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Auger-Aliassime se despide del US Open 2026

La noche en Flushing Meadows dejó una de esas imágenes que inquietan más que una derrota abultada. Félix Auger-Aliassime, tercer cabeza de serie y una de las grandes apuestas del cuadro masculino, se despidió en segunda ronda del US Open 2026 superado por Karen Khachanov y, sobre todo, por su propio cuerpo.

El marcador fue contundente: 6-7 (5), 6-3, 6-2, 6-2 para el ruso. El contexto, mucho más preocupante.

Del tiebreak al vacío

El canadiense arrancó bien. Se aferró al primer set, lo llevó al desempate y lo cerró con autoridad. Parecía el inicio de una noche larga, de esas batallas de segunda semana adelantadas al calendario.

Pero el partido cambió de tono de forma brusca.

“Después de un set y medio, simplemente no me sentía bien, estaba mareado y veía puntos”, admitió luego ante la prensa. La frase lo explica todo. A partir de ahí, su tenis se deshilachó.

Khachanov olió la fragilidad y apretó. El servicio de Auger-Aliassime, habitualmente un arma, se convirtió en un problema constante: solo un 58% de primeros saques dentro, 20 bolas de break en contra, siete roturas cedidas. Demasiado lastre para cualquiera, imposible contra un pegador del calibre del ruso.

Los números terminaron de desnudar la noche: ocho dobles faltas, 47 errores no forzados frente a los 30 de su rival. Igualados en aces, 12 por cabeza, pero a partir de ahí el duelo dejó de ser parejo.

“Karen es un gran jugador, pero no puedo ganarle a él ni a nadie de este cuadro sintiéndome como me sentí hoy”, reconoció el canadiense, sin excusas, pero con una realidad que pesó más que cualquier planteamiento táctico.

Un número 4 en el aire

La eliminación duele por el modo y por el momento. Hace un año, Auger-Aliassime alcanzó las semifinales en Nueva York antes de caer ante Jannik Sinner, entonces subcampeón. Ese resultado fue uno de los pilares que lo impulsaron hasta el número 4 del mundo, su mejor ranking histórico.

Esta salida prematura deja ese estatus en serio riesgo. En un circuito donde cada punto se defiende con uñas y dientes, perder tanto terreno en un grande abre la puerta a un baile de posiciones en la parte alta de la clasificación.

Lo más inquietante, sin embargo, no es el ranking, sino el origen del problema. El jugador aseguró que llegó al partido sintiéndose bien y que los síntomas lo tomaron por sorpresa en plena batalla. Ahora planea someterse a pruebas médicas cuando regrese a casa para intentar entender qué ocurrió.

Entre la incertidumbre física y el tablero deportivo, se suma otro frente abierto: su equipo técnico. Este verano se separó de Frederic Fontang, el entrenador con el que había construido buena parte de su ascenso, y explicó que espera anunciar un nuevo coach en las próximas semanas. El “volver a la mesa de trabajo” que mencionó tras el partido no es solo una frase hecha: implica salud, juego y proyecto.

Brilla el dobles canadiense

La jornada, sin embargo, no fue solo sombras para el tenis canadiense en Nueva York. En el cuadro de dobles femenino, Gabriela Dabrowski, de Ottawa, y su compañera brasileña Luisa Stefani, segundas cabezas de serie, firmaron una victoria sólida: 6-1, 6-3 ante Irina Khromacheva y Anastasia Detiuc.

Dominio claro. Cuatro aces, 21 golpes ganadores frente a los nueve de la pareja rival y un marcador que reflejó la jerarquía de una dupla que llega con peso específico al torneo. Dabrowski, campeona de dobles del US Open el año pasado junto a Erin Routliffe, busca revalidar corona ahora con Stefani.

Su próximo obstáculo saldrá del duelo entre Sara Errani y Lilli Tagger frente a las gemelas estadounidenses Kristina y Annika Penickova. Un cruce que, por estilo y experiencia, puede ofrecerles un examen muy distinto al de su debut.

También hubo paso firme de Leylah Fernandez en el dobles. La jugadora de Laval, Quebec, junto a la indonesia Janice Tjen, arrasó 6-1, 6-1 a Nika Radisic e Isabelle Haverlag. Un marcador casi perfecto que las envía a un atractivo enfrentamiento ante Routliffe, ahora formando pareja con Aldila Sutjiadi.

Shapovalov y Fernandez, el siguiente capítulo

Mientras Auger-Aliassime se marcha con más preguntas que respuestas, el resto de la armada canadiense mantiene viva la presencia en el torneo.

Fernandez tiene cita en tercera ronda de singles con un desafío mayúsculo: Jessica Pegula, tercera favorita y una de las grandes referencias del tenis estadounidense actual. Un duelo que mide carácter, consistencia y capacidad de gestionar la presión de la Arthur Ashe o la Louis Armstrong a pleno ruido.

En el cuadro masculino, Denis Shapovalov se prepara para medirse con Ben Shelton, octavo cabeza de serie y uno de los grandes ídolos locales. Potencia contra potencia, brazo zurdo contra servicio demoledor, en un choque que promete ráfagas de tenis explosivo.

El US Open avanza, el foco se desplaza a otros nombres y otras historias. Para Félix Auger-Aliassime, en cambio, la gran pregunta ya no es solo hasta dónde puede llegar en un grande, sino cómo volver a sentirse bien en la pista antes de volver a soñar con las últimas rondas.