Ruben Amorim enfrenta un examen crucial en Turín
Ruben Amorim, ante un examen de época en Turín
El arranque de temporada de Milan ha sido impecable. Seis puntos de seis, dos victorias sólidas –2-1 en el campo de Torino, 2-0 en San Siro frente a Venezia– y una sensación clara: con Ruben Amorim al mando, el equipo se mueve con una seguridad que no siempre tuvo en los últimos años.
Pero el verdadero termómetro llega ahora. Se llama Juventus, se juega en Turín y pesa como la historia.
Un récord que ni las leyendas tocaron
El duelo del domingo no solo vale tres puntos. Lleva escondido un desafío histórico. Si Amorim gana en el campo de Juventus, se convertirá en el primer entrenador de Milan desde 1958 en firmar tres victorias en sus tres primeros partidos de Serie A al frente del banquillo rossonero.
No lo lograron Arrigo Sacchi. Tampoco Fabio Capello. Ni siquiera Carlo Ancelotti, arquitectos de algunos de los ciclos más gloriosos del club.
Sacchi tropezó pronto: perdió su segundo partido de liga, derrotado por Fiorentina con goles de Ramón Díaz y del entonces joven y ya brillante Roberto Baggio. Capello, en 1991, empezó con dos triunfos consecutivos, pero se frenó justo en el tercer encuentro, curiosamente también a domicilio ante Juventus, con un 1-1 que frenó la racha. Ancelotti, en 2001, ni siquiera pudo arrancar con victoria: 0-0 contra Piacenza en su estreno liguero con Milan.
La estadística subraya aún más el peso de lo que persigue Amorim. Solo tres entrenadores han ganado sus tres primeros partidos de Serie A al frente de Milan, y ninguno lo ha hecho en casi siete décadas. Mario Sperone lo consiguió en 1952, Gipo Viani en 1956 y el último en lograrlo fue Cina Bonizzoni en 1958. Desde entonces, silencio.
Un Milan en marcha… y un muro llamado Juventus
El contexto deportivo alimenta la expectativa. Milan llega con confianza, con una idea de juego que ya se deja ver y con un vestuario que parece haber comprado rápido el mensaje del nuevo técnico. Ganar en Turín, sin embargo, es otra cosa. Es territorio de nervios, de detalles, de pequeños errores que se pagan con puntos y, en noches como esta, con páginas de historia.
El reto es doble: sostener el buen inicio de la temporada 2026-27 y, al mismo tiempo, firmar un registro que ni los gigantes del pasado pudieron escribir. Amorim no compite solo contra Juventus; compite, en cierto modo, contra la sombra de Sacchi, Capello y Ancelotti, contra un Milan que se mide siempre con su propia leyenda.
En juego hay una victoria. También un lugar en los libros del club. La pregunta es simple y brutal: ¿está este Milan, tan pronto, listo para tumbar a Juventus y reescribir una marca que lleva 68 años intacta?






