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Crystal Palace busca continuidad con Tyrick Mitchell en el foco

Crystal Palace llega al sábado con algo que no sentía desde hace tiempo: impulso. El triunfo por 3-2 ante Fulham dio a Pierre Sage su primera victoria en la Premier League al mando de los Eagles y, de paso, abrió una puerta que el equipo no ha sabido cruzar en todo el año: encadenar dos triunfos ligueros consecutivos.

El técnico francés, sin embargo, no se recreó en la hazaña. Al contrario. Tras el partido en Craven Cottage sorprendió con un discurso poco habitual en la élite: "Estoy decepcionado por el otro equipo y el entrenador, ellos también tuvieron oportunidades". Empatía en plena vorágine competitiva. No fue un gesto aislado.

Días después, en la victoria en la Carabao Cup ante Middlesbrough, Sage repitió el tono. Palace volvió a ganar cediendo claramente la posesión, y el entrenador no dudó en subrayar el mérito del rival. Definió a Boro como "un equipo realmente bueno" y remató con una frase que explica bien su carácter: el marcador favorece a los suyos, pero el reconocimiento lo reparte.

Mientras tanto, su siguiente objetivo es mucho menos sentimental: lograr que Crystal Palace encadene victorias en la Premier por primera vez en este calendario. Nada de gestos, solo puntos.

Una defensa que sufre… y decide

Hay una paradoja evidente en este Palace. Su zaga atraviesa uno de los tramos más frágiles de la historia reciente del club: ha encajado dos o más goles en nueve jornadas ligueras seguidas, una racha que figura ya como un récord indeseado. Cada partido se abre como una puerta para el rival.

Sin embargo, en Craven Cottage fueron precisamente los defensores quienes levantaron al equipo. Tyrick Mitchell firmó el primer doblete de su carrera, irrumpiendo en el área con una determinación que pocas veces había mostrado con tanta frecuencia. Más tarde, su sustituto, Ben Chilwell, apareció para marcar el gol de la victoria y completar una noche en la que los laterales no solo taparon, sino que resolvieron.

Mitchell, en particular, simboliza el giro. Bajo el mandato de Oliver Glasner, el lateral izquierdo vivía con el freno de mano echado, obligado a medir cada incorporación mientras el protagonismo ofensivo por banda recaía en el costado opuesto, donde Daniel Muñoz atacaba con más libertad. Ahora, con Sage, el escenario cambia: el carrilero ya no se limita a vigilar, también hiere.

El impacto de ese nuevo rol se vio con crudeza ante Fulham. Mitchell eligió bien los momentos, pisó zona de remate y convirtió su prudencia habitual en agresividad calculada. No fue una casualidad aislada, sino la señal de que Palace empieza a encontrar soluciones ofensivas donde antes solo veía contención.

El reto ante Ipswich

Todo eso desemboca en el duelo del sábado ante Ipswich, recién ascendido y herido tras dos derrotas consecutivas. Para Town, el partido es una oportunidad para frenar la caída. Para Palace, es un examen de madurez: confirmar que el triunfo ante Fulham no fue un destello aislado.

Sage sabe que su equipo aún concede demasiado, que esa cadena de partidos encajando al menos dos goles no se borra con un par de buenos resultados. Pero también sabe que el vestuario ha descubierto una nueva vía: una defensa que ya no solo sufre, también marca diferencias en el área rival.

Si Mitchell mantiene su impulso y Chilwell y Muñoz siguen empujando desde los costados, Crystal Palace puede encontrar en sus laterales el arma inesperada que le ha faltado durante meses. La cuestión es clara: ¿convertirá este equipo un pequeño brote de confianza en una verdadera racha en la Premier League?