Calendario 2027 de F1: 24 grandes premios y récord de Sprints
La Fórmula 1 ha levantado el telón de su calendario 2027 y el mensaje es claro: más carreras, más acción y más riesgo logístico que nunca. Serán 24 grandes premios y un máximo histórico de 10 carreras Sprint en una campaña que se abrirá en Bahréin el 14 de marzo y se cerrará en Abu Dabi el 12 de diciembre.
Entre medias, regresos ilustres, ausencias dolorosas y un calendario que todavía cuelga de hilos geopolíticos.
Portugal y Turquía regresan; Barcelona y Zandvoort se caen
El primer golpe de efecto llega en junio y octubre. El Gran Premio de Portugal vuelve al calendario el 20 de junio, mientras que Turquía regresa el 3 de octubre. Dos trazados que en los últimos años se habían ganado el favor de pilotos y aficionados, y que ahora recuperan su sitio en el escaparate mundial.
El precio lo pagan Barcelona-Catalunya y el Gran Premio de los Países Bajos. Ambos se quedan fuera de 2027. En el caso del circuito catalán, la salida tiene matiz: entra en un sistema de rotación bianual con Bélgica a partir de 2027, una fórmula que la F1 empieza a utilizar para sostener un calendario cada vez más saturado sin romper del todo con plazas históricas.
Zandvoort, en cambio, desaparece del listado de 2027 sin red de seguridad en forma de rotación, un contraste llamativo con la explosión reciente de popularidad de la F1 en Países Bajos.
Diez Sprints: el experimento se convierte en norma
El otro gran titular lo firman las Sprint. Serán 10 en total, la cifra más alta hasta la fecha, repartidas a lo largo de toda la campaña: seis en las primeras 12 carreras y cuatro en la segunda mitad del año.
La apuesta no es menor. El formato corto desembarca por primera vez en el Gran Premio de Mónaco, programado el primer fin de semana de junio. El templo urbano de la F1, tradicionalmente blindado frente a cambios de formato, añadirá una segunda carrera al menú por primera vez en su historia dentro de este esquema.
Y no se queda ahí. El final de temporada en Abu Dabi también incorporará una Sprint, otra novedad absoluta. El título, los puestos del Mundial y los contratos para el año siguiente podrían jugarse ya desde el sábado en Yas Marina, con una parrilla obligada a arriesgar en un formato que no perdona errores.
La F1 dobla su apuesta: más acción de sábado, más puntos en juego, más exposición… y más desgaste para equipos y pilotos.
Un calendario bajo la sombra de la guerra
Detrás de la foto oficial hay una realidad incómoda: nada garantiza que el calendario se cumpla tal y como se ha presentado. La guerra en Irán ya ha obligado a mover fichas de forma drástica.
El Gran Premio de Arabia Saudí de 2026 se ha pospuesto y el de Bahréin de ese mismo año se reubicó en Malasia. Ese precedente planea sobre las citas de Oriente Medio en 2026 y 2027.
La organización aún no ha confirmado si los grandes premios de Qatar y Abu Dabi de 2026 se disputarán en noviembre y diciembre. Todo apunta a que no lo harán. Imola está preparada para ocupar el lugar de final de temporada el 6 de diciembre de 2026, un cambio que alteraría de nuevo la narrativa de cierre de campaña.
Stefano Domenicali, presidente y CEO de la F1, ya había marcado el calendario interno: a mediados de septiembre el campeonato necesitaba una decisión definitiva sobre Qatar y Abu Dabi 2026 por cuestiones de logística de transporte. En cuanto a la posibilidad de que Bahréin y Arabia Saudí alojen las primeras carreras de 2027, la fecha límite para una resolución formal se ha fijado a finales del año 2026.
La F1 mira el mapa mundial tanto como el cronómetro. El papel dice una cosa; la geopolítica, otra muy distinta.
Un 2027 de máximos: 24 grandes premios, 10 Sprints y muchas incógnitas
El resultado es un calendario que lleva la categoría al límite: 24 fines de semana de gran premio, 10 de ellos con doble carrera, viajes intercontinentales encadenados y una planificación que exige precisión milimétrica.
La temporada 2027 ya tiene forma. Lo que aún no tiene es la garantía de que cada bandera verde ondeará donde hoy se ha escrito. Y en una F1 que no deja de acelerar, esa incertidumbre puede convertir cada modificación en un terremoto deportivo y político.






