Brook y Buttler arrasan en Southampton contra Sri Lanka
La última vez que Inglaterra jugó un T20I en Southampton, Harry Brook y Jos Buttler firmaron 233 carreras juntos contra India. Este martes, en el mismo escenario, la pareja volvió a desatar el caos. Esta vez fueron 128 los que unieron, suficientes para sostener un total brutal de 254 y abrir la serie ante Sri Lanka con una victoria aplastante por 119 carreras.
No fue solo un triunfo. Fue una exhibición.
Brook, un centenar de pura furia
Harry Brook se quedó con los focos. Segundo centenar en T20I, 114* de solo 49 bolas, una entrada que pasó de explosiva a despiadada sin transición. A su lado, Jos Buttler, capitán y detonador habitual, aportó 80 de 44 envíos. Entre los dos dejaron a los lanzadores de Sri Lanka sin respuestas, sin planes y sin aire.
Inglaterra perdió el sorteo. Fue lo único que salió mal.
Desde la primera bola pisaron el acelerador. El debutante Aneurin Donald justificó toda la expectación en apenas unos minutos: seis y cuatro a Maheesh Theekshana en el primer over para marcar el tono. Luego llegó Buttler y desató su propio vendaval: cuatro límites consecutivos a Dushmantha Chameera. Donald no logró alargar su arranque, pero el verdadero desastre para Sri Lanka empezó cuando Brook cruzó la cuerda.
En la Powerplay, Inglaterra saqueó 90 carreras. Treinta de ellas cayeron en un solo over, el quinto, lanzado por Dunith Wellalage. Brook se adueñó del momento: tres seis y tres cuatro en ese tramo, golpe tras golpe, hasta convertir el over en una tortura. Eshan Malinga tampoco escapó ileso: 18 carreras en el sexto, con varias wides que subrayaron la presión.
Buttler recibió una vida en 45. No la desperdició. Alcanzó el medio centenar y, justo cuando Sri Lanka encadenó 12 bolas sin conceder un límite, el capitán rompió la mini racha con dos golpes más a la valla frente a Chameera. Al descanso de los diez overs, el marcador ya era escalofriante: 134/1.
Un ritmo imposible de contener
La sociedad siguió sumando, casi sin riesgo aparente, hasta que Wanindu Hasaranga logró por fin un respiro: Buttler cayó en el sweeper cover. El daño, sin embargo, ya estaba hecho. Brook, que había alcanzado su cincuenta en solo 20 bolas, no levantó el pie.
Volvió a cebarse con Wellalage, castigó después a Dasun Shanaka y alcanzó el centenar en 42 entregas, una secuencia que reflejó la confianza de un bateador que ve la bola como una pelota de playa. Will Jacks aportó un cameo con dos seis, una contribución breve pero acorde con el tono de la tarde.
El final del innings tuvo algo de anticlímax: Jacks cayó en la última bola, Malinga permitió solo siete carreras en ese over final. Pero la sensación era clara. El daño estaba hecho hacía rato. Brook se marchó invicto, dueño absoluto del escenario y del relato.
Baker enciende la nueva generación
La respuesta de Sri Lanka empezó con el marcador ya en contra y la moral bajo sospecha. La tarea era gigantesca y la presión aumentó de inmediato: solo seis carreras en los dos primeros overs. Sonny Baker, con ritmo alto y agresivo, marcó territorio desde el inicio.
Pathum Nissanka intentó rebelarse con un seis, pero su intento de cambio de guion duró poco. En el cuarto over, Jacks provocó un mal golpe y se llevó el primer wicket. El propio Jacks dejó escapar luego una opción clara, al soltar a Kamil Mishara en el short third man, un error que pudo haber dado aire al visitante.
El alivio duró un suspiro. En el último over de la Powerplay, Baker destrozó la persecución. Primero, derribó a Mishara con pura velocidad. Después, Lahiru Udara intentó un scoop y solo encontró a short fine leg. Dos golpes en un solo over, dos golpes a la estructura mental del chase.
Charith Asalanka, capitán y referencia, regresaba al T20I pero no logró dejar huella. Shanaka, por su parte, conectó dos seis consecutivos a Adil Rashid, un pequeño acto de resistencia. En la siguiente bola, sin embargo, un nick hacia atrás lo envió de vuelta. La remontada quedó, prácticamente, enterrada.
Un cierre sin piedad
A partir de ahí, el partido se convirtió en una procesión. Wellalage, decidido a no rendirse, firmó un rápido 33 que maquilló ligeramente la tarjeta. No cambió el destino.
Jamie Overton sumó dos wickets importantes: primero engañó a Hasaranga con una bola más lenta, luego se encargó del propio Wellalage, apagando la última chispa de agresión. Baker coronó su actuación con una bola a 148 km/h que derribó a Theekshana y cerró su hoja con un notable 3/12, números que hablan de algo más que una buena tarde: hablan de un posible nuevo pilar del ataque inglés.
Malinga logró un seis y un cuatro, un gesto de orgullo tardío. No evitó el final. Chameera cayó bowled ante Liam Dawson y la entrada se cerró en el over 19, muy lejos del objetivo, aún más lejos de la sensación de haber competido.
Inglaterra se marcha 1-0 arriba en la serie y con un mensaje claro: cuando Brook y Buttler encuentran ritmo, este equipo no solo gana. Aplasta. Y obliga a preguntarse quién podrá frenarles cuando vuelvan a encender la máquina.






