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Antonelli, el nuevo talento que desafía a Verstappen

Kimi Antonelli empieza a parecerse peligrosamente a su buen amigo Max Verstappen. En la manera de remontar, en el ritmo de carrera, incluso en el área donde más debe crecer. El parecido es tan grande que ahora mismo solo hay un rasgo que todavía los separa de verdad.

De la P19 a la victoria: una estampa muy conocida

Salir 19º y acabar ganando un Gran Premio era, hasta hace nada, una imagen casi patentada por Max Verstappen. Daba igual que arrancara desde el fondo de la parrilla mientras su compañero salía desde la pole: el neerlandés mantenía la calma y encontraba la forma de ganar. Por eso el triunfo de Antonelli en Monza resultó tan impactante. Era como ver una repetición, pero con otro casco.

La facilidad con la que el italiano fue abriéndose paso entre el tráfico rozó lo insultante. En pocas vueltas ya estaba metido en el grupo de cabeza. El parón con bandera roja y la posterior resalida le echaron una mano, sí, pero cuesta encontrar a alguien en el paddock que crea que Antonelli no habría ganado igualmente el GP de Italia.

Para George Russell, la victoria de su compañero tuvo un sabor especialmente amargo. A finales de 2025, el británico se proclamaba listo para pelear por el título. La pista lo ha desmentido con contundencia. Russell no está al nivel de Antonelli. En Monza fue reducido a un rol que suele asociarse a segundas espadas reconocidas como Sergio Pérez o Valtteri Bottas. Lo que le ocurrió al británico es algo que un Lewis Hamilton o un Max Verstappen difícilmente habrían permitido.

Dice mucho de Russell, pero dice aún más de Antonelli. En su segundo año en la F1, con solo 19 años, está desarmando a un compañero que hasta hace poco se consideraba potencial campeón del mundo. La situación recuerda inevitablemente a Daniel Ricciardo, que terminó saliendo de Red Bull cuando vio de cerca hasta dónde podía llegar Verstappen.

El domingo pertenece a Antonelli

Para Russell ya es tarde para escapar. Tras dominar a Antonelli durante buena parte de 2025, en 2026 está siendo claramente superado. Y el golpe más duro llega en el terreno que decide campeonatos: el domingo.

Los datos de ritmo de carrera en las 13 pruebas disputadas hasta ahora son demoledores. El GP de Bélgica queda fuera de la comparación por el abandono temprano de Russell, pero en las otras 12 carreras Antonelli ha sido más rápido en 10. Solo en China y Austria el británico logró un mejor ritmo, y en ambos casos por menos de una décima.

En el cómputo global, el italiano ha sido, de media, 0,380 segundos más rápido por vuelta que su compañero en esas 12 citas. Una eternidad a ese nivel.

Ese tipo de superioridad en el segundo año recuerda más a perfiles como Verstappen o Fernando Alonso. Mientras Lewis Hamilton y Sebastian Vettel irrumpieron en la F1 como talentos descomunales a una vuelta, la virtud de Verstappen se vio clara desde el primer día: marcar la diferencia en carrera. Antonelli comparte ese don.

El punto débil: el sábado

Como le ocurrió a Verstappen, la gran asignatura pendiente de Antonelli está en la clasificación. El neerlandés necesitó varios años junto a Carlos Sainz y Daniel Ricciardo antes de empezar a dominar con claridad a sus compañeros tanto los sábados como los domingos, a partir de 2018. Hoy, donde más puede sufrir Antonelli frente a Russell es en la vuelta lanzada.

El italiano manda en el cara a cara de clasificación, pero por muy poco: 7-6. Ha sido más rápido más veces, y eso también se ve en la media de las diferencias. Su ventaja se queda en 0,093 segundos. Un margen mínimo, sobre todo si se compara con el abismo que abre los domingos.

Ahí aparece una de las dos grandes diferencias actuales con Verstappen. La otra es obvia: el neerlandés acumula más victorias, más títulos y lleva años sosteniendo este nivel. Antonelli todavía debe demostrar que puede mantener este rendimiento durante una temporada completa.

Donde Verstappen sigue siendo único

La verdadera brecha, sin embargo, está en el cuerpo a cuerpo. El pilotaje rueda a rueda de Max Verstappen no tiene igual. Incluso en Monza volvió a marcar diferencias con maniobras de ataque y defensa de altísimo nivel. Esa capacidad para colocarse en sitios donde nadie más llega es, hoy por hoy, un rasgo exclusivo del tricampeón.

Antonelli aún no está ahí. De hecho, su pilotaje en lucha directa puede resultar algo desordenado. En Monza se fue fuera de pista en su duelo con Russell, una escena que rara vez se ve en Verstappen. Charles Leclerc ya le había señalado esta temporada por su manera de pelear en paralelo. El italiano, sin embargo, está mejorando a ojos vista.

Lo que ya no admite discusión es el talento. Antonelli es una joya distinta, con un dominio del ritmo de carrera que remite inevitablemente a Verstappen. Su primer título, en solo su segundo año en la F1, empieza a parecer una mera formalidad.

La pregunta ya no es si está llamado a ser campeón. La cuestión es otra: si algún día comparten coche en igualdad de condiciones, ¿podrá este chico de 19 años complicarle de verdad la vida al hombre que ha redefinido lo que significa ganar en la Fórmula 1 moderna?