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Dan Lawrence se consolida en el equipo de Inglaterra: el apoyo de Michael Vaughan

Dan Lawrence llegó a este verano como una apuesta. Hoy, empieza a parecer una certeza.

Elegido para ocupar el enorme vacío que dejó la retirada como jugador de Test de Ben Stokes, el bateador de 29 años —que además aporta algo de off-spin a tiempo parcial— ha pasado en pocas semanas de ser una elección sorprendente a convertirse en el centro del debate sobre la estructura del equipo de Inglaterra.

Michael Vaughan, ex capitán y voz influyente en el cricket inglés, lo tiene claro: aunque Jacob Bethell vuelva de su lesión de rodilla, Lawrence ha hecho lo suficiente para seguir en el once.

“Creo que es una muy buena elección. Tendrá un periodo en el equipo de Inglaterra en el que disfrutaremos viéndole batear”, dijo Vaughan en BBC Test Match Special, antes de subrayar otro matiz clave: “Con el tiempo, su off-spin será muy útil”.

De actor secundario a referencia bajo presión

Lawrence regresó a la escena internacional tras casi dos años fuera, arrastrando una media de 26,84 en 14 Tests, incluso con un periodo como abridor improvisado. No era, sobre el papel, el regreso más evidente.

Inglaterra decidió arriesgar: priorizó cuatro opciones de ritmo por delante de un spinner puro, confiando en que Lawrence pudiera aportar los overs de spin si hicieran falta. De momento, apenas ha lanzado un over en la serie ante Pakistán. Los pacers han mandado.

Su impacto ha llegado con el bate. Primero, un 51 en Headingley en el Test inaugural. Después, la entrada que ha cambiado la conversación: un 50* de 66 bolas en el tercer día del segundo Test, en condiciones que complicaban la vida a cualquiera.

El contexto lo dice todo. Inglaterra se desplomaba a 83-4 en la segunda entrada. El balón se movía, el bote era traicionero, la presión, máxima. Lawrence entró y, en lugar de encerrarse, atacó.

Seis fours. Dos sixes. Intención clara. Control en el caos.

“Elige bien el momento del juego”, analizó Vaughan. “Era la forma correcta de jugar en ese momento. Tiene una técnica peculiar que le funciona y mucha confianza. Conoce sus zonas de anotación. Es claramente mejor jugador que cuando vistió la camiseta de Inglaterra por última vez”.

Cuando la lluvia obligó a cerrar antes de tiempo, Inglaterra se había levantado hasta 177-7. La firma, en el marcador y en la narrativa del Test, era de Lawrence.

Un equilibrio que favorece a Lawrence… por ahora

La estructura actual de Inglaterra —Lawrence dentro, sin spinner de referencia— encaja con las condiciones de casa y apunta también a funcionar este invierno en Sudáfrica y Australia, donde el ritmo suele marcar la pauta.

El cuarteto de Ollie Robinson, Jofra Archer, Gus Atkinson y Josh Tongue se ha ganado el derecho a mandar. Su éxito ha reducido la urgencia de alinear un spinner clásico en territorio inglés y, de rebote, ha reforzado la posición de Lawrence como pieza híbrida: bateador principal con la opción de spin ocasional.

El horizonte, sin embargo, no está despejado. En el año nuevo espera una gira a Bangladesh, territorio donde el spin no es un complemento, sino el eje. Ahí sí, Inglaterra necesitará algo más que overs de compromiso.

Y antes de eso, está el regreso de Jacob Bethell, ahora fuera de la serie por una lesión de rodilla. Bethell también ofrece spin a tiempo parcial y puede entrar por Lawrence, o recuperar su lugar desplazando a Jordan Cox, que ha respondido con dos cincuentas ocupando el número tres.

Las alternativas se multiplican: subir a Cox o Bethell a abrir en lugar de Emilio Gay —Cox ya lo hizo al inicio de su carrera en el cricket de condado y Bethell es el abridor de 50 overs de Inglaterra—, o mover a Cox hacia abajo para reemplazar a Jamie Smith como wicketkeeper.

Smith, por su parte, se resiste a salir del foco: 61 en la primera entrada de Inglaterra y una mejora evidente con los guantes tras una Ashes complicada.

Lawrence, sin promesas pero con carácter

En medio de ese tablero de ajedrez, Lawrence intenta blindarse del ruido.

“No tiene sentido mirar al futuro porque aún no ha pasado”, explicó. “Solo intento contribuir en cada Test y dar una buena imagen de mí mismo. Por suerte, creo que hasta ahora lo he hecho”.

No disimula la ambición, ni la ansiedad que acompaña a cualquier jugador que pelea por consolidarse.

“Obviamente se te pasan cosas por la cabeza y estoy desesperado, como todos los chicos, por asentarme con la camiseta de Inglaterra, algo que aún no he logrado del todo en mi carrera. Se trata de aprovechar cada oportunidad y disfrutar del momento en lugar de sentir nervios. Divertirse y jugar el cricket que me ha traído hasta aquí este verano”.

En un equipo que busca la combinación perfecta entre potencia de ritmo, seguridad con el bate y flexibilidad táctica, Lawrence se ha colocado justo donde quería: en el centro de la discusión.

La cuestión ya no es si merecía la oportunidad. Es si alguien podrá arrebatársela.