Rafael Nadal comparte su verano en familia
Rafael Nadal abre la puerta de su verano. El balear, habitualmente celoso de su intimidad, ha compartido en redes una serie de fotos de las últimas semanas, un álbum muy personal repleto de momentos familiares.
La primera imagen marca el tono: Nadal, su esposa Mery Perelló y su hijo mayor, Rafa, posan sonrientes ante la cámara. Al fondo, un Jeep de juguete y un dinosaurio que delatan el escenario: todo apunta a Dinopark Funtana, en Croacia, uno de los destinos de este verano en familia.
A partir de ahí, el carrusel se convierte en una pequeña radiografía del núcleo duro que siempre ha acompañado al campeón español. Aparecen sus hijos, Rafael y Miquel, Mery, su madre Ana María, su padre Sebastián, su hermana Maribel y su tío Miguel Ángel. Todos juntos, relajados, lejos del ruido del circuito, recorriendo playas, cascadas y distintos puntos turísticos.
“Summer 2026 in family”, escribió Nadal para acompañar la publicación, rematando el mensaje con un emoticono sonriente. Tres palabras sencillas, pero muy coherentes con lo que siempre ha defendido: primero la familia, luego todo lo demás.
No es casualidad. Nadal ha reiterado durante años cuánto han influido sus padres, su hermana, su mujer y ahora sus hijos en su carrera y en su bienestar. Creció y se hizo leyenda bajo la tutela de su tío Toni Nadal, figura clave en su formación tenística y personal. Ese círculo íntimo, que ahora se amplía con la nueva generación, es el que aparece en las fotos de este verano.
En paralelo a estas imágenes luminosas, el mallorquín también ha mostrado su lado más humano en un momento duro para otra leyenda del deporte. Durante el verano, Lionel Messi perdió a su padre, Jorge, y Nadal no dudó en enviarle un mensaje público de apoyo.
«Dear Leo Messi, I can't imagine the pain you're going through. I'm sending you all my love and all of my condolences to you and your family in these challenging times. Rest in peace, Jorge», escribió Nadal en sus redes, un texto breve pero cargado de empatía.
El gesto tiene un trasfondo evidente: tanto Nadal como Messi han construido sus carreras con la familia en el centro. En el caso del argentino, su padre no solo fue una referencia emocional, también fue su agente durante toda su trayectoria profesional. Su figura estuvo siempre pegada a la del futbolista, en los despachos y en los momentos más difíciles.
El propio Messi lo explicó en 2007, en una entrevista radiofónica en español que hoy cobra un nuevo significado. «Mi viejo siempre estuvo a mi lado. Pasamos muchas cosas feas juntos», recordó entonces. «A veces yo me encerraba en mi pieza a llorar solo, o él hacía lo mismo sin que yo lo viera. Hacíamos como que estábamos los dos bien, pero no lo estábamos. Mi viejo me preguntó: “¿Qué querés hacer? ¿Querés seguir o nos volvemos a casa?” Yo quería seguir, y él se quedó conmigo».
Esa lealtad silenciosa, ese pacto padre-hijo, es precisamente lo que Nadal ha querido honrar con su mensaje. De un deportista que ha hecho de la familia su refugio, a otro cuya carrera no se entiende sin la figura de su padre.
Mientras Nadal se deja ver entre dinosaurios de parque temático, playas y cascadas con los suyos, y Messi afronta el duelo por una ausencia irreparable, ambos vuelven a coincidir en algo más profundo que los títulos o los récords: la certeza de que, incluso en la cima del deporte, todo empieza y termina en casa.






