Fernando Alonso y su Bugatti Veyron: La competencia fuera de la pista
Fernando Alonso no podrá igualar jamás los títulos mundiales de Lewis Hamilton, pero lejos de los circuitos sigue empeñado en jugar en la misma liga. Y, cuando se trata de coches de ensueño, el asturiano no está dispuesto a ir a rebufo de nadie.
Hace unos días, Hamilton acaparó miradas en Monza al presentarse con una joya casi de museo: un Ferrari F40 con un kilometraje ridículo y un bloque motor que, según él, coincide con su mítico dorsal 44. Una pieza cotizada entre los 3 millones de libras, precio medio de mercado, y las 6 millones que alcanzó el último récord en subasta. Un misil rojo convertido en símbolo de estatus.
Alonso, como tantas veces en pista, ha respondido a su manera.
Un Veyron de otro planeta en las calles de Mónaco
El piloto de Aston Martin fue grabado y fotografiado conduciendo por Mónaco un Bugatti Veyron Grand Sport Vitesse que ya muchos señalan como el más caro jamás construido. No lo presentó en un gran premio, no lo lució en un paddock abarrotado. Simplemente apareció, deslizándose entre yates y boutiques, como si llevar un icono de la automoción fuera lo más normal del mundo.
Este Veyron, fabricado en 2014, es una pieza única desde la carrocería: 20 toneladas de aluminio pulido para lograr un efecto espejo que convierte al coche en un objeto casi irreal, una escultura en movimiento. Bajo el sol del Principado, el reflejo lo delataba mucho antes de que el rugido del motor llegara a los oídos de los curiosos.
No es solo fachada. El Veyron, desde su lanzamiento en 2005, redefinió el concepto de coche de producción: velocidad máxima de 407 km/h y un descomunal motor 8.0 litros W16 con cuatro turbos. Un monstruo técnico que marcó una era.
Según informa AutoNext, la unidad que ahora conduce Alonso apenas tenía 750 kilómetros recorridos con su anterior propietario y llevaba 27 meses a la venta antes de que el español decidiera añadirla a su garaje. Un capricho muy meditado… o muy bien calculado.
Duelo millonario lejos del semáforo
La venta pública más alta registrada de un Veyron ronda los 2 millones de libras. Sin embargo, la configuración específica del modelo de Alonso, con ese acabado de aluminio pulido y su carácter prácticamente inmaculado, puede disparar su valor muy por encima de esa cifra y situarlo en la misma batalla económica que el F40 de Hamilton.
No es un gesto aislado, sino otro ladrillo en una colección que ya impresiona por sí sola. A sus 45 años, el bicampeón del mundo posee, entre otras piezas, un Aston Martin Valkyrie, uno de los hypercars más extremos jamás homologados para carretera, y un exclusivo Pagani Zonda Roadster Diamante Verde, fabricado como pieza única.
En la pista, Hamilton seguirá mandando en el marcador de títulos. Pero en los garajes de lujo, entre F40, Veyron, Valkyrie y Zonda, la carrera sigue abierta. Y Alonso, una vez más, se ha asegurado de que nadie pueda ignorar su nombre cuando se habla de excesos sobre cuatro ruedas.






