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Andy Ruiz Jr tropieza en su regreso ante Damian Knyba

El boxeo de los pesos pesados volvió a sacudir el guion. Andy Ruiz Jr, el hombre que un día despojó a Anthony Joshua de sus cinturones y estremeció al mundo, regresó tras dos años de ausencia… y se encontró con un muro llamado Damian Knyba.

En el Prudential Center de Nueva Jersey, el mexicano cayó por decisión unánime en su pelea de vuelta. Las cartulinas lo dejaron claro: 117-110, 114-113 y 114-113 para el polaco, que no se dejó intimidar ni por el currículo ni por la fama de su rival.

Ruiz Jr, de 36 años, llegaba con la mochila cargada de incógnitas. Desde su derrota en la revancha ante Joshua en 2019, las lesiones le habían ido apagando el ritmo, espaciando peleas y enfriando el impulso de aquel campeón inesperado. La noche del viernes confirmó que el camino de regreso a la élite será todo menos sencillo.

El punto de quiebre llegó en el séptimo asalto. Ruiz Jr terminó en la lona, las piernas vencidas, obligado a agarrarse al sonido de la campana para evitar un desenlace todavía peor. El golpe no solo fue físico. Desde entonces, el combate cambió de tono: Knyba olió la oportunidad y se aferró a ella con una disciplina férrea.

Ruiz intentó reaccionar en los últimos rounds. Buscó el intercambio, trató de imponer manos rápidas y pesadas, esa firma que un día desarmó a Joshua. Pero cada intento se estrelló contra el orden del polaco, que manejó la distancia, cerró espacios y negó al mexicano la gran mano que pudiera voltearlo todo. El esfuerzo fue evidente; la remontada, imposible.

Al final, el rostro de Ruiz Jr lo contaba todo: un ojo morado, gesto serio, pero sin rastro de rendición. Acaba de firmar con Matchroom, la promotora de Eddie Hearn, y no quiere que esta derrota lo saque del mapa. Lo dejó claro tras la pelea: eligió a Damian Knyba porque no quería un regreso cómodo, porque entendía que el riesgo forma parte del negocio y porque está convencido de que aún tiene gasolina para competir arriba.

Su mensaje fue directo: necesita actividad, continuidad, pelear otra vez cuanto antes. El plan de regreso sigue en pie, aunque ahora con una piedra más en el camino y muchas preguntas sobre su techo real en este nuevo tramo de su carrera.

Del otro lado, la noche perteneció a Knyba. Serio, aplicado, sin estridencias, el polaco aprovechó el escaparate y se ganó el derecho a soñar más alto. Nada más sonar el veredicto, apuntó a la cima: nombró a Agit Kabayel, actual campeón mundial del peso pesado del WBC, como su objetivo.

No fue un reto vacío. Knyba ya sabe lo que es caer ante Kabayel: el alemán lo noqueó en su propio país a comienzos de año. Precisamente por eso, la victoria ante Ruiz Jr tiene otro sabor. No solo le abre la puerta al ranking y a las grandes carteleras; también alimenta la idea de una revancha que él mismo reclama con insistencia.

Mientras Ruiz Jr intenta recomponer su ruta hacia otra oportunidad grande, Knyba se sube a la ola de una de las victorias más importantes de su carrera. Uno mira hacia dentro, obligado a ajustar todo. El otro mira hacia arriba, decidido a volver a cruzarse con el campeón que ya lo derribó una vez.

En los pesos pesados, las segundas oportunidades no se regalan. Se arrancan a golpes. Y ambos, por caminos muy distintos, acaban de dejar claro que todavía están dispuestos a pagar el precio.