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BCCI y la logística en los Juegos Asiáticos: Desafíos en Japón

Nueva Delhi se ha convertido en el epicentro de una negociación que va mucho más allá de simples reservas de hotel. El Board of Control for Cricket in India (BCCI) se juega algo más que el confort de sus estrellas en los Juegos Asiáticos de Aichi-Nagoya: se juega su imagen, su peso político y la manera en que el cricket indio quiere presentarse en un escenario multideportivo.

La disyuntiva es clara. Si el BCCI decide que sus equipos no se alojen en los hoteles oficiales designados por el comité organizador, deberá hacerse cargo de todo: habitaciones, alimentación, transporte interno y, sobre todo, la responsabilidad de que cada jugador llegue al estadio a tiempo. Ni una excusa, ni un retraso. Todo a cuenta propia.

El Indian Olympic Association (IOA) ya ha marcado su territorio. No habrá gestiones paralelas para el cricket. No habrá trato preferencial.

“Igualdad para los 36 deportes”

El mensaje del IOA es firme. Su CEO, Raghuram Iyer, lo dejó claro en conversación con medios indios: el BCCI tiene libertad para moverse, pero también tendrá que asumir las consecuencias logísticas y económicas de cualquier decisión que tome.

Iyer explicó que el BCCI ya ha establecido contacto. El CEO del Board, Hemang Amin, habló con el IOA y de ese intercambio salió una hoja de ruta inmediata: enviar un equipo de avanzada a Japón para inspeccionar hoteles, sede de cricket y servicios complementarios. A partir de ese informe, el BCCI decidirá si se queda con la oferta del comité organizador o si se separa del sistema de alojamiento oficial.

El IOA, subrayó Iyer, tiene otra prioridad: el conjunto de la delegación india, repartida en 36 deportes. “Todos los deportes, atletas, entrenadores y el resto de la delegación son tratados por igual”, remarcó. Ese es el marco. Dentro de él, el BCCI puede maniobrar, pero no imponer.

Hoteles de tres y cuatro estrellas para estrellas de cinco

Sobre la mesa ya hay una propuesta concreta de los organizadores japoneses. Al equipo masculino indio se le ha asignado el APA Hotel Nagoya Ekimae, un tres estrellas funcional, mientras que el conjunto femenino, capitaneado por Harmanpreet Kaur, tiene reservado el Meitetsu Grand Hotel, de cuatro estrellas.

Ambos establecimientos cumplen con los requisitos básicos. Pero están por debajo del estándar de lujo al que se han acostumbrado los jugadores y jugadoras de la selección india, habituados a cinco estrellas, suites amplias y servicios personalizados. A eso se suma otro punto delicado: las habitaciones serán en formato de ocupación doble. Nada de habitaciones individuales para las figuras. Un detalle logístico que, en el universo del alto rendimiento y las grandes federaciones, se convierte en un tema político.

El BCCI, según fuentes, mira todo esto con lupa. No se trata solo de confort. También de control del entorno, privacidad, rutinas de recuperación y la sensación de que el cricket, deporte rey en India, no queda diluido entre miles de atletas.

Calendarios apretados, decisiones urgentes

El tiempo tampoco ayuda. El equipo femenino afronta la primera prueba logística. Regresa de la Asia Cup en Dubái el 13 de septiembre y al día siguiente está previsto el vuelo a Nagoya. Sin margen para pausas. Su participación en los Juegos Asiáticos arranca directamente en cuartos de final el 18 de septiembre y se extiende, si todo va según lo previsto, hasta el 22.

El equipo masculino, liderado por Shreyas Iyer, viajará más tarde: salida a Japón el 21 de septiembre, debut también en cuartos de final a partir del 28 y regreso programado para el 4 de octubre. Dos ventanas distintas, dos operativos paralelos, un mismo dilema de fondo.

Por eso el BCCI envía la próxima semana a su equipo de avanzada a Japón. No es un viaje de cortesía. Tendrán que revisar habitaciones, distancias al estadio, opciones de alimentación, espacios de recuperación, rutas de transporte. De ese informe saldrá una decisión que puede marcar el tono de la relación entre el Board, el IOA y los organizadores japoneses.

