Carlos Alcaraz triunfa en Nueva York: sólido regreso y aviso al US Open
Carlos Alcaraz regresó al gran escenario como si nunca se hubiera ido. Cuatro meses sin un solo partido individual oficial, una muñeca que le había dejado fuera de Roland Garros y Wimbledon, y dudas razonables sobre si aguantaría un partido al mejor de cinco sets. Todo eso quedó aparcado en un 6-4, 6-4, 6-4 ante el ruso Roman Safiullin que sonó a mensaje directo al resto del US Open.
El campeón defensor no jugaba un encuentro de singles desde que se retiró del Barcelona Open en abril. La lesión de muñeca, que no necesitó cirugía pero sí un largo parón, incluso puso en entredicho su presencia en Flushing Meadows. Entró en el torneo entre interrogantes físicos. Salió de la Arthur Ashe en la primera noche con respuestas contundentes.
“Había algunas dudas en el partido, no voy a mentir. Pensando en si aguantaría, al mejor de cinco, jugando cuatro o cinco sets”, admitió Alcaraz, que se medirá ahora al portugués Jaime Faria.
“Tenía un poco de duda, pero traté de olvidarlo todo y centrarme en las cosas que necesitaba mejorar. Pensé en lo que iba a pasar en el partido y físicamente me sentí muy bien”.
La escena acompañó. En la grada, Travis Scott, que colaboró en el diseño del llamativo conjunto marrón del murciano para este US Open. En la pista, todas las miradas puestas en la velocidad de su saque y de sus golpes de fondo después de más de cuatro meses sin competir en singles. El examen fue exigente desde el inicio.
Alcaraz tuvo que salvar dos bolas de break en sus tres primeros juegos de servicio. Safiullin golpeó con decisión, se plantó dentro de pista y obligó al español a estirarse. Pero cuando el ruso aflojó un milímetro, el número uno fue implacable: break en el octavo juego y primer set al bolsillo. Sin alardes, pero con autoridad.
El segundo parcial arrancó con aviso serio. Alcaraz cedió su saque de entrada. La incertidumbre planeó un instante. Duró poco. Devolvió el break de inmediato, subió una marcha y volvió a romper en el octavo juego, el mismo punto de inflexión que en la manga inicial. De nuevo 6-4, esta vez con un tenis más agresivo, más reconocible, más suyo.
En el tercero, el español ya jugaba con el marcador y con la confianza. Un break temprano le dio el mando y, a partir de ahí, no volvió a estar realmente en apuros con el servicio. Se movió con soltura, sin rastro de miedo en los apoyos ni en los latigazos de derecha, y mantuvo un nivel alto en ambos lados de la pista para cerrar un triunfo limpio ante un rival incómodo.
El cuadro también se movió a su favor. Uno de los grandes peligros de su mitad, Arthur Fils, flamante campeón en Cincinnati, cayó eliminado a manos de Stefanos Tsitsipas por 4-6, 7-6 (7-3), 6-1, 6-4. Un obstáculo menos en el horizonte del español, que ya ha dejado claro que no ha venido a Nueva York a probarse. Ha venido a defender su corona.
Sabalenka arranca firme su asalto a la historia
En el cuadro femenino, Aryna Sabalenka inició su campaña con la misma contundencia que Alcaraz: 6-2, 6-4 ante la colombiana Camila Osorio. Un marcador seco para un partido que, sobre todo en el segundo set, exigió mucho más de la bielorrusa de lo que indica el resultado.
Sabalenka persigue algo grande: convertirse en la primera jugadora que gana tres US Open consecutivos desde Serena Williams en 2014. Osorio la llevó al límite por momentos, cargando sobre su revés, variando alturas, obligándola a ajustar. La número uno respondió con su receta habitual: potencia bruta, agresividad constante y cero concesiones cuando olió sangre.
“Camila es una rival dura pero estaba lista para hacer lo que fuera necesario para ganar”, explicó en Sky Sports Tennis. “Disfruté mucho del ambiente y del apoyo. Un partido divertido y duro, pero contenta de pasar en dos sets”.
