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Aumento de precios en el Gran Premio de Australia 2027

El rugido de los monoplazas tendrá que competir el año que viene con otro ruido en Albert Park: el de las calculadoras de los aficionados. Asistir al Gran Premio de Australia será, de nuevo, más caro. Y esta vez, el salto ha encendido a buena parte de la afición.

La Australian Grand Prix Corporation aprovechó el anuncio de que la edición de 2027 se disputará del 1 al 4 de abril para revelar la nueva estructura de precios. Las entradas saldrán a la venta en dos semanas. Muchos ya se preparan para el impacto.

Membresías que disparan el coste real

Las subidas son generalizadas, pero el cambio más agresivo llega con un nuevo sistema de membresías ligado a las gradas más codiciadas.

Por 750 dólares, los aficionados podrán convertirse en “Grandstand members”, con derecho a renovación prioritaria año tras año, un paquete de bienvenida y acceso temprano al recinto. Sobre el papel, un plus de comodidad y fidelización.

El siguiente escalón, el nivel Premium de 1275 dólares, incluye todo lo anterior y, además, el privilegio de poder comprar entradas para la grada Brabham, situada en el interior de la primera curva, una de las zonas más deseadas del circuito.

El detalle clave: ninguna de esas membresías incluye la entrada en sí. Las localidades de cuatro días rondan los 600 dólares… salvo en Brabham, donde parten de 910.

Ahí es donde las cuentas se disparan. En 2025, la opción más barata de cuatro días en Brabham costaba 1045 dólares. Para 2027, el precio base del asiento baja a 910, pero solo se puede acceder a él pasando antes por caja con la membresía Premium de 1275. Resultado final: 2185 dólares por el mismo fin de semana de carreras en esa grada.

El aficionado medio, contra las cuerdas

Quien no quiera hipotecarse para ver la Fórmula 1 desde una grada también notará el golpe. El pase general de cuatro días sube otros 40 dólares, hasta situarse en 425.

Y también aquí aparece una membresía específica. Por 275 dólares, el “Albert Park Circuit Club” ofrece acceso temprano al recinto, descuentos y prioridad de renovación. Un extra que, sumado al pase general, vuelve a elevar la barrera de entrada para el aficionado de a pie.

Desde 2022, el primer Gran Premio en Melbourne tras la pandemia de COVID-19, el precio del pase general se ha más que duplicado: de 189 a 425 dólares. La tendencia es clara. Y la paciencia de muchos, cada vez menor.

Las reacciones en redes sociales no tardaron en llegar. Indignación, decepción, sensación de haber sido expulsados de “su” evento. “Esto es sinceramente repugnante”, escribió el aficionado Jonny Fraser en X. “Están dejando fuera de precio al mismo aficionado que ha construido este evento desde hace años hasta lo que es hoy. Los precios de Brabham casi se han triplicado en un año. Absolutamente vergonzoso”.

Un mensaje aislado no define una afición, pero el tono general de las respuestas dibuja un mismo paisaje: malestar y cansancio ante otra subida.

Éxito masivo pese a las quejas

La paradoja es evidente. Las críticas crecen, pero las gradas siguen llenándose.

Desde la vuelta del Gran Premio tras la pandemia, Melbourne ha batido récord de asistencia año tras año. En 2026, 483.934 personas pasaron por las puertas del circuito a lo largo de los cuatro días. Jueves y viernes registraron las mayores entradas de la historia del evento en jornadas individuales.

Fue el tercer mayor fin de semana de público para una cita de Fórmula 1 en toda la historia del campeonato. Con esos números sobre la mesa, la organización se siente respaldada para seguir empujando los precios hacia arriba. La demanda, por ahora, aguanta.

Sprint, nuevas sesiones y más acción en pista

El próximo año, el Gran Premio de Australia añadirá otro gancho deportivo: por primera vez incluirá una carrera sprint, programada para el sábado.

El director ejecutivo de la AGPC, Travis Auld, presentó el sprint como “una incorporación emocionante para los aficionados” y aseguró que las jornadas de viernes y sábado ofrecerán “más acción en pista que nunca”. Desde el punto de vista del espectáculo, el formato promete.

El plan deportivo mantiene su estructura habitual de fondo. El jueves 1 de abril está previsto que se abra el telón con Supercars y Porsche Carrera Cup. El viernes será el turno de F3, F2 y F1, ya con los monoplazas del campeonato del mundo tomando el asfalto de Albert Park.

La introducción del sprint obliga a reordenar el fin de semana de Fórmula 1. La segunda sesión de entrenamientos libres desaparece, sustituida por la clasificación específica para la carrera corta. El sábado, los 100 kilómetros de sprint ocuparán el lugar de la tradicional tercera sesión de libres, antes de la clasificación “clásica” para el Gran Premio, que se mantendrá por la tarde-noche.

La organización insiste en el mensaje de siempre. “Estamos también muy ilusionados con el lanzamiento del programa de membresías Albert Park Circuit Club y el anuncio de hoy nos acerca un paso más al evento del año que viene”, señaló Auld. “No podemos esperar para dar la bienvenida de nuevo a los aficionados al Albert Park Circuit”.

Un lujo que ya no es para todos

El calendario de Fórmula 1 arrancará con Bahrain y Arabia Saudí antes de llegar a Melbourne. Para entonces, la mayoría de las entradas del Gran Premio de Australia, si la tendencia se mantiene, volverán a volar pese a los precios.

La pregunta ya no es si el evento llenará. Lo hará. La cuestión es quién podrá seguir pagando el precio de formar parte de esa marea de casi medio millón de personas. Y cuánto tiempo resistirá la pasión antes de que el sonido de los motores quede reservado solo a quienes puedan permitirse escucharlo en primera fila.