Qinwen Zheng remonta de 0-5 y elimina a Iga Swiatek en Nueva York
En el Arthur Ashe Stadium hubo un momento en el que todo parecía escrito. Iga Swiatek, campeona de seis grandes, mandaba 5-0 en el primer set. La número 8 del cuadro pegaba con autoridad, marcaba el ritmo, imponía jerarquía. Al otro lado de la red, Qinwen Zheng no encontraba ni sensaciones ni respuestas.
Y, de repente, la china volvió a desafiar la lógica.
La misma jugadora que hace unos días tuvo que pasar por la fase previa. La misma que se perdió buena parte de la temporada 2025 por una lesión de codo y cayó hasta el puesto 121 del ranking. Esa tenista, con la etiqueta de ex campeona olímpica pero sin estatus de favorita, enlazó siete juegos seguidos para darle la vuelta al set y terminó echando a Swiatek del US Open con un 7-5 y 6-3 que retumbó en Nueva York.
De la previa al centro del mundo
El recorrido de Zheng en este US Open ya era notable antes de medirse a Swiatek. Llegó desde la clasificación, se metió en el cuadro principal y avanzó hasta la tercera ronda. Allí se topó con Madison Keys, ex campeona del Australian Open y cabeza de serie número 22. Parecía el final del viaje: 0-5 abajo y bola de partido en contra en el tercer set.
Pero Zheng se negó a desaparecer.
Encadenó siete juegos consecutivos y se llevó el partido por 1-6, 7-6 (7-3) y 7-5. Una remontada descomunal que, en teoría, no se repite al máximo nivel dos veces en 48 horas. En teoría.
Porque dos días después, en el Ashe y ante una ex campeona del torneo como Swiatek, la historia se calcó. De nuevo 0-5 abajo, esta vez en el primer parcial. De nuevo la sensación de que el marcador era una condena. Y otra vez Zheng, golpe a golpe, punto a punto, cambiando la narrativa del partido.
Ella misma lo explicó en pista: empezó “no tan bien”, fue entrando “poco a poco” en ritmo en la pista central, hasta el punto de olvidarse del marcador cuando ya estaba 4-5. Ese nivel de concentración se notó en cada intercambio. Swiatek empezó a errar, la china empezó a mandar.
El resultado: siete juegos seguidos, 7-5 el primer set, la grada entregada y la favorita descolocada.
Swiatek se deshace, Zheng no tiembla
El segundo set ya fue otra historia. Con el viento del lado de Zheng, Swiatek necesitaba un golpe de autoridad que nunca llegó. Su cuenta de errores no forzados se disparó hasta los 28, reflejo de una noche en la que su tenis se fue deshilachando a medida que su rival crecía.
La polaca, que salió de la pista entre lágrimas, encadena ya cinco eliminaciones consecutivas en Grand Slam en dos sets desde que levantó el título en Wimbledon 2025. Un patrón inquietante para una jugadora acostumbrada a dominar.
Zheng, en cambio, jugó el segundo parcial con una frialdad admirable. No necesitó un festival de rupturas: le bastó con una sola, la única del set, para clavar el 6-3. Cerró el encuentro en su cuarta bola de partido y se dejó caer de espaldas sobre la pista dura del Ashe. Siete victorias seguidas en Nueva York, tercera vez en su carrera en los cuartos de final del US Open y, sobre todo, un triunfo que rompe una larga sequía sin ganar a una top-10.
Lo dijo sin rodeos: “Ha pasado mucho tiempo desde que vencí a una jugadora del top 10. Aprecio muchísimo esta victoria”. El público, que llenó el estadio, respondió con una ovación a la altura del esfuerzo.
Rybakina u Osaka, siguiente montaña
El premio a esta exhibición mental y tenística no es precisamente un respiro. En cuartos, Zheng se medirá a la ganadora del duelo entre la segunda cabeza de serie, Elena Rybakina, y Naomi Osaka, dos veces campeona del US Open. Cualquiera de las dos ofrece un reto mayúsculo, pero ahora mismo la china llega con algo que no se entrena: la certeza de que, incluso con el marcador en contra, puede darle la vuelta a casi cualquier situación.
En un torneo donde el cuadro femenino se ha llenado de giros inesperados, Zheng se ha convertido en la gran especialista del imposible.
Andreeva también remonta, Potapova se rompe
La jornada dejó otra historia potente en el cuadro femenino. Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, también se apuntó una remontada para meterse en sus primeros cuartos de final del US Open. La rusa se impuso a Anastasia Potapova por 5-7, 6-4 y 6-3, en un duelo que terminó teñido de drama.
Potapova, que representa a Austria y llegaba con confianza, se llevó el primer set y mantenía el pulso en el tercero. Pero con 5-3 abajo, al intentar alcanzar una derecha, se torció de forma muy fea la rodilla. Cayó al suelo entre gestos de dolor, tuvo que vendarse la zona de forma aparatosa y, aun así, decidió continuar.
No volvió a sumar un solo punto.
Andreeva, visiblemente tocada por la escena, reconoció después que no era la forma en la que quería ganar. Recordó que Potapova es una buena amiga y la definió como una “guerrera”, convencida de que regresará aún más fuerte.
La imagen de Potapova dejando Nueva York entre lágrimas contrastó con la de Andreeva, que celebra su primer gran avance en Flushing Meadows. Y en medio de esas dos historias, la figura de Qinwen Zheng se agranda: de la previa al Ashe, de 0-5 abajo a tumbar a una campeona múltiple de Grand Slam.
La pregunta ya no es si puede competir con las mejores. La cuestión es hasta dónde puede llevar esta racha en una ciudad que, de pronto, parece hecha a su medida.






