Bernie Ecclestone en problemas por arma en Portugal
A los 95 años, Bernie Ecclestone sigue generando titulares lejos de los circuitos. El antiguo jefe comercial de la Fórmula 1 fue retenido el lunes en un aeropuerto de Portugal después de que la policía encontrara una escopeta en su avión privado sin la documentación necesaria para entrar en el país.
El británico habló por teléfono con Reuters desde Portugal y explicó su versión: viajaba desde Suiza con el arma para participar en un evento de tiro al plato, pero no llevaba el llamado “libro azul”, el documento exigido para la importación.
El incidente se produjo en el aeródromo de Tires, cerca de la localidad de Cascais, a las afueras de Lisboa, donde Ecclestone aterrizó junto a su esposa Fabiana, vicepresidenta de deporte en el organismo que gobierna la Fórmula 1.
Según relató, pasó el control de aduanas sin problemas. El conflicto llegó después, cuando la policía preguntó por el arma y reclamó la documentación correspondiente. Ecclestone, que no habla portugués, calificó la situación como una “molestia innecesaria”.
La solución terminó pasando por Fabiana. La brasileña se desplazó a Lisboa acompañada por un funcionario de aduanas para entregar la escopeta a las autoridades. “Ahora hemos pasado por todo esto y la gente en Lisboa se ha quedado con el arma”, afirmó Ecclestone, que aseguró haber firmado los documentos requeridos.
La noticia saltó primero en la prensa portuguesa, que citó fuentes policiales para explicar que la escopeta fue descubierta durante un control rutinario. El episodio se suma a un historial incómodo para el exdirigente en materia de armas.
En 2022 ya había sido detenido brevemente en Brasil por portar una pistola pequeña sin registrar mientras se disponía a embarcar en un avión privado rumbo a Suiza. Entonces reconoció que el arma era suya, pero sostuvo que no sabía que estaba en su equipaje y restó importancia al asunto, al que se refirió como algo “tonto” y “mínimo”.
Ecclestone, antiguo piloto antes de convertirse en el hombre fuerte del negocio de la Fórmula 1 durante unas cuatro décadas, posee una residencia en la zona turística próxima a Cascais. Ahora, su última parada no ha sido un paddock ni una reunión de alto nivel, sino una sala de aduanas, con una escopeta en el centro del escenario.