Su puesta en escena era más que necesaria. Sabalenka llegaba cuestionada tras caer en octavos de final en sus tres últimos torneos: Wimbledon, Canadian Open y Cincinnati Open. Esa mala racha ha abierto la puerta a un posible cambio en la cima del ranking: Elena Rybakina, Coco Gauff y Jessica Pegula tienen opciones reales de arrebatarle el número uno, algo que no ocurre desde octubre de 2024.
Sobre pista dura, sin embargo, la ecuación cambia. Es su territorio. Sus cuatro títulos de Grand Slam han llegado en esta superficie y su pegada, cuando entra en ritmo, la convierte en una de las jugadoras más intimidantes del circuito. El debut en Nueva York volvió a recordarlo.
Muchova y Anisimova no fallan; pleno de victorias locales
Karolina Muchova, finalista en Wimbledon este año, también empezó con paso firme. La checa apenas dio opciones a la austríaca Sinja Karus y la despachó por 6-3, 6-0, un marcador que habla de una jugadora con ganas de repetir una gran carrera en un major.
Amanda Anisimova, subcampeona del US Open en 2023, firmó un estreno convincente frente a su compatriota Ashlyn Krueger: 6-1, 6-3. El lunes dejó, además, una jornada muy positiva para el tenis estadounidense en el cuadro femenino, con las victorias de Emma Navarro, Taylor Townsend y Cate McNally, que se unieron a Anisimova en la segunda ronda.
Remontadas británicas: Dart y Fearnley se agarran al torneo
La épica del día llegó desde el bando británico. Harriet Dart y Jacob Fearnley se negaron a despedirse en sus estrenos y remontaron partidos que parecían perdidos para meterse en la segunda ronda.
Dart iba set y break abajo ante la estadounidense Peyton Stearns. Estaba contra la pared. Reaccionó con furia competitiva y acabó volteando el duelo con un 3-6, 6-3, 6-2 que habló de resistencia mental y de un tenis cada vez más consistente en momentos calientes.
“Estoy muy contenta por ella. Un esfuerzo enorme y mentalmente es muy duro volver así, pero luchó muchísimo. Es absolutamente brillante”, valoró su entrenadora y analista de Sky Sports Tennis, Marion Bartoli.
Lo de Jacob Fearnley fue todavía más dramático. Perdió el primer set 4-6 ante el español Martin Landaluce, igualó con un 6-2, volvió a ceder la tercera manga 4-6 y se vio al borde del abismo cuando su rival sirvió para partido en el cuarto set. Ahí cambió todo.
Fearnley encadenó tres juegos seguidos, se llevó el set por 7-5 y se lanzó al quinto con el viento a favor. Cerró el encuentro con un 6-3 final, apoyado en ese impulso y en una templanza notable pese a un susto mayúsculo: falló un smash sencillo para ganar el partido, pero no se descompuso y terminó certificando su pase a la segunda ronda en Flushing Meadows por segundo año consecutivo.
El contexto hace su actuación aún más notable. Fearnley, que podría regresar al top 100 del ranking mundial, ni siquiera superó la fase previa la semana pasada. Está en el cuadro principal como Lucky Loser. Y lo está aprovechando.
“Lo vi como que no tenía nada que perder y que estaba jugando un poco con dinero de la casa. Eso me dije para calmar los nervios y dar mi máximo esfuerzo”, explicó en Sky Sports Tennis. “Muy agradecido por esta segunda oportunidad y contento de poder aprovecharla”.
Entre regresos de campeones, aspirantes a la historia y supervivientes de última hora, el US Open ha encendido motores. Alcaraz ya ha enseñado que su muñeca responde. Sabalenka ha recordado que la pista dura es su reino. El resto del cuadro lo ha entendido. La pregunta es quién se atreverá a discutirles el trono en las próximas dos semanas.






