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Aumento histórico de pagos en el cricket doméstico de Bangladesh

El ruido llevaba días creciendo. La suspensión de la próxima edición de la Bangladesh Premier League había dejado un vacío económico enorme para muchos jugadores locales, que viven del calendario doméstico y de ese único torneo franquicia del país. La inquietud se transformó en molestia, la molestia en presión. Este jueves, en Mirpur, llegó la respuesta.

En una rueda de prensa improvisada en el Sher-e-Bangla National Cricket Stadium, el presidente de la Bangladesh Cricket Board (BCB), Tamim Iqbal, anunció un aumento drástico en los honorarios por partido en todas las competiciones domésticas. No fue un ajuste, fue un giro de timón.

Un salto de escala para el cricket masculino

Los números hablan por sí solos. El pago por partido de primera clase para los hombres pasa de 70.000 a 1,5 lakh taka. Más del doble. El propio Tamim recordó que, cuando asumió la presidencia del comité ad hoc de la BCB, ya lo había elevado a 1 lakh. Ahora va un paso más allá.

En List A, el incremento sigue la misma línea: de 50.000 a 1 lakh por encuentro. En el T20 doméstico, de 40.000 a 80.000. Todo, prácticamente, multiplicado por dos.

Detrás de estas cifras hay una estrategia clara. Tamim recordó que en la BPL participan entre 50 y 70 jugadores locales, pero que el ecosistema real del cricket bangladesí se sostiene sobre un grupo mucho más amplio: entre 150 y 200 cricketers repartidos entre primera clase, List A y T20. Es a ellos a quienes busca blindar.

El cálculo que presentó es contundente: si un jugador doméstico completa la temporada y suma estos honorarios a su salario, puede situarse en una franja anual de 35 a 40 lakh taka. Traducido al mes, más de 3 lakh. Un colchón que, en palabras del presidente, debería ser suficiente para que “no tengan que preocuparse” por el sustento de sus familias.

El impulso al cricket femenino

El paquete no se limita al cricket masculino. El cricket femenino también recibe un empujón significativo.

El pago por partido en encuentros de cuatro días para las mujeres se duplica: de 20.000 a 40.000 taka. En los partidos de un día, de 15.000 a 30.000. En el T20 femenino, de 10.000 a 20.000. La misma lógica: duplicar, consolidar, profesionalizar.

No se trata de un gesto simbólico. En un contexto donde la BPL no se disputará esta temporada, cada taka cuenta. Y la BCB busca que sus propias competiciones basten para sostener la carrera de quienes se mantienen en el circuito doméstico.

“No hay dos bandos, somos uno solo”

El trasfondo de este anuncio viene marcado por la tensión. La decisión de posponer la BPL había generado inseguridad. Algunos jugadores, inquietos por la pérdida de una fuente clave de ingresos, habían mostrado su descontento con la cúpula de la Cricketers Welfare Association, encargada de negociar con la BCB.

Tamim quiso cortar cualquier narrativa de confrontación. A la salida de la reunión del comité de trabajo de la BCB en la sede de Mirpur, insistió en un mensaje de unidad: no hay “dos lados”. Para él, cricketers, directores, presidente y junta forman un mismo bloque.

El presidente también subrayó que no buscaba un parche de un año para compensar la ausencia de la BPL. Su idea, recalcó, era un modelo que beneficie a los jugadores “año tras año”, que permita a un profesional vivir del cricket doméstico sin depender de una única ventana de ingresos.

Más dinero, más exigencia

El aumento viene con letra pequeña. Y es clara.

Tamim fue tajante con un punto: el profesionalismo. La BCB, dijo, cumplirá con las demandas que llegaron desde el lado de los jugadores. Pero espera la misma respuesta en sentido contrario. La primera línea roja: la prueba de fitness previa a la temporada.

El mensaje no admite interpretaciones: quien no supere los test físicos obligatorios no tendrá margen para ruegos ni excepciones. Sin matices. Con la junta aportando “todo el apoyo financiero”, la conducta profesional de los jugadores se vigilará “muy de cerca”, advirtió el presidente.

Es un pacto implícito: más ingresos a cambio de estándares más altos. Más seguridad económica, pero también más control.

Un modelo en revisión

Mientras refuerza los pagos individuales, la BCB también revisa su propio esfuerzo financiero. Según se ha conocido, el organismo ya no está dispuesto a seguir asumiendo en solitario el coste completo de torneos como la National Cricket League (NCL) T20 o las competiciones de cuatro días y de un día de la Bangladesh Cricket League (BCL).

El mensaje es doble. Por un lado, el jugador doméstico gana peso y estabilidad en el sistema. Por otro, la junta marca límites sobre hasta dónde puede cargar con toda la estructura sin apoyos adicionales.

La BPL no se jugará este año. Pero el tablero del cricket bangladesí se está moviendo igual. Ahora, con más dinero en juego y con una exigencia clara: quien quiera vivir del cricket doméstico, tendrá que demostrar, día a día, que está a la altura de ser verdaderamente profesional.