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Pierre Gasly logra su primera pole position en Monza

En Monza, donde hace cuatro años se convirtió en héroe inesperado, Pierre Gasly volvió a escribir su nombre en la historia. Esta vez no fue con una victoria milagrosa, sino con algo que llevaba casi una década persiguiendo: su primera pole position en Fórmula 1.

Nueve años de espera. Unas cuantas oportunidades que se escaparon por milésimas. Y un sábado en Italia que lo cambia todo.

La vuelta perfecta, en el último suspiro

La Q3 se congeló a dos minutos del final. Los diez coches en boxes, respirando hondo antes del último intento. Gasly, tercero en la tabla provisional. Delante, George Russell, que acababa de marcar un 1:21.846 y se había colocado en la pole virtual.

El reloj llegó a cero y el circuito se entregó a su ritual: una última vuelta para todos, sin margen de corrección. Uno a uno fueron cruzando la meta. Russell mejoró, apretó, defendió su tiempo. Pero quedaba un coche por pasar. El Alpine número 10.

Gasly clavó los sectores, apuró cada frenada y, cuando cruzó la línea de meta, el cronómetro dictó sentencia: 1:21.786. Sesenta milésimas menos que el Mercedes. Suficiente para arrebatarle la pole y para desatar el grito que llevaba años guardando.

“¡Let’s go! ¡He estado esperando esto!”, rugió por radio nada más pasar la bandera a cuadros. Al detener el coche en parc fermé, levantó el puño al cielo de Monza, consciente de que acababa de cerrar un círculo que empezó en 2020.

Charles Leclerc, cuarto en la clasificación, se acercó a felicitarle con un apretón de manos. Pequeños gestos que pesan mucho en un paddock donde todos saben lo que cuesta una pole.

En la entrevista posterior, Gasly no escondió la carga emocional del momento: explicó que desde la primera vuelta de la Q1 se había sentido cómodo, que fue limando detalles sesión a sesión hasta encontrar, en ese último intento, la vuelta que llevaba nueve años persiguiendo. Ganar su primera carrera en Monza y lograr allí también su primera pole. Lo llamó “algo especial”. Lo es.

Russell, derrotado en el tablero y en la pista

La historia del día también tuvo un toque de ajedrez, literalmente. Russell reveló que, instantes antes de la clasificación, ambos habían estado jugando una partida. El británico perdió y se consoló pensando que la revancha llegaría en la pista. No fue así.

“Pensé: ‘Te ganaré en la quali’ y aquí estamos, está otra vez delante de mí”, reconoció entre risas, antes de felicitar al francés. El domingo partirá segundo, con su Mercedes pegado al Alpine en la primera fila. Duelo directo, sin intermediarios.

Detrás de ellos, el orden se vio sacudido por las sanciones. Oscar Piastri había logrado el tercer mejor tiempo con su McLaren, pero arrancará sexto por una penalización en parrilla por obstaculizar. El hueco lo hereda el otro Alpine, el de Franco Colapinto, que saldrá séptimo tras la reordenación.

Kimi Antonelli, líder del campeonato con Mercedes, tampoco escapó al castigo. Clasificó séptimo, pero una penalización de motor le obliga a salir desde el pit lane. Un golpe estratégico que abre todavía más el abanico para la carrera. Justo detrás de Colapinto se colocará Lando Norris, octavo en la parrilla, que llega a Monza tras encadenar dos victorias consecutivas y con la vista puesta en seguir su racha.

La pole que llega tras un día amargo

Lo que hace aún más simbólica esta pole es el contexto. El viernes, Gasly vio cómo le arrebataban el podio de Mónaco… tres meses después de haberlo celebrado.

En aquel Gran Premio, el francés había cruzado la meta tercero. Subió al podio, descorchó el champán, sonrió para las fotos. Poco después, llegaron dos sanciones de 10 segundos por exceso de velocidad en el pit lane que lo relegaron al séptimo puesto y elevaron a Isack Hadjar, de Red Bull Racing, al tercer escalón.

Alpine presentó una petición de revisión y logró, durante un tiempo, que le devolvieran el podio a su piloto. Pero Red Bull Racing y McLaren respondieron con sus propias apelaciones y terminaron ganando el pulso. El resultado volvió a modificarse y Gasly perdió definitivamente ese tercer lugar.

Un día después de esa resolución, en el escenario donde vivió su mayor alegría en Fórmula 1, Gasly encontró una respuesta deportiva. No borra la frustración de Mónaco, pero reordena su narrativa en el campeonato.

Un largo viaje hasta la primera fila

Gasly pilota para Alpine desde 2023. El equipo francés, que apostó por él como pilar de su proyecto, blindó esa confianza con una renovación hasta 2028. La pole de Monza es el primer gran golpe de autoridad de esa etapa conjunta.

Su trayectoria en la categoría reina empezó en 2017, cuando debutó en el Gran Premio de Malasia sustituyendo a Daniil Kvyat en Toro Rosso, la estructura que más tarde se convertiría en AlphaTauri y, hoy, en Racing Bulls. Desde entonces ha ido construyendo un palmarés discreto en número, pero cargado de momentos icónicos.

Tiene una sola victoria, precisamente en este mismo circuito: el Gran Premio de Italia de 2020 con AlphaTauri, una de las sorpresas más sonadas de la última década. A ese triunfo se suman cinco podios en total: segundo en Brasil 2019 con Toro Rosso; primero en Italia 2020; tercero en Azerbaiyán 2021 con AlphaTauri; y dos terceros puestos más con Alpine, en Países Bajos 2023 y São Paulo 2024.

Monza ha sido siempre el escenario donde su carrera se ha permitido soñar un poco más alto que el resto de fines de semana. Ahora le añade una pole.

El domingo, cuando se apague el semáforo, Gasly tendrá por delante algo más que 53 vueltas: la oportunidad de demostrar si esta pole es solo un destello brillante o el inicio real de una nueva etapa en su historia dentro de la Fórmula 1. Monza ya sabe de lo que es capaz. Ahora le toca confirmarlo.