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Usyk rechaza ser el plan B de Fury en el boxeo pesado

El pulso en la cumbre del peso pesado sigue torcido. Tyson Fury, cansado de esperar a Anthony Joshua, ha intentado reabrir una vieja herida deportiva: un tercer combate con Oleksandr Usyk. La respuesta desde el entorno del ucraniano ha sido fría, directa y con un mensaje muy claro: que no cuenten con él como solución de emergencia.

Con las negociaciones para el esperado Fury‑Joshua atascadas por la sede del combate —Londres para el equipo de Joshua, opciones como Nueva York sobre la mesa para el entorno de Fury—, el británico recurrió a las redes sociales para anunciar que busca nuevo rival. Y apuntó de nuevo al hombre que le arrebató el trono absoluto del peso pesado en 2024.

Usyk no tardó en recibir el recado. Y lo devolvió con contundencia.

“Usyk no es el plan de respaldo de Tyson”

En declaraciones a Sky Sports News, el mánager de Usyk, Sergey Lapin, marcó la línea roja:

“Usyk no es el plan de respaldo de Tyson. Si Fury necesita un oponente, debería visitar la plataforma Ready to Fight. Allí pueden ayudarle a encontrar un rival digno. Oleksandr siempre está abierto a grandes desafíos. Pero las intenciones serias se respaldan con una oferta concreta, no con declaraciones en la prensa”.

No hay insultos. No hay gritos. Pero el mensaje es demoledor: si Fury quiere algo serio, que lo ponga por escrito y deje de lanzar anzuelos por Instagram.

Usyk, que en junio anunció que dejaba vacantes los tres cinturones de peso pesado que aún conservaba, insiste en que no se retira. A sus 39 años, sigue invicto como profesional (25‑0) y su nombre ya se ha vinculado a un posible duelo con Deontay Wilder. El ucraniano, que encadenó dos victorias sobre Joshua en 2021 y 2022, se ha integrado además en el equipo de entrenamiento del británico en el último año, un giro inesperado que añade aún más tensión a este triángulo.

Fury aprieta, Joshua duda, el escenario bloquea

Mientras tanto, el combate que el boxeo británico lleva más de una década esperando sigue sin fecha ni sede. Fury y Joshua han firmado contratos individuales para una pelea prevista inicialmente para noviembre, pero la elección del lugar mantiene todo en pausa.

Eddie Hearn, promotor de Joshua, insiste en que la pelea debe celebrarse en Londres. Fury, en cambio, acusa a su compatriota de buscar excusas para evitar el cruce. El debate ya no es solo deportivo; es de orgullo, de territorio, de legado.

En medio de ese bloqueo, Fury ha decidido mover ficha públicamente. En un vídeo publicado en Instagram, el “Gypsy King” lanzó un dardo envenenado a Joshua… pasando por Usyk.

“Oleksandr, tú eres su entrenador y su sensei y sabes que es débil de mente… y que nunca pelearía con el Gypsy King, cosa que tú sí has tenido las agallas de hacer dos veces”, dijo Fury. Reconoció además las derrotas: “Te dieron las decisiones la última vez, justo para ti. Buena suerte, hagámoslo otra vez. Corrámosla de nuevo en noviembre”.

El británico remató dejando la presión del lado del ucraniano: “La pelota está ahora en tu campo… ¿quieres pelear conmigo este año, 2026, o lo dejas ya? Dímelo porque ahora estoy buscando nuevo oponente”.

Un campeón que elige su guerra

La situación dibuja un escenario curioso: Fury, sin rival claro; Joshua, atrapado entre la ambición y la negociación; Usyk, convertido en árbitro silencioso de la división, pero sin intención de dejarse utilizar como salvavidas de nadie.

El ucraniano ha demostrado que no rehúye a nadie. Ya venció a Joshua dos veces, destronó a Fury y se marchó del trono indiscutido por decisión propia, no por obligación. Ahora, con la opción Wilder en el horizonte y con su estatus intacto, puede permitirse elegir el próximo capítulo.

Fury quiere revancha. Joshua quiere Londres. Los promotores quieren un estadio lleno y una bolsa gigantesca. Usyk, de momento, solo quiere una cosa: una oferta real sobre la mesa. Y en los pesos pesados, las peleas no empiezan con un vídeo viral; empiezan con un contrato firmado.