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Brendan Taylor: El Hombre que Rompió el Récord de Longevidad en ODI

Brendan Taylor ya no domina las listas de los mejores bateadores de un día. Ese tren pasó hace rato. Pero mientras muchos de sus contemporáneos se retiraron, se hicieron comentaristas o desaparecieron del radar, el veterano de Zimbabue sigue ahí, en el medio del campo, con los guantes puestos y el casco bien ajustado. Y ahora, con un récord mundial en el bolsillo.

En el primer partido de la serie ODI en casa ante Australia, Taylor cruzó una frontera que parecía reservada para leyendas de otra dimensión. Según los datos recopilados por Wisden, su carrera en ODI se extiende ahora a 22 años y 148 días. No es un simple número: es un nuevo récord absoluto de longevidad en el formato.

El registro anterior pertenecía a un gigante del juego, Sachin Tendulkar, con 22 años y 91 días entre su debut y su último ODI. Taylor no compite con él en volumen de runs ni en aura global. Pero en duración, lo ha superado con holgura. Y eso, en un deporte que devora carreras y carreras, tiene un peso especial.

Una carrera a contracorriente

Taylor, a sus 40 años, ha disputado 208 ODI con Zimbabue. Ha marcado 6.708 carreras a un promedio de 35,12, con 11 siglos. Son números que, en cualquier país con menos ruido mediático, lo colocarían sin discusión entre los grandes de su historia. En Zimbabue, donde el cricket ha vivido crisis, recortes y fugas de talento, su figura se vuelve todavía más simbólica.

Su historia en ODI empezó en abril de 2004, cuando debutó ante Sri Lanka. Era otro Zimbabue, otra era del cricket mundial. Desde entonces, el juego cambió, las reglas se ajustaron, aparecieron nuevas potencias y formatos. Taylor siguió.

Si disputa los dos encuentros que restan de la actual serie ante Australia, llevará su marca hasta al menos 22 años y 153 días. Cada vez que cruza la cuerda para entrar al campo, estira un récord que combina resistencia, profesionalismo y un punto de terquedad deportiva.

El contraste con los gigantes

La comparación con Tendulkar solo se sostiene en la línea del tiempo. El “little master” jugó 463 ODI, acumuló 18.426 carreras a un promedio de 44,83 y dejó 49 siglos en el formato. Es otra escala, otro universo estadístico.

Pero ahí está el matiz: el récord de Taylor habla menos de supremacía y más de supervivencia. Mientras Tendulkar fue el eje de una superpotencia del cricket, Taylor ha sido durante años el faro de una selección que pelea por mantenerse competitiva.

En Australia, los nombres que se acercan a esa durabilidad también son ilustres. Ricky Ponting firmó la carrera ODI más larga para un australiano: 375 partidos entre 1995 y 2012, un arco de 17 años y 4 días. Detrás aparece Steve Waugh, con una trayectoria de 16 años y 25 días en el formato. Cifras enormes. Ninguna alcanza la extensión del zimbabuense.

Un récord en medio de la lucha

El contexto deportivo no es amable. Zimbabue pierde 1-0 la serie de tres ODI ante Australia, con el segundo encuentro programado en el Harare Sports Ground el viernes 18 de septiembre. El reto es enorme, como casi siempre que se cruza con una potencia.

Pero mientras el marcador de la serie aprieta, el de la historia ya dejó una marca imborrable. Cada vez que Taylor se coloca detrás de los palos o se ajusta las protecciones para batear, no solo representa a su país: encarna la idea de que, en el cricket, hay carreras que no se miden solo en runs, sino en años resistiendo al reloj.

La pregunta ya no es cuánto más puede dar Brendan Taylor. Es cuánto tiempo más está dispuesto el tiempo a seguir perdiendo contra él.