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Norris conquista la pole en España y Lawson brilla en su despedida de Red Bull

Lando Norris saldrá desde la pole en el Gran Premio de España. Liam Lawson, en teoría ante su última carrera con Red Bull, arrancará cuarto tras una clasificación que lo volvió a colocar en el escaparate justo cuando su futuro sigue en el aire.

El británico de McLaren detuvo el crono en 1:31.824 y se impuso por apenas 0.011 a Kimi Antonelli, líder del campeonato del mundo. Un suspiro. Un margen que, en Montmeló, habla de una vuelta al límite absoluto.

Lo de Norris tiene un matiz extra: pasó buena parte de la segunda sesión de libres del sábado encerrado en el box de McLaren por un problema de caja de cambios. Poco rodaje, máxima precisión cuando realmente importaba.

Max Verstappen, compañero circunstancial de Lawson en Red Bull, saldrá tercero, a 0.140 de Norris y con 0.352 de colchón sobre el neozelandés. Entre los dos, un mensaje claro: Red Bull sigue arriba, pero ya no está solo.

Lawson responde bajo presión

Para Lawson, la noche de clasificación en España tenía otro peso. Todo apunta a que será su última aparición antes del regreso de Isack Hadjar para el Gran Premio de Azerbaiyán a finales de mes. Y el neozelandés no desaprovechó el foco.

“Fuimos muy competitivos en la primera parte de la quali”, explicó después. “Por desgracia se nos escapó en la Q3. Los demás dieron un paso bastante grande en esa sesión y nosotros nos quedamos fuera. Es una pena, creo que fuimos muy competitivos hoy”.

Su cuarto puesto en la parrilla es su segundo inicio dentro del top 10 en tres intentos con Red Bull, después de que una sanción de motor le negara otro en Monza. En un momento en el que su futuro de cara a 2027 sigue sin definirse, cada vuelta rápida es un argumento, cada sábado así es un dossier más en la mesa de los decisores del equipo.

Q1: un golpe de autoridad… y drama local

Lawson salió tarde a pista en la Q1. Esperó, midió, y cuando abrió vuelta, sacudió la tabla de tiempos: 1:33.316, directo al primer puesto y 3.728 segundos por delante del corte una vez que todos, salvo Ollie Bearman con el Haas –sin tiempo tras su accidente en los últimos libres–, habían marcado registro.

Ya estaba virtualmente clasificado sin necesidad de mejorar. Aun así, volvió a apretar. 1:33.310 en su segundo intento y pase a Q2 como tercer coche más rápido. Seguridad, confianza, cero titubeos.

En la grada, el ambiente era otro. El público español, encendido desde primera hora, tuvo que digerir un golpe doble: Carlos Sainz y Fernando Alonso se quedaron fuera a las primeras de cambio. Silencio, sorpresa y una sensación incómoda de oportunidad perdida en casa.

Q2: paso firme hacia la Q3

De nuevo, Lawson esperó su momento. Fue de los últimos en marcar vuelta en Q2 y abrió con un 1:32.874 que lo colocó cuarto, a 0.924 del abismo de la eliminación. Margen amplio, ritmo sólido, sin rastro de nervios.

No bastó con eso. El neozelandés volvió a bajar su tiempo hasta 1:32.780 y selló el pase a la Q3 con holgura, por segunda vez en sus tres carreras con Red Bull. No fue una clasificación agónica, fue un ejercicio de control.

Mientras tanto, Arvid Lindblad, su compañero a tiempo completo, mantuvo su propia racha de solidez con otra salida dentro del top 10: décimo en la parrilla. Al otro lado del garaje de Faenza, Yuki Tsunoda, ahora en Racing Bulls en el lugar que ocupaba Lawson, solo pudo ser decimoquinto.

Q3: se escapa el último paso

En la sesión definitiva, Lawson abrió fuego con un 1:32.633 que lo dejó octavo. Mejoró en su último intento, pero el reloj no le devolvió la posición que buscaba. Se quedó anclado en ese octavo lugar en la tabla de tiempos de la Q3, que se traduce en un cuarto puesto en la parrilla por las sanciones y ajustes de la parrilla.

Red Bull vio cómo Verstappen se aseguraba la tercera plaza, pero la sensación en el box con Lawson fue agridulce: el ritmo estaba, la progresión también, el salto final se les escapó justo cuando el resto de la parrilla apretó los dientes.

Una noche larga por delante

El Gran Premio de España arrancará a la 1:00 de la madrugada del lunes (hora de Nueva Zelanda). Norris defenderá la pole ante un Antonelli que huele a amenaza constante, con Verstappen acechando desde la tercera plaza.

Detrás, Lawson se jugará algo más que un buen resultado. Cada adelantamiento, cada defensa, cada vuelta de carrera puede convertirse en munición para su futuro. Si este es realmente su último baile con Red Bull por ahora, la pregunta es sencilla: ¿dejará esta carrera como un simple sustituto… o como un candidato al que el equipo no puede permitirse ignorar en 2027?