Salahdine Parnasse derrota a Dan Hooker en UFC
El aviso llegó con un gesto mínimo: una reacción de Dan Hooker que delató el daño. Salahdine Parnasse lo había tocado donde más duele y lo supo al instante. A partir de ahí, fue clínico. Implacable.
Primero castigó el cuerpo con una patada que dobló al neozelandés y abrió la puerta. Luego cambió el nivel, subió la mira y conectó una patada alta que impactó limpia en la cabeza. Sin darle tiempo a respirar, encadenó un zurdazo pleno al rostro. Hooker cayó a la lona y, ya con la presa herida, Parnasse solo necesitó un par de golpes más para obligar al árbitro a detener la pelea.
Fue la sexta victoria consecutiva por detención para el francés, que ya sabe lo que es reinar en dos divisiones en Europa tras conquistar los títulos de peso pluma y peso ligero en la promotora KSW. Ese currículum, ahora reforzado con un estreno contundente, le abre de golpe la puerta a cruces de alto calibre con algunos de los nombres más codiciados de la división en UFC.
La escena tuvo un eco incómodo para Hooker. El resultado calcó lo vivido en 2021, cuando también tuvo que recibir a un campeón procedente de otra organización: el estadounidense Michael Chandler, ex monarca de Bellator, lo noqueó en su debut en la compañía. Entonces, Hooker estaba instalado en el top 5 del peso ligero y Chandler aprovechó ese impulso para pelear por el título en su siguiente presentación.
Hoy el contexto es distinto, pero el golpe deportivo es igual de duro. La derrota ante Parnasse deja al neozelandés en una encrucijada. Durante casi siete años ha sido un fijo en el top 15 de la división, un referente del “matar o morir” que lo convirtió en favorito de la afición por su disposición a entrar en guerras sin mirar atrás. Esa identidad no cambia, pero el balance reciente pesa: acumula tres derrotas consecutivas, todas por detención.
Para un veterano con 39 combates profesionales de artes marciales mixtas, nunca había encadenado una racha tan negativa. Esta es la peor serie de su carrera. Y obliga a preguntarse qué camino tomará ahora un peleador que, hasta hace nada, era sinónimo de élite y resistencia en la categoría.






