Antonelli logra una remontada épica en el Gran Premio de Italia
“Es una pena. Creo que habríamos salido adelante”. La frase de Liam Lawson resume un domingo que le dejó más vacío que satisfecho, en un Gran Premio de Italia que terminó convertido en el escenario perfecto para la exhibición de un adolescente: Kimi Antonelli.
Red Bull decidió cambiar el motor de Lawson, aprovechando el “comodín” que supone la lesión de Isack Hadjar. Una apuesta a futuro que condenó al neozelandés a un fin de semana a contracorriente: desde los libres, pasando por la clasificación, hasta una carrera de 53 vueltas en la que todo pareció alinearse en su contra.
Mientras Lawson peleaba desde la trastienda, el foco se lo llevó el hombre del día. Desde el fondo del pelotón.
Antonelli, de la 19ª a la gloria
Kimi Antonelli arrancó 19º tras también cambiar motor. Cruzó la meta primero. Séptima victoria del año. Probablemente, la más contundente.
El italiano no solo ganó. Golpeó el campeonato. Y lo hizo contra su propio compañero. George Russell lideró buena parte de la prueba, manejó el ritmo, controló la situación… hasta que el coche de seguridad irrumpió en el tramo final y cambió el tablero.
Russell se quedó en pista. Antonelli entró a boxes. Neumáticos frescos contra goma usada. Cuando se retiró el coche de seguridad, el duelo estaba escrito. El joven italiano atacó, exprimió el agarre extra y terminó pasando al británico camino a la bandera a cuadros. Victoria y un mensaje claro en el Mundial: su ventaja en el campeonato se estira ahora hasta los 66 puntos.
Russell tiene motivos para sentirse agraviado. Hizo casi todo bien, lideró, marcó el paso… y vio cómo la neutralización tardía abría una puerta que su compañero atravesó sin titubear.
Verstappen salva el podio, Gasly se desinfla
Detrás de los Mercedes, Max Verstappen rescató un tercer puesto que sabe más a daño limitado que a gran resultado. El holandés mantuvo el tipo, pero no tuvo respuesta para el empuje final de Antonelli ni para el control de Russell antes del coche de seguridad.
Más atrás, Pierre Gasly pasó de la sorpresa del sábado al desencanto del domingo. Salió desde la pole con el Alpine, pero el ritmo a una vuelta se evaporó en cuanto la carrera se estiró. No hubo consistencia, no hubo degradación controlada, no hubo milagro. Séptimo en meta, muy lejos de las expectativas que había generado 24 horas antes.
Lawson, trabajo sucio y 41 vueltas con el mismo juego
El domingo de Lawson empezó en el pit lane. Castigo estratégico, pero también salvavidas. Desde allí evitó el caos de la primera curva y aprovechó el embudo para ganar dos posiciones en la vuelta inicial. Al final del tercer giro ya rodaba 15º, con buen ritmo y la sensación de que podía construir algo serio.
Entonces llegó el golpe de escena: Charles Leclerc contra el muro en la curva 11. Bandera roja. Más de media hora de interrupción. Nuevo arranque, nueva oportunidad para avanzar.
La carrera se relanzó y Lawson volvió al ataque, hasta que un toque con Nico Hülkenberg en la curva 4 arruinó el plan. Daños en el alerón delantero, paso obligado por boxes en la vuelta 13 y regreso a pista hundido en la 21ª posición. Aun así, tenía ritmo. Tenía coche. Le faltaba tiempo.
Tardó hasta la vuelta 20 en enganchar al grupo precedente. A partir de ahí, empezó la remontada silenciosa. Tres adelantamientos, incluidos ambos Cadillac en pista, mientras Fernando Alonso abandonaba con su Aston Martin, devolvieron a Lawson al 17º lugar cerca del ecuador de la prueba.
Parecía demasiado tarde. Una brecha de más de 20 segundos con los coches de delante lo dejaba sin margen. Entonces apareció la tabla de salvación: Virtual Safety Car en la vuelta 29 por la detención en pista del segundo Aston Martin, el de Lance Stroll. La diferencia se redujo, pero el guion seguía torcido: sus rivales montaban neumáticos más frescos tras pasar por boxes, él no.
Pese a ello, el neozelandés se lanzó a por lo que quedaba. Alcanzó y superó a los dos Haas de Esteban Ocon y Ollie Bearman, mientras Alex Albon paraba tarde con el Williams y le regalaba otra posición. Lawson cruzó la meta con un juego de neumáticos que ya acumulaba 41 vueltas. Agotado el caucho, agotado el margen, intacta la sensación de que había exprimido lo que tenía… pero sin premio en forma de puntos.
De ahí su lamento. Había base para algo más.
Racing Bulls responde sin Lawson
Mientras tanto, Racing Bulls, el equipo que echa en falta a Hadjar y que observa con lupa cada actuación de Lawson, firmó un resultado sólido sin él. Arvid Lindblad terminó octavo, Yuki Tsunoda cerró el top 10. Doble llegada en los puntos, pero con un matiz: la ventaja en la pelea por la quinta plaza del campeonato de constructores se reduce a 13 puntos.
No es un desastre, pero sí un aviso. La zona media no perdona.
Madrid espera… y Lawson también
La Fórmula 1 enlaza ahora este Gran Premio de Italia con una cita histórica: el primer Gran Premio de España en Madrid, segunda carrera de un doblete que cierra la temporada europea.
Lawson mira a esa carrera con una mezcla de urgencia y oportunidad. Aspira a seguir sustituyendo a Hadjar, necesita otra aparición para mostrar su mejor versión a Red Bull y, sobre todo, para reforzar su candidatura a un asiento estable el próximo año.
Antonelli ya ha lanzado su mensaje al campeonato. La pregunta es si en Madrid será el turno de Lawson para responder.






