logo

Piastri y su tercer puesto en Monza: ¿penalización a la vista?

Oscar Piastri se fue del sábado en Monza con una sonrisa de tercer clasificado… y una cita incómoda con los comisarios. El australiano se juega ahora su posición en la segunda fila de la parrilla del Gran Premio de Italia por un presunto bloqueo a Liam Lawson en los últimos segundos de la Q2.

Un momento crítico en la Q2

La acción se produjo en el tramo final de la segunda sesión de clasificación, cuando el tiempo se agotaba y cada metro de pista valía oro. Liam Lawson, en su segundo fin de semana del año al volante del Red Bull como sustituto del lesionado Isack Hadjar, se preparaba para su último intento cronometrado.

Piastri acababa de salir de boxes, en vuelta de preparación, aproximándose a la primera chicane. Red Bull había lanzado antes a sus coches y el piloto de McLaren levantó el pie para dejar pasar a Max Verstappen. Hasta ahí, todo normal. El problema llegó justo después.

Tras ceder el sitio al neerlandés, Piastri se colocó delante de Lawson al negociar la chicane, ralentizando al neozelandés en la salida de la curva que conduce hacia la Curva Grande. En un circuito como Monza, donde la velocidad punta y la tracción a la salida de cada chicane definen una vuelta, ese pequeño contratiempo puede arruinar un intento.

Lawson no consiguió progresar a la Q3 y terminó la Q2 en la 14ª posición. El enfado era evidente en el garaje, aunque su situación de parrilla ya estaba condicionada por otro factor clave.

Lawson, al fondo de la parrilla… pase lo que pase

Aunque el incidente marcó su clasificación, el resultado de Lawson no cambia su punto de partida real para el domingo. Red Bull había montado nuevos componentes de la unidad de potencia en el RB22 que conduce este fin de semana, lo que lo condenaba a salir desde el fondo de la parrilla independientemente de su posición en la tabla de tiempos.

Es decir, el presunto bloqueo de Piastri no empeora la situación deportiva de Lawson en términos de puesto de salida. Pero sí abre un frente totalmente distinto: el futuro de la tercera plaza en la parrilla.

Piastri se defiende

En la rueda de prensa de la FIA previa a su visita a los comisarios, Piastri dejó claro que aún no tenía toda la fotografía del incidente.

“Salía de boxes y, la verdad, la diferencia de velocidad al salir de boxes aquí es enorme”, explicó el australiano. “No sé muy bien de dónde apareció. Necesito revisarlo con el equipo”.

Sus palabras dibujan la típica escena de Monza: tráfico, coches buscando rebufos, pilotos levantando para encontrar hueco y otros llegando lanzados a toda velocidad. En ese caos controlado, una mala colocación en la chicane puede transformarse en una investigación formal.

La investigación y el artículo clave

Poco después de la clasificación, la FIA citó a Piastri y Lawson, junto a un representante de Red Bull, a comparecer ante los comisarios a las 17:40 hora local.

El comunicado oficial señala que se investiga una posible infracción del Artículo B4.1.1 del Reglamento de Fórmula 1 de la FIA. El incidente queda descrito de forma escueta pero contundente: el coche 81 “presuntamente impidiendo al coche 30 en la curva 2 a las 16:38”.

En términos prácticos, los comisarios deben decidir si la maniobra de Piastri constituyó un bloqueo injustificable que afectó de forma significativa a la vuelta de Lawson. Si la respuesta es afirmativa, la consecuencia más probable sería una penalización en parrilla para el piloto de McLaren.

Una segunda fila en el aire

Sobre el papel, Piastri hizo el trabajo en pista: pasó a la Q3 y firmó un sólido tercer puesto, por detrás del poleman Pierre Gasly y del Mercedes de George Russell. Una posición privilegiada en un circuito donde la primera frenada suele decidir medio Gran Premio.

Pero ese tercer lugar ya no es una certeza. Cualquier sanción que implique pérdida de posiciones reordenaría la segunda fila y podría dar aire a los rivales directos de McLaren, alterando por completo el escenario estratégico del domingo.

Monza vive de los detalles: una aspiración bien tomada, una frenada al límite, una décima ganada en la Curva Parabólica. Esta vez, el detalle que puede cambiar la historia del fin de semana no está en el cronómetro, sino en el despacho de los comisarios. Y de su decisión dependerá quién se gane el derecho real a atacar desde la segunda fila en el templo de la velocidad.