El caso Imam-ul-Haq: lesión y controversia en el cricket
Lo que empezó como una lesión muscular en pleno Test en Lord’s se ha convertido en un asunto de despacho que amenaza con marcar la carrera de Imam-ul-Haq. El bateador pakistaní, señalado por no presentarse a batear en ninguna de las dos entradas del segundo Test ante Inglaterra, está ahora en el centro de una investigación interna que ha encendido el debate en el cricket del país.
Imam se lesionó el 27 de agosto, en el día inaugural del Test en Lord’s, mientras patrullaba el campo. El Pakistan Cricket Board (PCB) informó después que el opener sufría una distensión leve en el gemelo izquierdo, confirmada por escáneres, y que estaba bajo tratamiento del cuerpo médico de la selección. Parte del guion habitual en una gira larga. Hasta ahí, nada fuera de lo común.
De la camilla al ojo del huracán
En el cuarto día del Test, las cámaras captaron a Imam con un vendaje voluminoso en la pantorrilla… pero tomando throwdowns. Calentando. Golpeando bolas. Esa imagen bastó para encender las sospechas de algunos exjugadores pakistaníes, que llegaron a acusarlo públicamente de “fingir” la lesión.
La pregunta flotaba en el ambiente: si podía moverse lo suficiente para entrenar, ¿por qué no salió a batear cuando el equipo se hundía?
La reacción del PCB no tardó. En medio de una serie nefasta —derrota por una entrada y 103 carreras en el primer Test, caída por 194 en el segundo—, la federación decidió cortar por lo sano: Imam, junto a otros seis jugadores, fue enviado de vuelta a casa tras los dos primeros encuentros.
Y ahí el asunto dejó de ser meramente médico.
“Se llevará a cabo una investigación sobre este asunto”, confirmó a Geo News Auqib Javed, miembro del comité de selección del PCB. Su incredulidad quedó clara en una sola frase: “¿Cómo es posible que no hayas podido salir a batear en ambas entradas tras un tirón muscular?”.
Javed tiró de memoria y de cultura de vestuario: recordó casos de jugadores que, incluso con yesos, han salido al medio a intentarlo, a ocupar la crease, a resistir. “Esta situación es diferente. Es un asunto de gran preocupación y se tomarán medidas al respecto”, advirtió.
Un patrón bajo sospecha
Dentro del vestuario, el ambiente tampoco es benigno. Una fuente interna del equipo, citada por PTI, fue tajante: Imam está en “graves problemas” y es probable que busque asesoría legal antes de presentarse ante el comité de investigación del PCB, que revisará al detalle la gestión de su lesión de gemelo.
Este episodio ha reabierto un expediente que muchos creían archivado. Las palabras del exseleccionador jefe Mohammad Wasim vuelven a escena. Wasim ya había revelado públicamente que el entonces fisioterapeuta del equipo, Cliffe Deacon, le trasladó dudas sobre lo que consideraba patrones de lesión “sospechosos” en el caso de Imam durante la serie de Tests ante Inglaterra en 2022.
Aquellas observaciones quedaron como ruido de fondo en su momento. Hoy, con el opener otra vez en el foco por un problema físico que algunos dentro y fuera del sistema miran con recelo, su peso es distinto. La narrativa ya no es la de una simple mala racha médica, sino la de una posible conducta repetida que el PCB se ve obligado a aclarar.
Rendimiento bajo lupa y futuro inmediato
En lo puramente deportivo, los números recientes de Imam no le ayudan. En el primer Test de la serie actual ante Inglaterra, el bateador de 30 años firmó 42 carreras en 74 bolas en la primera entrada, para luego caer por un duck en cinco entregas en la segunda. Un inicio discreto en una serie que se ha torcido de forma dramática para Pakistán.
Las derrotas abultadas han amplificado cada decisión, cada ausencia, cada gesto. Cuando un equipo pierde por una entrada y más de cien carreras, y después por casi doscientos, cualquier jugador que no sale a batir por lesión queda inevitablemente bajo el microscopio. Más aún si, días después, se le ve golpeando bolas en los entrenamientos.
Ahora el tablero se mueve fuera del campo. Imam regresa a casa con un expediente abierto, con su nombre asociado a una investigación formal y con la posibilidad de tener que defenderse con argumentos médicos y, quizá, legales. El PCB, por su parte, se juega algo más que el manejo de un caso individual: está en juego la percepción de disciplina, compromiso y transparencia en un momento crítico para su selección.
Mientras tanto, la serie sigue su curso. El tercer y último Test se disputará en Birmingham a partir del 9 de septiembre. Inglaterra llega con la serie ya en el bolsillo; Pakistán, con heridas deportivas y un caso incómodo que amenaza con extenderse más allá de esta gira.
La cuestión es inevitable: cuando el equipo vuelva a salir al campo, ¿será capaz el cricket de Pakistán de centrarse solo en el marcador, o la sombra del caso Imam-ul-Haq seguirá pesando sobre cada decisión?






