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Pavlovic, el mediocentro que rechazó 100 millones

Aleksandar Pavlovic tenía 22 años, una temporada de irrupción en el Bayern y un gigante de la Premier llamando a la puerta con una chequera abierta. Sobre la mesa, una idea descomunal: Manchester City estaba dispuesto a llegar hasta los 100 millones de euros por él. La respuesta fue sencilla. No.

Según desvela Bild, el club inglés lo había marcado en rojo desde marzo como su opción prioritaria para el centro del campo. No era un simple nombre en una lista. Era “el” objetivo. El elegido para anclar el nuevo proyecto en el mediocentro.

En esos meses, en los despachos del City ya se asumía algo que cambiaría el paisaje del club: la salida de Pep Guardiola y la llegada de Enzo Maresca. El italiano, continuista en la idea pero con su propio matiz táctico, también se implicó personalmente en la operación. Llamadas, contactos directos, insistencia. Nada.

Pavlovic fue tajante. No quería dejar el Bayern München. No quería cambiar Múnich por Inglaterra. Ni por 100 millones.

Con el internacional alemán cerrando la puerta de forma categórica, el City ni siquiera llegó a presentar una oferta oficial. El “no” del mediocentro no solo frenó una operación millonaria. Obligó al club a dinamitar su planificación en la zona más sensible del campo.

Un centro del campo desmontado

Lo que vino después fue un terremoto en la sala de máquinas del campeón inglés. En una sola ventana de fichajes, el City vio salir a cuatro piezas clave o potenciales referentes en el mediocampo: Rodri se marchó al Barcelona, Bernardo Silva al Real Madrid, Tijjani Reijnders a Al-Qadsiah y Nico González al Newcastle.

De repente, el equipo que había dominado Europa con un centro del campo reconocible se quedó casi desnudo por dentro. Durante semanas, solo un nombre aparecía como relevo asegurado: Elliot Anderson, fichado del Nottingham por 135 millones de euros. Un movimiento fuerte, pero insuficiente para cubrir todas las fugas.

El reloj del mercado apretaba y el City seguía sin su “Pavlovic”. Sin ese mediocentro que había sido el plan A desde marzo.

La reacción llegó sobre la bocina. Con la ventana a punto de cerrarse, el club se lanzó a por dos incorporaciones más para recomponer la estructura: Ayyoub Bouaddi, desde el Lille por 95 millones, y Enzo Fernandez, procedente del Chelsea por 145 millones. Tres fichajes, 375 millones invertidos, todos para la misma zona del campo.

El vacío que debía ocupar un solo jugador, el que salía de la cantera del Bayern, terminó llenándose a golpe de talonario y urgencia.

El elegido que prefirió quedarse en casa

Mientras el City gastaba una fortuna para rehacer su centro del campo, Pavlovic seguía creciendo en Múnich. Formado en la academia del Bayern, el mediocentro firmó la pasada temporada 44 partidos oficiales con el primer equipo, con cuatro goles y dos asistencias. Números sólidos para un jugador que, sobre todo, ofrece estructura, pausa y personalidad en la base de la jugada.

Su progresión no pasó desapercibida tampoco en su selección. Alemania le dio la alternativa en junio de 2024 y, desde entonces, ya suma 15 internacionalidades. Un ascenso fulgurante, pero con una constante: estabilidad. Pavlovic ha elegido consolidarse en el Bayern antes que lanzarse al vértigo de la Premier, por tentadora que fuera la oferta.

El City, mientras tanto, ha tenido que reinventarse sin él, pagando el precio de no haber logrado a su primera opción. Pavlovic, el mediocentro que rechazó 100 millones y un cambio de vida, se ha convertido en la pieza ausente que condicionó todo un verano de fichajes en Manchester.