Bernie Ecclestone detenido por portar un arma en Portugal
Bernie Ecclestone vuelve a estar en el centro de un caso de armas de fuego. El histórico exjefe de la Fórmula 1, de 95 años, fue detenido en un aeródromo portugués por llevar presuntamente una escopeta a bordo de su avión privado, en lo que supone el segundo incidente similar en apenas cuatro años.
El magnate británico fue interceptado en el Aeródromo de Tires, en Cascais, a las afueras de Lisboa, según informó el diario portugués Correio da Manhã. La intervención se produjo durante lo que las autoridades describen como una “operación rutinaria” en la zona aeroportuaria, en el momento en que el jet privado de Ecclestone había tomado tierra.
La División de Aeropuertos de la Policía de Seguridad Pública (PSP) de Portugal no ha ofrecido todavía una versión oficial de lo sucedido. Un portavoz de la fuerza policial ya ha precisado que sus agentes de control fronterizo no fueron quienes practicaron la detención que se les atribuye en algunas informaciones. El propio cuerpo remitió cualquier aclaración a la Autoridad Tributaria y Aduanera – Delegación de Lisboa, responsable del operativo según las versiones publicadas en el país. Por ahora, Aduanas no ha respondido a las solicitudes de comentario.
No está claro aún si Ecclestone será formalmente acusado ni si deberá comparecer ante un juez en Portugal. El episodio, sin embargo, reabre un capítulo que el británico creía cerrado desde Brasil.
Un historial reciente con armas
En 2022, Ecclestone ya fue retenido en el aeropuerto de Campinas, en São Paulo, cuando se disponía a embarcar en un avión privado rumbo a Suiza. En aquella ocasión, las autoridades brasileñas encontraron una pistola en su equipaje de mano durante un control de rayos X.
El exmandatario de la Fórmula 1 admitió entonces que portaba el arma, aunque aseguró que desconocía que estuviera en su maleta. Tras el hallazgo, fue detenido, pagó una fianza y pudo viajar posteriormente a Europa.
Más tarde restó importancia al episodio, al que calificó de “incidente pequeño y tonto”, aunque reconoció que le generó “muchas molestias” mientras intentaba regresar al continente junto a su familia. Incluso negó haber sido formalmente arrestado, pese a que las autoridades brasileñas confirmaron que un empresario —cuyo nombre no revelaron— había sido detenido por posesión de arma de fuego en el aeropuerto de Campinas.
Ecclestone explicó que había comprado la pistola, un modelo LW Seecamp calibre .32, años atrás a un mecánico de Fórmula 1 en Brasil, sin munición. Según su versión, llevaba el arma como elemento disuasorio ante posibles robos. “Te hace falta algo así. Podría servir si alguien intenta atracarte”, contó entonces que le habían dicho antes de adquirirla. Relató también que la guardaba en casa y que en ocasiones la mostraba en tono de broma cuando recibía visitas.
Del poder en la F1 a los tribunales
Ecclestone, figura clave en la transformación de la Fórmula 1 en un negocio global y multimillonario, reparte actualmente su tiempo entre Suiza y Portugal, donde posee viviendas, además de otra residencia en Brasil. No es un desconocido para el país luso: fue uno de los artífices del regreso de la F1 a Portugal en 1984, un movimiento que reinsertó al país en el mapa del gran circo.
Su nombre, sin embargo, ha ido ligado en los últimos años tanto al pasado dorado del campeonato como a sus problemas con la justicia. En 2022 aceptó pagar 652 millones de libras esterlinas para evitar la cárcel en un caso de fraude fiscal relacionado con activos en el extranjero no declarados al fisco británico. Entre ellos, un trust en Singapur con una cuenta bancaria que contenía alrededor de 400 millones de libras.
El empresario se declaró culpable de un único cargo de fraude y recibió una condena de 17 meses de prisión, suspendida durante dos años, lo que le permitió eludir el ingreso en un centro penitenciario.
Ahora, con un nuevo incidente vinculado a un arma en un aeródromo, el veterano exjefe de la Fórmula 1 vuelve a situarse bajo el foco de las autoridades. A sus 95 años, la pregunta ya no es qué hizo por el campeonato, sino hasta qué punto su vida lejos de los circuitos seguirá cruzándose con los tribunales.






