semana seguidos en los que la clasificación no ha salido como el equipo esperaba. El británico lo ve claro: o se alinean internamente o seguirán cediendo terreno.

“Se trata realmente de asegurarnos de que ejecutamos bien para lograr el mejor resultado para el equipo”, explicó. “En lugar de trabajar el uno contra el otro y terminar cuarto y quinto, quizá podamos trabajar juntos y lograr un podio y sumar más puntos”.

No promete soluciones exprés. Ni siquiera lo intenta.

“Es un proceso a largo plazo. No es algo que podamos cambiar de un fin de semana a otro. Hay una enorme cantidad de piezas en movimiento, mucha gente, una cultura que lleva ahí muchísimo tiempo y mover piezas grandes no es tan sencillo”, advirtió.

Ferrari llega al nuevo trazado español con una cuenta pendiente: convertir velocidad en resultados, sin dramas internos.

El desafío del Madring

La Fórmula 1 entra ahora en territorio desconocido. El Gran Premio de España se estrena en el Madring, un híbrido de circuito urbano levantado sobre el complejo Ifema, pegado al aeropuerto internacional de la capital.

Hamilton, que ha visto nacer varias pistas en la era moderna, no lo esconde: el trazado exige.

“Es un circuito tremendamente desafiante. De todos los nuevos trazados a los que he ido, este, quizá Arabia Saudí, son los dos más parecidos en cuanto a lo difícil que fue dominar el coche y encontrar las trazadas adecuadas”, explicó.

George Russell, con Mercedes, fue aún más gráfico. “Es un circuito loco, lo describiría así. Probablemente uno de los más arriesgados de todo el calendario”, afirmó.

La comparación con Jeddah no es gratuita. “Tienes curvas de alta velocidad, al estilo Jeddah, con los muros muy cerca, sin margen de error. Y luego otras en las que llegas muy rápido a una frenada lenta, frenando y girando a la vez. Es fácil bloquear neumáticos y, si bloqueas, te vas directo al muro”.

El británico anticipa una carrera tensa, con pocas oportunidades claras de adelantamiento y un margen mínimo para el fallo. “Va a ser realmente desafiante para nosotros como pilotos. La carrera será complicada para adelantar, en general no es un circuito sencillo”.

Russell contra el reloj… y contra Antonelli

Russell aterriza en Madrid con una montaña por escalar: 66 puntos de desventaja respecto a su compañero Kimi Antonelli, después de la victoria histórica del italiano en Monza saliendo desde la 19ª posición en parrilla.

Con nueve o diez carreras por delante y sin certezas sobre cómo acabará el calendario, el inglés sabe que el título se le escapa.

“Definitivamente necesitaría algo de suerte y buenas actuaciones”, admitió. “No es algo en lo que esté pensando demasiado, porque él está rindiendo mejor que yo, así que se merece liderar el campeonato”.

No se engaña con la narrativa del “todavía queda mucho”. Sí, hay margen matemático, pero no si Antonelli sigue sin fallar.

“Todavía queda un largo camino, pero él aún no ha tenido un mal fin de semana en términos de rendimiento. Está rindiendo excepcionalmente bien, mis actuaciones son mejores, pero si quiero ganar este campeonato voy a necesitar algo de suerte por el camino. No es algo en lo que esté centrado. Estoy centrado en ir más rápido y encontrar más rendimiento”.

Al otro lado del garaje, Antonelli mantiene el discurso del piloto que sabe que tiene la sartén por el mango, pero no quiere que le queme.

“No quiero pensar en el campeonato”, aseguró. “Creo que Monza fue la prueba de que no estaba pilotando pensando o preocupándome por el campeonato. Solo estaba pilotando para ganar, para hacer lo mejor posible. Esa es la mentalidad”.

Para el italiano, la victoria en Monza tiene un lugar especial en su biografía. “Hasta ahora ha sido el mejor día de mi vida y definitivamente uno que recordaré para siempre”, confesó.

El aterrizaje tras la euforia llegó en forma de kart.

Día de karting con Mercedes el lunes posterior a la victoria, un regreso a los orígenes que le sirvió de ancla. “Después de Monza, esa noche, ese día en general, estaba muy excitado. Pero ir a karting el lunes me ayudó a volver a la tierra, a volver al suelo”, explicó. “Fue un buen día, muy divertido con el equipo. También fue una forma de recordarme de dónde vengo, todo el camino que he recorrido”.

La presión, lejos de asustarle, le alimenta. “Intento abrazarla lo máximo posible. Intento verla como algo positivo y como una oportunidad. Eso es lo que me ayuda a mantener la calma en situaciones difíciles”.

Ferrari intenta recomponerse tras el terremoto de Monza, Mercedes se agarra a la explosión de Antonelli y a la reacción de Russell, y el Madring se prepara para castigar cualquier error. Con dos campeones como Hamilton y Leclerc obligados a entenderse y un joven italiano que no se inmuta ni liderando un campeonato, la temporada entra en una fase en la que el margen para equivocarse se reduce a cero.