Una ciudad al límite de su capacidad

Aichi-Nagoya no es precisamente un lienzo en blanco. La presión sobre el alojamiento es enorme. Las previsiones de participantes han subido de 15.000 a unos 17.000 entre atletas y entrenadores. Los hoteles existentes ya no alcanzan, y la organización ha recurrido a soluciones alternativas: estructuras móviles y hasta el crucero Costa Serena, convertido en alojamiento flotante para parte de la familia de los Juegos.

En ese contexto, encontrar hoteles alternativos que cumplan los estándares del BCCI no será tarea sencilla. Si el Board se desmarca de los hoteles oficiales, deberá montar su propia burbuja: reservas, catering adaptado, transporte local y enlaces seguros y puntuales con la sede de cricket. Todo eso sin romper el cordón sanitario y organizativo de los Juegos.

Porque aunque duerman fuera de la “aldea”, los equipos indios seguirán dentro del sistema de los Juegos Asiáticos. Cualquier decisión deberá canalizarse a través del IOA hacia el comité organizador. La seguridad, las acreditaciones y los accesos a las instalaciones seguirán regidos por los protocolos oficiales. Y una línea roja: nadie sin acreditación podrá entrar en los hoteles donde se hospeden las selecciones.

Antidopaje y control total

El alojamiento separado también toca un área extremadamente sensible: el antidopaje. WADA y la International Testing Agency (ITA) deberán conocer con precisión dónde se alojan los jugadores para poder realizar controles aleatorios en cualquier momento.

Eso obliga a una coordinación fina. No basta con comunicar un hotel. Hay que garantizar accesos, espacios adecuados para los controles, presencia de oficiales y cumplimiento estricto de los tiempos. Un error logístico en este punto no solo sería embarazoso; podría tener consecuencias deportivas.

Iyer, pese a todo, se muestra cómodo con el enfoque del BCCI. Considera lógico que el Board quiera “cuidar a sus atletas” y valore sobre el terreno las condiciones antes de decidir. La línea del IOA es clara: bienestar de los deportistas, pero sin romper la premisa de igualdad interna en la delegación.

Los Ángeles 2028, el contraste que ya asoma

Mientras Japón lidia con la realidad de un deporte en expansión dentro de un evento gigantesco, el horizonte de Los Ángeles 2028 se dibuja con otro trazo. El regreso del cricket al programa olímpico ya se planifica con años de antelación y con un enfoque muy distinto.

Iyer formó parte de una delegación conjunta del IOA y la Sports Authority of India (SAI) que pasó casi una semana en Los Ángeles. Allí se reunieron con distintos actores y recorrieron instalaciones, incluido el futuro epicentro del cricket olímpico.

La sede prevista, el Knight Riders Cricket Ground en el complejo Fairplex de Pomona, se levanta pared con pared con el Sheraton Fairplex Suites & Conference Center. La idea es clara: que las selecciones de cricket se alojen justo al lado del estadio, minimizando desplazamientos y fricciones logísticas. Un ecosistema casi a medida para un deporte que, en 2028, querrá aprovechar al máximo su regreso al programa olímpico.

Los partidos de Major League Cricket servirán como banco de pruebas competitivo y técnico para el nuevo escenario. Un lujo de tiempo y planificación que contrasta con las apreturas y negociaciones de Aichi-Nagoya.

Un ensayo histórico antes de los Juegos

Antes de que la atención se desplace por completo a los Juegos Asiáticos, India y Japón compartirán un momento simbólico. Sus selecciones masculinas se enfrentarán el 22 de septiembre en un T20I por la Suzuki Cup, un duelo que celebra 75 años de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Para India, más allá del valor protocolario, será un ensayo competitivo clave de cara a los Juegos. Para Japón, una oportunidad de oro para medirse a una potencia mundial del cricket en casa, en pleno proceso de crecimiento del deporte.

En paralelo, el BCCI seguirá afinando su jugada fuera del campo. ¿Aceptar el sistema de hoteles oficiales, con sus limitaciones y su mensaje de integración plena en la familia multideportiva? ¿O levantar su propia estructura, asumiendo costes y riesgos, pero manteniendo el control absoluto sobre cada detalle?

En Aichi-Nagoya no solo se pondrán en juego medallas. También se medirá hasta dónde está dispuesto a llegar el cricket indio para seguir siendo, incluso en un entorno olímpico, un universo con reglas propias.